• secretaria@xiloca.com
  • 34 978 730 645

Los Corporales de Daroca

Los sagrados Corporales de Daroca / Fabián Mañas Ballestín

[Menú principal] [Libérica nº 2]

Descargar artículo

 

I. Los milagros eucarísticos

Corporales

1. La festividad del Corpus Christi

El siglo XIII está considerado como uno de los más difíciles para la iglesia católica, con luchas internas, pérdidas de fe, herejías, etc. Las controversias sobre la virginidad de María y las dudas sobre la presencia del cuerpo de Cristo en la eucaristía provocaron fuertes reacciones de la Iglesia que se expresaron en tres campos o aspectos concretos.

En primer lugar, el culto a la virgen María, tanto que resulta casi imposible concretar las numerosas apariciones de Ella y la inmensa creación de santuarios marianos.

En segundo lugar el nacimiento de la semana Santa  promovido por los frailes franciscanos.

Y en tercer lugar, y especialmente, el resurgir del fervor a la eucaristía y la institución de la festividad del Corpus Christi.

Desde el año 1230 se celebraba en la ciudad de Lieja (Bélgica) la fiesta del Corpus en recuerdo de las visiones que tenía la monja Juliana. La monja veía una luna llena con una línea negra que la dividía de dos partes; y esta visión fue interpretada como la falta de una fiesta religiosa para exaltar la eucaristía.

Juliana era confidente del futuro papa Urbano IV, y parece que influyó para que este papa instituyera en 1264 la festividad del Corpus, cuyo oficio se cree que fue redactado por Santo Tomás de Aquino.

Pronto empezaron las procesiones del Corpus; la primera de ellas se dice que fue la de  Bolsena (Italia), en 1263, cuando Urbano IV, acompañado de su corte, salió al encuentro de las sagradas reliquias a las que se alude posteriormente, y en el puente de Rivochiero las tomó entre sus manos y las llevó procesionalmente a Orbieto.

Las  primeras procesiones en España fueron las de Toledo (1280), Sevilla (1282) Barcelona (1319) y Valencia (1355). Aunque algún historiador local no ha dudado en proclamar que la primera procesión del Corpus fue la que se realizó en 1239 entre Luchente (Valencia)  y Daroca.

Relieve de la procesión

Aunque sí hay constancia del traslado en procesión de la reliquia de los Corporales desde el hospital de San Marcos a la iglesia de Santa  María. Este hecho que pudo tener lugar en el siglo XIII fue representado en uno de los relieves de la capilla de los Corporales, hacia 1440.

 

2. Algunos milagros eucarísticos

Los milagros más frecuentes referidos a la eucaristía son de dos tipos: los que cuentan cómo se salvaron del fuego las hostias del sagrario, casi siempre convertidas en sangre. Es el caso en Aragón de lo sucedido en  La Vilueña, en 1601, en Paracuellos de Jiloca, o en Villanueva de Jalón, todos estos lugares pertenecientes a la antigua Comunidad de Calatayud.

El milagro más conocido es el de Aniñón. Lo narra con todo detalle un sacerdote del lugar, Teodoro Gallego, en la obra Notas y documentos para la Historia de la Parroquia de Aniñón, publicado en Tarazona en 1913.

Sin precisar fechas pero situándolo en la Edad Media, dice que se provocó un incendio en el altar mayor de la antigua iglesia, en donde se tenía reservado el Santísimo Sacramento, en el que se quemó el altar mayor, preservándose los Corporales con cinco hostias consagradas convertidas en sangre y la hijuela con la hostia grande. Se conserva la reliquia en una hermosa capilla barroca de la iglesia mudéjar de Nuestra Señora del Castillo.

El otro tipo de milagro es el que se produce como consecuencia de la vacilación del clérigo que celebra la misa: en el momento de la consagración, el sacerdote duda de la verdadera presencia del cuerpo de Cristo en la hostia y en ese preciso instante es cuando se produce el milagro de convertirse el pan en carne y el vino en sangre: a partir de ahí se suceden las reacciones del propio sacerdote que olvida sus dudas y se arrepiente, y de los fieles que celebran con toda solemnidad el suceso.

Hay muchísimos ejemplos: los más celebrados son el milagro de Bolsena sucedido en 1263. Un religioso de Praga, atormentado por sus dudas acerca de la presencia real de Jesucristo en la eucaristía, mientras dividía la hostia Santa en la celebración de la misa, vio el corporal lleno de sangre que brotaba de las sagradas especies. Asombrado y aturdido por tan gran prodigio, decidió ocultar lo sucedido hasta consultar el suceso con la autoridad,  pero al recoger los corporales cayeron unas gotas de sangre al pavimento y los fieles se percataron del hecho.

Posteriormente una comisión confirmó la verdad del milagro, y el Papa ordenó al Obispo de Bolsena, que le llevase a Orbieto el sagrado corporal y el purificador manchados de sangre.

Asimismo en la ciudad italiana de Lanciano, a 4 kilómetros de Pescara Bari, un sacerdote, después de haber realizado la consagración del pan y del vino, dudó de la presencia real del cuerpo y de la sangre del Salvador en la hostia y en el cáliz. Y entonces se realizó el milagro: la hostia se tornó en un pedazo de carne viva y el vino consagrado en sangre, carne y sangre que se han conservado durante el paso de los siglos.

En la década de 1970 se decidió verificar la autenticidad del milagro, aprovechando el adelanto de la ciencia y los medios actuales. El análisis científico de aquellas reliquias fue confiado a un grupo de expertos, cuyo diagnóstico fue que la carne y la sangre son del mismo grupo sanguíneo.


Reliquia del Sacro Dubio

3 El Sacro Dubio de Cimballa

A. El milagro. Del milagro de Cimballa se conocen al menos tres versiones.

El historiador Miguel Martínez del Villar recogió una versión del Sacro Dubio de Cimballa al tratar de la fundación del Monasterio de Piedra, a finales del siglo XVI. El relato de Martínez del Villar es muy breve y parece haberlo tomado de un historiador de la orden de San Bernardo llamado Juan Álvaro; el hecho sucedió de la forma siguiente: estaba el sacerdote de Cimballa celebrando la misa y después de la consagración dicho sacerdote dudó de la presencia de Cristo en la hostia que acababa de consagrar; en ese momento la hostia se convirtió en sangre viva y así se ha conservado hasta hoy.

Pasados unos años, el rey don Martín consiguió la reliquia de los vecinos de Cimballa y dio al Monasterio de Piedra “una joya sin precio” que contiene el verdadero cuerpo del Redentor.

Una segunda versión es la del padre Faci que sigue en esencia el  relato anterior, añadiendo que en 1600 se dio un pedacito al obispo de Tarazona don  Diego Yepes.

Existe un tercer relato, inédito, tal vez de finales del siglo XVIII, debido al Padre Antonio Sanz de Larrea, prior del Monasterio de Piedra, que empezó a escribir una Historia del Santísimo Misterio Dubio de Cimballa, pero que dejó inacabada; esta historia, cuyo original existía en el Monasterio de Piedra, fue copiada por Dionisio Gómez en 1864. Este copista se convirtió en historiador al añadir algunos datos sobre la supresión de los conventos en 1820, el traslado de la reliquia a Cimballa en 1821, su regreso al Monasterio y la vuelta definitiva a Cimballa en 1835, en donde se conserva actualmente, en un bellísimo relicario de plata dorada fechado en 1594.

Arqueta

B. La reliquia

Si el hecho milagroso sucedió hacia 1370, tal como puede deducirse de los documentos, el corporal ensangrentado debió de permanecer en Cimballa veinte o treinta años, seguramente en una arqueta de piedra adaptada para relicario. En el momento en que el rey don Martín el Humano consiguió llevarse la reliquia al palacio de la Aljafería, es posible que dejase un trocito del sagrado paño en el pueblo de Cimballa, a petición de sus habitantes, aunque de ello no haya quedado constancia. Sí se insinúa en algunos textos que el propio rey don Martín hizo particiones de la reliquia, antes de donarla al Monasterio de Piedra.

 

Retablo- relicario cerrado

4. Daroca y el Monasterio de Piedra

A finales del siglo XVI, concretamente en 1597, el Cabildo de Santa María de los Corporales de Daroca había puesto pleito ante el Nuncio de Su Santidad porque se celebraba el día del Corpus en el Monasterio y le restaba gente a Daroca. El Nuncio remitió esta causa al Obispo de Tarazona para que verificase la verdad del milagro y diese orden en lo que en esto se había de hacer. Se presentó el Obispo de Tarazona, fray Diego de Yepes, en el Monasterio de Piedra en 1600 y decretó ser milagro manifiesto ya que en el corporal estaba la sangre viva rodeando el círculo de la hostia blanca; por tanto los frailes de Piedra podrían seguir mostrando la santa Reliquia a todos los fieles, como siempre se había hecho.

En el documento conservado en la parroquia de Cimballa se narra de manera muy precisa la ceremonia de la autenticación de la reliquia, y cómo el Obispo solicitó del  Monasterio un  trocito de lienzo que mandó en a su pueblo natal Yepes (Toledo) en 1601.

Relicario abierto

No tuvo sin embargo tanta repercusión la reliquia de Cimballa  como la de Daroca: bien es verdad que se realizaron abundantes milagros, como cuenta el padre Sanz de Larrea y dio lugar a la creación de algunas obras de arte de singular belleza como es el Retablo Relicario, obra del año 1390, actualmente en la capilla-gabinete de la Academia de la Historia de Madrid.

Sin embargo Daroca se convirtió en un gran centro religioso, lugar de peregrinación, especialmente a partir del siglo XIV, con la visita de reyes y otras personalidades importantes. Para poder mostrar los Corporales a todo el mundo se construyó “La Torreta” extramuros de la puerta Alta y ya a finales del siglo XVI una nueva iglesia. Se aprovechó asimismo la afluencia de público para instaurar la feria del Corpus que llegó a durar casi un mes. Esta y otras ferias hicieron de Daroca un centro comercial importante.

La repercusión en el arte es tema de otro apartado aunque es necesario mencionar la bella obra de escultura gótica de la capilla de los Corporales, la colección de tablas que representan  el suceso, los numerosos objetos de plata, ornamentos sagrados, retablos etc. que muestran el emblema de los Corporales, hasta incluso haberse convertido en una de las figuras del escudo de armas de la ciudad.

Bandera

II. Guerra y milagro

El milagro de los Corporales de Daroca difiere de los dos tipos señalados anteriormente. Su singularidad consiste en que se produce en el contexto de una batalla entre cristianos y musulmanes, y que el mismo, según todas las versiones, sirvió para ganar la batalla.

1. La conquista de Valencia

Daroca, a principios del siglo XIII, era una plaza fortificada de gran importancia, que colaboró decididamente con Jaime I en la conquista de Levante y la toma definitiva de Valencia en 1238.

A principios del año 1233 convocó el rey a las gentes de Calatayud, Daroca y Teruel para la guerra, y desde tierras turolenses partió hacia Jérica y Segorbe. A mediados de mayo de 1233 se puso cerco a Burriana, cuya toma supuso un paso definitivo para atacar otras plazas de gran interés como Almazora, Castellón, Borriol, Alcalatén, Villafamés y Peñíscola.

En 1238 se decidió el cerco a Valencia en cuya toma se puso de manifiesto el valor de los tercios de Daroca. Según la tradición, sufrieron numerosos daños, además de  perder las banderas que llevaban. Enterado el rey les dio dos banderas con sus propias armas reales que son cuatro palos de gules en campo de oro, banderas que según la tradición todavía se conservan en Daroca.

También según la tradición, en las capitulaciones que siguieron a la toma de Valencia se pactó que la frontera cristiana quedaba limitada por la margen izquierda del río Júcar, pero el rey Jaime I hubo de marchar a Montpellier, llamado para  solucionar diversos asuntos del amplio reino, y dejó como gobernador a Ximén Pérez de Tarazona y como capitán de las tropas a Berenguer de Entenza.

Berenguer, aprovechando la ausencia del rey, no respetó la frontera pactada y penetró en tierras musulmanas hasta el Puig del Codol o Pueyo de la Gran Piedra, situado junto a Luchente. Los moros atacaron a los cristianos desde el castillo de Chío, pero fueron vencidos posteriormente por aquellos. En esta batalla acaeció el milagroso suceso de los Corporales de Daroca, el sábado 23 de febrero de 1239, víspera de San Matías.

Relieve de la batalla

2. Versiones del milagro

Tres son las versiones medievales que se han conservado en el Archivo Colegial de Daroca: la que se recoge en la Carta de Chiva, de 1340, la del Vademecum de Francisco Clemente,  de 1397 y la del Libro Bermejo, de hacia 1445.

La Carta de Chiva es la versión más antigua y parece la fuente de todas las restantes. El original se conserva en pergamino en el Archivo de la Colegial de Daroca.

Es un pergamino de 604 x 758 mm, con tres sellos de cera,  que corresponden al baile, rector y concejo de la villa de Chiva.

El día 26 de junio de 1340 los canónigos y sacristán  de Santa María enviaron a Chiva a un tal Miguel Pérez Cabrerizo con la misión de recoger informes fehacientes sobre el milagro de los Corporales.

El alcaide y baile del castillo de Chiva, el rector, Bernat de Alcolea, el Justicia, jurados y hombres buenos del lugar contestaron al cabildo de Daroca el 6 de julio, con el documento citado que recoge el resumen de una amplia investigación

En él contaban cómo moros y cristianos de más de sesenta y hasta de noventa años habían oído decir a sus padres, abuelos y otras personas, que el noble Berenguer de Entenza cabalgaba por el reino de Valencia con hombres de Calatayud, Daroca y Teruel que lo acompañaban a caballo y a pie. Una vez se asentaron en el pueyo en el que estaba edificado el castillo de Chiva se ordenó a los moros de Valencia y de otros lugares que cercasen a don Berenguer y a su ejército en aquel lugar; como vio Berenguer de Entenza que era sitiado el cerro, mandó llamar a un clérigo que era del concejo de Daroca para que celebrase y dijese misa; el “misacantano” empezó la misa y tras la consagración y elevación, depositó el cuerpo de Cristo en los Corporales, que al momento se convirtió en verdadera sangre, y todos se maravillaron. Con esta señal, el ejército se lanzó contra los moros siguiendo al sacerdote vestido de rojo, montado en un mulo blanco al tiempo que alzaba los sagrados corporales. Y así, con la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, “huvieron grant victoria contra los ditos moros”.

Posteriormente, como las tres universidades -Teruel, Daroca y Calatayud- deseaban poseer la Sagrada Reliquia, lo echaron a suertes y por tres veces le correspondió a Daroca. Para que no se pensase que había trampa en la suerte, Daroca consintió en que los Corporales se quedaran en el lugar en el que se detuviese un mulo sobre el que se cargaría la reliquia. Sobre el mulo de color blanco, iría el sacerdote con los Corporales, precedido por la multitud. El mulo pasó por Teruel y se detuvo en una iglesia cerca de la villa de Daroca que se llamaba de San Marcos, “et fincó aquí los genillos por voluntad de Ihesu Cristo”

Tabla de la misa

Otra versión, de hacia 1397, queda recogida en el Vademecum del prior de Santa María, Francisco Clemente, que posteriormente fue arzobispo de Zaragoza. El Vade-mecum es una compilación de documentos referentes a la iglesia, para uso personal, Todos los documentos están escritos en latín; el número XXVII recoge la Historia de los Sagrados Corporales. Esta versión difiere muy poco de la contenida en la Carta de Chiva. Las diferencias se reducen casi exclusivamente al lenguaje, aunque añade el detalle del traslado de los Corporales a la iglesia de Santa María.

La tercera versión, de hacia 1445, está recogida en el Libro Bermejo.

El Libro Bermejo es un códice conservado en el Archivo de la Iglesia Colegial de Santa María de los Corporales de Daroca, cuyos folios son de pergamino y están encuadernados con tapas de madera recubiertas de cuero repujado. El color rojizo da  nombre al libro.

Esta obra es una recopilación de 121 documentos, escritos la mayoría de ellos en latín, que tratan sobre ordenaciones, privilegios, indulgencias, sentencias, etc. de las iglesias de Daroca, documentos que van desde el año 1167 al 1552.

El nº 114 contiene el relato de los milagros de los Corporales. Es un documento sin fechar, pero que puede situarse en torno a 1445. Se narra con detalle el suceso de los Corporales siguiendo las versiones anteriores, pero con algunos cambios.

Primera: el sacerdote que celebró la misa era un clérigo de la iglesia de San Cristóbal de Daroca y se llamaba Mateo Martínez.

Segunda: durante la celebración pensaban recibir la comunión don Berenguer de Entenza y sus cinco capitanes.

Tercera: tras sumir el sacerdote su hostia y antes de que lo hicieran los capitanes, atacaron los moros y el sacerdote colocó las seis hostias en la bolsa de los Corporales y la escondió bajo unas piedras para evitar la profanación. Cuando acabó la batalla fue a sacar las formas de debajo de la piedra y aparecieron las seis adheridas al lienzo y teñidas de sangre. El sacerdote se hincó de rodillas para adorar la reliquia y posteriormente las mostró a los tercios que, enardecidos por el milagro, se lanzaron nuevamente contra el enemigo al que derrotaron estrepitosamente.

Cuarta: se añaden una serie de sucesos acaecidos en el camino de Luchente a Daroca. Al pasar por Játiva se oía un coro de voces celestiales. En las cercanías de Alcira se produjo la liberación de una endemoniada y pasado Jérica, dos ladrones que estaban a punto de asesinar a un mercader, se arrepintieron y le devolvieron todos los bienes que le habían robado.

Posteriormente la mula pasó de Teruel y llegó hasta Daroca; cayó de rodillas en la puerta de la iglesia de San Marcos y espiró para que, por voluntad divina, los Sagrados Corporales permaneciesen en esta ciudad.

A partir del siglo XV surgieron nuevas versiones, todas siguiendo en lo principal la contenida en la Carta de Chiva. Una de ellas es la escrita en 1471 en el monasterio del Corpus Christi de Luchente por fray Lucas Gualves, manuscrito editado en facsímil en 1905. Según la versión del padre Gualves se sucedieron dos batallas entre musulmanes y cristianos, saliendo victoriosos en ambas los cristianos.

Relieve del sacerdote con los Corporales

De los textos escritos en Daroca cabe destacar la versión de Gaspar  Miguel de la Cueva en Historia del Divino Misterio del Santísimo Sacramento del Altar que está en los Corporales de Daroca. Alcalá de Henares, 1539, y el de Juan Antonio Rodríguez Martel en Antigüedad de la Insigne Iglesia de Santa María la Mayor de los Santísimos Corporales de Daroca, con otras noticias que le preceden. Madrid, 1675 (1877)

José Luis Corral Lafuente se ha ocupado del tema de los Corporales en un amplio artículo titulado “Una Jerusalén en el occidente medieval: la ciudad de Daroca y el milagro de los Corporales”, publicado en Aragón en la Edad Media, XII, Zaragoza 1995, pp. 61-122. Además de la bibliografía general, en la nota 79 de la página 73 de la revista incluye un listado completo de las obras y manuscritos conocidos.

3 Problema de fechas

Ha sido este historiador quien ha señalado algunas diferencias entre la tradición y los datos históricos que harían imposible que hubiese acaecido la batalla del castillo de Chío el 23 de febrero de 1239. Ya que en esa fecha todavía estaba Jaime I en Valencia y la incursión contra los musulmanes se realizó en ausencia del mismo cuando marchó a Montpelier dejando al mando de las tropas a Berenguer de Entenza y Guillén de Aguiló. Este último realizó una incursión contra los musulmanes en Rebollet conquistando la localidad, pero esto sucedió en junio.

Sí hubo otra batalla en Luchente, pero en 1276, y además en esta vencieron los moros.

Sin embargo existe un documento que confirmaría la realización de esa batalla tal como refiere la tradición en la que produjo el suceso de los corporales.

Jaime Febrer, hijo de Guillén Febrer, que había estado junto a Jaime I en la conquista de Valencia, compuso unos versos en 1276 en los que dice que Guillén de Aguiló  fue el vencedor en la batalla del Puig junto con Berenguer de Entenza que también había peleado en esa batalla, al que Jaime I hizo general de toda su tropa. Y acaba con esta frase “Lo fet de les formes sabe de Llutgent” (El suceso de las formas de Luchente es bien sabido)

Si el suceso era bien conocido en 1276 hay que pensar que había sucedido algunos años antes.

Castillo de Chío

4 El escenario del milagro: Luchente y el castillo de Chío

Luchente se sitúa en la comarca del valle de Albaida, a medio camino de Játiva a Gandía. Ocupó un lugar importante en la dominación musulmana y en la posterior conquista cristiana. Cerca de la población se levanta el ya citado Puig de Codol, llamado en árabe Dalguira, según el historiador Gaspar Miguel de la Cueva.

El lugar se llama ahora Monte Santo. Sobre este collado y para dar testimonio del milagro, se fundó en 1422 un grandioso convento de dominicos, dedicado al Corpus Christi, del que se conservan todavía la iglesia gótica y el refectorio.  El convento, remodelado y ampliado en sucesivas etapas y ahora está en periodo de rehabilitación.

Desde el Puig de Codol se divisa a escasa distancia, hacia el este y entre montañas, el castillo de Chío. Del castillo de Chío, fortaleza árabe, quedan unos interesantes restos: tiene planta triangular con doble recinto amurallado, con los ángulos reforzados por torreones defensivos;  y una cisterna en el interior.

 

Relieve con la arqueta

 

III. Los Corporales en la iglesia de Santa María

La razón fundamental que se expone para justificar el traslado de los Corporales a la iglesia de Santa María es que una reliquia tan valiosa no estaba muy segura en un edificio de tan poca importancia como era el Hospital de San Marcos. Por ello, los clérigos de la ciudad, de acuerdo con el Concejo y prohombres, decidieron llevarla a la iglesia principal, es decir, la de Santa María.

¿Cuando sucedió esto?

Según algunos autores, pocos años después de producirse el milagro en 1239. Así lo expresa el canónigo de la Iglesia Colegial de Daroca, Juan Antonio Rodríguez Martel, quien supone que el obispo de Zaragoza don Arnaldo de Peralta habría autorizado el traslado en 1248.

Ángel Canellas López, tras consultar el archivo parroquial de Santa María, publicó en 1989 un librito titulado Historia documentada de los Corporales de Daroca, en el que aporta numerosas noticias acerca de la presencia de los Corporales en la iglesia de Santa María: una de ellas es de 1261: según la dos síndicos de Daroca informaban al Papa Urbano IV de la construcción fuera de las murallas de una “torreta” de piedra para poder mostrar los Corporales, ya que la iglesia de Santa María se había quedado pequeña para el número de visitantes. Se ha conservado la torreta, la ceremonia y junto a ella una casa muy reformada que puede ser del siglo XVI.

En 1301 el obispo de Zaragoza Jimeno de Luna concedía beneficios espirituales a quienes colaborasen económicamente en las obras del claustro de Santa María “donde el Salvador del mundo obra muchos milagros “del cual encara el verdadero cuerpo transubstanciado en carne y sangre verdadera en esa misma eglesia guardan”.

Otro obispo de Zaragoza, Pedro López de Luna, concedía el 31 de julio de 1318 gracias espirituales a quienes ayudasen a las obras de Santa María en donde está el verdadero cuerpo de Cristo.

Un documento importante es el del año 1376, según el cual el arzobispo de Zaragoza don Lope Fernández de Luna confirmaba la concesión de cuarenta días de indulgencias a los “visitantes de Santa María de los Corporales de Daroca en la que se venera el verdadero cuerpo de Jesucristo bajo la verdadera especie de carne y sangre y ocurren milagros”

Los beneficios espirituales y las indulgencias se siguen concediendo durante los siglos XV al XVIII, según consta en el Archivo de Santa María. Y en la mayor parte de los mismos se hace mención  a la presencia de los Corporales.

 

Tapa de la arqueta

El tabernáculo de los Corporales

El citado don Francisco Clemente, prior de Santa María, levantaba un inventario de los bienes muebles de la iglesia el año 1397: libros, ornamentos sagrados, palios, manteles, piezas de plata y arcas; entre estas últimas se recoge la presencia de un tabernáculo con tapa en el que se custodiaban los Sagrados Corporales.

“Item in parte sinistra est tabernaculum cum techa seu monumentum ubi custodiuntur (sic) sacra Corporalia”  (Del mismo modo, en la parte de la izquierda hay un  tabernáculo con tapa o monumento en el que se guardan los Sagrados Corporales)  Se entiende que es en la parte izquierda del presbiterio.

Este tabernáculo o monumento bien pudiera ser una arqueta de madera de la que solamente se ha conservado la tapa y que, según la tradición, corresponde a la primitiva arqueta en la que guardaban los Sagrados Corporales.  La tapa mide de 40 x 70 cm. Está pintada al temple, y representa a Cristo en Majestad en una mandorla flanqueada por dos querubines. Una orla rodea la tapa por el filo, imitando cabujones de pedrería y cuadrados de lazo. Tiene fondo de oro con dibujos de temas vegetales realizados a punzón. Se ha pensado que esta tapa, que se expone en el Museo de la Colegiata,  pudiera  ser obra inmediatamente posterior a la llegada de los Corporales a Daroca.

 

Epílogo: la hijuela de Carboneras

A la fiesta del Corpus acuden cada año representaciones de las cofradías de Luchente y Carboneras. La cofradía de Luchente  con su estandarte, por ser allí en donde se produjo el milagro; la de Carboneras porque en la parroquia de este lugar de Cuenca se guarda una hijuela de los Corporales.

En la visita realizada por los Reyes Católicos a Daroca el día 25 de noviembre de 1495, el Cabildo de Santa María les donó una hijuela de los Corporales.

La reina Isabel, estando próxima su muerte, la regaló a la camarera mayor, doña Inés de Bobadilla, primera marquesa de Moya, que a su vez la donó al Monasterio de Dominicos de la Santa Cruz de Carboneras, lugar del marquesado en la actual provincia de Cuenca; al desaparecer el Monasterio, la hijuela pasó a la iglesia parroquial de Carboneras.

 

IV. Bibliografía

Canellas Anoz, Magdalena “La iglesia colegiata de Santa María de los Corporales de Daroca y su prior don Francisco Clemente según un Vade-mecum inéditode 1397” Institución Fernando el Católico de la Diputación Provincial. Zaragoza, 1983.

Canellas López, Ángel, Historia documentada de los Corporales de Daroca, Aragonia Sacra. Zaragoza, 1989

Corral Lafuente, José Luis “Una Jerusalén en el occidente medieval: la ciudad de Daroca y el milagro de los Corporales”,  Aragón en la Edad Media, XII, Zaragoza 1995.

Cueva, Gaspar Miguel de la, Historia del Misterio Divino del Santísimo Sacramento del Altar que está en los Corporales de Daroca. Alcalá de Henares, 1553.

Esteban Abad, Rafael, Estudio histórico-político sobre la ciudad y comunidad de Daroca, Teruel, 1959.

Gallego, Teodoro, Notas y documento para la Historia de la Parroquia de Aniñón. Tarazona en1913.

Majarena Gonzalo, Luis Alberto El Libro Bermejo del Archivo Colegial de Daroca. Centro de Estudios Darocenses. Daroca, 1989.

Mañas Ballestín, Fabián: “Relicarios del Sacro Dubio de Cimballa (Zaragoza)”

VI Encuentro de Estudios Bilbilitanos, Calatayud, 2005.

Martínez del Villar, Miguel. Tratado del Patronato de Calatayud, su Comunidad y Arcedianato Zaragoza, Imprenta de Lorenzo Robles, 1598.

Pérez García-Oliver, Lucía: El Corpus a través de los siglos. Ayuntamiento de Daroca. Del Molino, 1989.

Rodríguez Martel, Juan Antonio. Antigüedad célebre de la Santa Iglesia Colegial de Santa María la Mayor de Daroca, 1675. Editada en Madrid en 1877.

 


Sube un comentario

Los últimos libros que hemos publicado

Lo que han editado nuestros amigos del Jiloca

¡¡Sigue nuestras actividades en facebook!!

Menu Title