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La “Corte” del rey


En las sociedades tradicionales, la mujer era la encargada del cuidado de los animales domésticos de la casa. Se trataba normalmente de un corral ubicado en la parte trasera de la vivienda. El corral estaba distribuido en diferentes zonas, ya que los animales a cuidar eran de varios tipos y exigían diferentes instalaciones.

El Museo del Jamón de Calamocha cuenta con la recreación de unas cuadras y un corral típico.Las gallinas solían estar sueltas en el corral, rebuscando y picando el suelo de tierra en busca de pequeños insectos. Con el tiempo, el gallinero fue delimitado, cercando un pequeño espacio reservado a estas aves. Es el ejemplo de nuestro museo. Los cercados en el gallinero evitaban que las aves deambularan sueltas, se mezclasen con los otros animales y evitaba también el riesgo de que algunos zorros o güinas saltasen la tapia y acabasen con las gallinas y sus huevos.

Otra parte del corral estaba reservada a la cría de conejos. Su cuidado se realizaba en pequeñas jaulas, separando los machos, las hembras y las crías. Cada una de estas jaulas tenía su bebedero y comedero particular.

El mejor sitio del corral, ubicado debajo de un tejadillo y en una zona resguardada del viento y el frío, era destinado al rey de la casa, al cerdo. Eran las conocidas como cochineras o cortes, haciendo referencia este último nombre al palacio tradicional del rey porcino. El cuidado de dos o tres cerdos permitía a las familias obtener la mayor parte de las proteínas animales que necesitaban a lo largo del año, por eso era fundamental su cuidado y crecimiento. La muerte de los cerdos por enfermedad o accidente podía suponer un grave quebranto a la planificación alimentaria familiar.