﻿
<?xml version="1.0"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="es">
	<id>http://xiloca.org/xilocapedia/api.php?action=feedcontributions&amp;feedformat=atom&amp;user=80.58.205.35</id>
	<title>Xilocapedia - Contribuciones del usuario [es]</title>
	<link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://xiloca.org/xilocapedia/api.php?action=feedcontributions&amp;feedformat=atom&amp;user=80.58.205.35"/>
	<link rel="alternate" type="text/html" href="http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Especial:Contribuciones/80.58.205.35"/>
	<updated>2026-08-11T18:56:57Z</updated>
	<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
	<generator>MediaWiki 1.39.2</generator>
	<entry>
		<id>http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Islam&amp;diff=4560</id>
		<title>Islam</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Islam&amp;diff=4560"/>
		<updated>2008-05-08T17:57:53Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;80.58.205.35: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;En el año 711 los musulmanes atraviesan el estrecho de Gibraltar y penetran en la Península Ibérica llamados por uno de los bandos nobiliarios que luchaban por controlar el poder. La resistencia de los visigodos fue prácticamente inexistente, ni su ejército pudo hacerles frente, ni la población hispana tenía interés en conservar una sociedad con la que no se identificaba. Tres años más tarde los musulmanes conquistan las Serranías Ibéricas y penetran en el valle del Ebro, integrando todas estas tierras en un nuevo sistema administrativo que denominarán Marca o Frontera Superior. Cuando llegaron los musulmanes al valle del Ebro las viejas ciudades iberorromanas del valle del Jiloca ya no existían. Quedaba alguna población residual, pero ni un solo centro urbano de importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son muy pocos los datos que poseemos sobre la organización administrativa y el funcionamiento de las instituciones musulmanas en lo que posteriormente sería el reino de Aragón. Los cronistas y autores árabes sólo hablan de la administración central, del califato cordobés, no aportando nada de los diversos organismos periféricos. La  Frontera Superior, cuya capital estaba localizada en Zaragoza,  estaba gobernada por un wali o jefe militar designado directamente desde Córdoba. De este personaje dependían los gobernadores de los distintos distritos en que se dividía la Marca y que, según el historiador y geógrafo cordobés Ahmad al-Razi, en las actuales tierras aragonesas, eran los siguientes: Zaragoza, Huesca, Calatayud, Barbitaniya y Barusa (región situada entre el río Piedra y Molina). Cada uno de estos distritos se dividía a su vez en varios aqalim o comarcas, entre otros el [[iqlim de Qutanda]], unas pequeñas áreas configuradas en función del medio natural y limitadas geográficamente por accidentes orográficos o por cuencas fluviales. Esta división administrativa en distritos y comarcas permaneció bastante estable hasta el derrumbamiento del Califato de Córdoba en el año 1031.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para estructurar el territorio, los musulmanes fundaron Daroca en la segunda mitad del siglo VIII. En el lugar donde hoy está el castillo Mayor se construyó una fortaleza y al abrigo de sus pies se formó un núcleo urbano que recibió el nombre [[Daruqa]]. La primera mención documental de la ciudad data del año 837; aparece como ciudad de cierta importancia en el norte de al-Andalus, donde se había instalado la familia de los Banu al-Muhayir, que pertenecían a la tribu de los tuyibíes, o árabes del sur, procedentes del Yemen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La lejanía de la Marca Superior del poder califal establecido en Córdoba, y su carácter de zona fronteriza,  en continua lucha con los cristianos de los Pirineos, otorgaba al wali zaragozano bastante autonomía política, hasta el punto que desde el gobierno central se contentaron, en algunos momentos, con exigir exclusivamente cierta lealtad a sus gobernadores, dejándoles a cambio una autoridad prácticamente ilimitada. Pero autonomía no significaba independencia, como lo demuestran las continuas intervenciones militares de los califas cordobeses para someter a algunos gobernadores díscolos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A raíz de una de estas intervenciones aparecerán los primeros datos documentales sobre el valle del Jiloca en época musulmana. En el primer tercio del siglo X el gobernador de Zaragoza, Muhammad ibn Hasim, se niega a enviar tropas para la campaña de verano contra los cristianos. El califa Abd al-Rahman an-Nasir arma  un ejército en el año 937 y sale de Córdoba con dirección a Zaragoza, siguiendo en su últimas etapas el valle del Jiloca, atravesando en su camino, entre otras,  las localidades de [[Leonica|mahallat Lnqa]] (posiblemente el Poyo del Cid), [[Qalamusa]] (Calamocha) y [[Daruqa]] (Daroca). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Califato se mantuvo fuerte y unificado hasta principios del siglo XI, momento en el que estalla una guerra civil en Córdoba que provoca el derrumbe de la dinastía Omeya. Hacia el año 1031 todo al-Andalus se fragmentaba en numerosos reinos de taifas independientes. En Zaragoza se constituye uno de las más florecientes, dependiente de los Tuyibies, clientes de los Omeyas, y unos años más tarde, en 1038, pasaba a manos de Sulaymán, de la dinastía de los Banu Hud. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la aparición de las taifas la organización territorial de la Marca Superior cambia completamente. Establecer su delimitación es bastante complicado, sobre todo en lo que afecta a las Serranías Ibéricas. Según se puede apreciar en las escasas fuentes documentales, el valle del Pancrudo, junto con la fortaleza de [[Qutanda]], quedaría adscrito a la taifa zaragozana, convirtiéndose en zona fronteriza. Al sur del Pancrudo, la taifa de Saragusta limitaría con la poderosa [[taifa de los Banu Razi]] de Albarracín, que controlarían el valle del Jiloca y las localidades de [[Qalamusa]] y [[Daruqa]] .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el valle del Ebro las relaciones entre los musulmanes y los cristianos del norte fueron siempre muy complejas, oscilando entre las violentas luchas para controlar el territorio hasta las colaboraciones y alianzas frente al poder central de Córdoba. Tras la desmembración del Califato, con los Banu Hud en el trono de Zaragoza, las estrategias de colaboración con los cristianos alcanzarán su máximo grado, utilizándolas para combatir a los otros reyes musulmanes o para solucionar problemas y disidencias internas. En el año 1045 el rey de Zaragoza contrata a Fernando I, monarca castellano,  para arrasar la taifa de Toledo, y poco después, a mediados del siglo XI Ahmad, dueño de la taifa zaragozana, ofrece una gran cantidad de dinero a Ramiro I, rey de Aragón, para que dejara pasar tropas por su territorio y poder luchar de este modo contra su hermano Yusuf, rey de Lérida.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
La solicitud de ayuda a los cristianos también incluía la contratación de mercenarios que, a cambió de diferentes prebendas, vendían sus fuerzas a las tropas islámicas. Cuando El Cid fue desterrado por Alfonso VI en el año 1081, solicitó alojamiento en la taifa de Zaragoza, pasando a servir al rey Almuqtadir, quien lo utilizó para luchar contra el rey de Aragón y el conde de Barcelona, y también contra el monarca musulmán de Lérida. En el año 1089, una vez levantado el destierro, y nuevamente a las órdenes del rey de Castilla, el Cid organiza una expedición contra el Levante peninsular en un intento por frenar a las tropas almorávides. En este año se asienta sobre [[El Poyo]], donde pasó la pascua de Pentecostes (20 de mayo), exigiendo tributos a los pueblos cercanos, entre los que se encontrarían, seguramente, las alquerías del iqlim de Cutanda. Según se indica en El cantar del Mio Cid, desde el refugio de El Poyo somete a toda la cabecera del valle del Jiloca y su entorno, y a los valles de los ríos Martín y Aguas Vivas. Posteriormente se desplaza hacia el Este para acabar acampando en Tevar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todas estas alianzas enriquecieron a muchos reyes cristianos, cobrando a los musulmanes pingues tributos a cambio de no molestarles en sus luchas fraticidas. Al mismo tiempo, las compras y prebendas, unidas a la propia sangría financiera de las guerras internas, debilitaron enormemente el poder musulmán. Los cristianos jugaron hábilmente su baza y, si en una época se contentaron con cobrar tributos y ayudar a los musulmanes, llegado el momento preciso, decidirán participar también en la guerra, procediendo a la conquista y anexión de los territorios de sus antiguos aliados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el último cuarto del siglo XI los cristianos proceden a una ofensiva generalizada sobre un territorio andalusí muy debilitado. Toledo cae en manos del castellano Alfonso VI en el año 1085. En la Marca Superior, las campañas militares de Sancho Ramírez y Pedro I permitieron la ocupación de posiciones estratégicas como Ayerbe, Huesca, Alquézar, Barbastro, Graus y Monzón. Las derrotas musulmanas se sucedían una tras otra, lo que motivo que el rey de la taifa de Sevilla solicitara ayuda militar a los almorávides, un pueblo guerrero que se había apoderado pocos años antes de todo Marruecos. En 1086 el emir almorávide Yusuf ben Tashfin atraviesa el estrecho de Gibraltar y derrota al rey castellano en la batalla de Sagrajas, cerca de Badajoz. A partir de este momento, los almorávides se extienden por toda la Península Ibérica unificando nuevamente a los pueblos musulmanes bajo un sólo gobierno. Las taifas de Albarracín y Zaragoza resistirán algunos años. La primera será  ocupada por los almorávides en el año 1104. En el caso de Zaragoza, serán sus propios habitantes quienes, en el año 1110, expulsen al ultimo soberano, Imad al-Dawla, y permitan la entrada de los almorávides, su última esperanza de salvación frente a la ofensiva cristiana.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>80.58.205.35</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Muhammad_b._%E2%80%98Abd_Ar-Rahman_Al-Kutandi&amp;diff=4558</id>
		<title>Muhammad b. ‘Abd Ar-Rahman Al-Kutandi</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Muhammad_b._%E2%80%98Abd_Ar-Rahman_Al-Kutandi&amp;diff=4558"/>
		<updated>2008-05-08T17:47:55Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;80.58.205.35: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Muhammad b. ‘Abd Ar-Rahman Al-Kutandi fue un poeta del siglo XII. Nació en [[Cutanda]], pero emigró a Granada, ciudad en la que desarrolló la mayor parte de su obra literaria. Allí conoció a un buen número de poetas y poetisas de su época, destacando a ar-Rusafi de Valencia, a Hafsa ar-Rakuniyya, a Abu Ya’far ibn Sa’id, a Nazhun bint alQala’id y a al-Majzumi, un poeta ciego de Almodovar muy famoso en todo Al-Andalus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conocemos muy pocos datos de la vida de Al-Kutandi. Sólo aparecen menciones indirectas en seis episodios del libro Naft at-Tib, escrito por al-Maqqari, mostrándose siempre como acompañante de sus otros amigos poetas, mucho más famosos, con los que intercambiaba experiencias y versos. Formaba parte de un grupo de compositores líricos de carácter libertino y desvergonzado, conocidos en Granada con el sobrenombre de Mayin . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De la obra de Al Kutandi sólo se han conservado unas pequeñas composiciones, entre las que destaca una oda satírica que envió a su amigo Abu Ya’far y a su amante, quienes acostumbraban verse a escondidas en unos jardines:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Oh, Abu Yafar, el hijo de los nobles más ilustres,&lt;br /&gt;
que estás a solas con quien amas pese a los envidiosos,&lt;br /&gt;
y que sabe ocultar vuestro escondite.&lt;br /&gt;
Cuando el amante está junto a su amada,&lt;br /&gt;
pasa él la noche a los placeres&lt;br /&gt;
entregado en compañía de cinco jovencitas”.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>80.58.205.35</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Prehistoria&amp;diff=4545</id>
		<title>Prehistoria</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Prehistoria&amp;diff=4545"/>
		<updated>2008-05-08T17:08:58Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;80.58.205.35: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Los restos más antiguos de la presencia humana en la comarca del Jiloca se remontan al periodo Paleolítico Inferior, con importantes talleres de piezas de sílex localizados a lo largo de las terrazas del río, sobre todo en los alrededores de Montón y Villafeliche. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poblamiento continuó en el Neolítico, como demuestran las hachas pulimentadas y otras piezas aparecidos en las localidades de Torre los Negros, Cucalón y Navarrete. Conocían la agricultura y sabían domesticar ciertos animales, controlando y regulando su propia alimentación, haciéndola más variada y estable, aunque sin dejar completamente de cazar y recolectar frutos como actividad complementaria. Entre los restos arqueológicos que aparecen mezclados en los talleres de sílex destacan algunos elementos de hoz y ciertos útiles asociados, así como molinos barquiformes, lo que nos induce a pensar en una agricultura de tipo cerealístico. Como bien sabían estos ancestrales antepasados, el trigo y la cebada tenían la ventaja de su alto valor nutritivo y la posibilidad de almacenarlo largo tiempo sin que se estropease. Las especies de animales domésticos serían muy similares en toda Europa Occidental, la oveja, la cabra, el cerdo y el buey, utilizando a este último como animal de carga y de carne. La gran abundancia de puntas de flecha reflejaría que, aún conociendo la ganadería, la caza seguiría siendo una de sus actividades principales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las aldeas neolíticas se construían en las proximidades de los pozos y las fuentes, seguramente para facilitar el abastecimiento de agua potable, pero también eligiendo los emplazamientos más estratégicos, en lo alto de las muelas y próximos a las ramblas y los valles con fáciles comunicaciones. No se observa un manifiesto interés por los cultivos de regadío. El fondo de las ramblas y los cauces fluviales permanecerán vacíos, tanto de poblamiento como de cultivo intensivo, ya que presentaban numerosos problemas a causa de las irregularidades de las aguas. Las crecidas ocasionales y los desbordamientos son muy intensos, sobre todo en determinadas estaciones, e inundan constantemente las zonas más bajas, convirtiéndolas en un espacio hostil y poco apto para la ocupación humana. Las preferencias agrícolas se extendían por el secano. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las tierras de cultivo se obtendrían quemando una parte del espeso bosque. Al cabo de algunos años, cuando las parcelas empezaban a mostrar los primeros síntomas de agotamiento, se abandonaban y se  volvían a quemar otras áreas próximas, desplazándose los cultivos. No eran necesarios los fertilizantes. La naturaleza ofrecía en ese momento más recursos de los que podían controlar los escasos pobladores. No había ningún motivo para transformar una naturaleza que, a sus ojos, parecería infinita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante las edades del Bronce-Hierro, a partir de finales del tercer milenio, el crecimiento de la población y la necesidad de garantizar un mayor abastecimiento de alimentos, obligaron a introducir lentas mejoras técnicas en la agricultura. Son pequeños asentamientos en alto como los hallados en los términos de Daroca, Lechón, Báguena, Torralba de los Frailes o San Martín del Río.  Algunos de estos poblados de la Edad del Bronce tuvieron continuación en la I Edad del Hierro. De esta época, entre los siglos XII y IV a.C., se han localizados varios poblados en Villahermosa, Lechago, Daroca y Torralba de los Sisones, con restos cerámicos y alguna necrópolis de urnas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son yacimientos muy pobres en materiales cerámicos y con una ausencia casi total de metálicos, la mayor parte muy erosionados. Se intensifican las actividades agropecuarias y comienzan las primeras inversiones destinadas a mejorar la explotación de las tierras, despedregando los campos y construyendo bancales . Los avances tecnológicos y el descubrimiento de la metalurgia permitieron elaborar herramientas metálicas que aumentarán la capacidad de aprovechar el medio físico. La naturaleza comenzó a humanizarse transformada por el trabajo diario de los hombres. El uso del cobre y del bronce se difundió rápidamente por toda Europa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el caso del valle del Jiloca es presumible la existencia de herreros locales que trabajarían estos metales. Sin embargo, la creciente variedad de objetos de metal no debe ocultar el hecho de que, en numerosas poblaciones, seguían usándose útiles de sílex y de piedra tallada y pulimentada, al igual que la caza y la recolección sobrevivieron mucho tiempo a la aparición de la agricultura. Por muy abundante que hubiese llegado a ser, el metal seguía siendo caro, y para el uso cotidiano de la mayoría de la gente se seguían empleándose los útiles tradicionales elaborados en piedra. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La implantación del regadío, como destacan algunos historiadores, sólo puede realizarse en sociedades que han alcanzado un mínimo desarrollo demográfico y político, ya que implicaba inevitablemente un esfuerzo colectivo por vencer a las fuerzas de la naturaleza, regulando los cauces de los ríos para impedir que sus continuas crecidas causen daños, levantando azudes, y desviando el agua a través de múltiples acequias y canales que exigen un gran trabajo humano, tanto para su construcción como para su posterior mantenimiento. Deberemos esperar al siglo V a.C., tras la consolidación de la sociedad celtibérica, para observar como se inicia una intensa explotación de los valles ligada a la difusión del regadío.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>80.58.205.35</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Obispado&amp;diff=4512</id>
		<title>Obispado</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Obispado&amp;diff=4512"/>
		<updated>2008-05-07T17:24:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;80.58.205.35: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>80.58.205.35</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Abd_allah_ibn_Yusuf_ibn_Chawsan_al-Azdi&amp;diff=4472</id>
		<title>Abd allah ibn Yusuf ibn Chawsan al-Azdi</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Abd_allah_ibn_Yusuf_ibn_Chawsan_al-Azdi&amp;diff=4472"/>
		<updated>2008-05-06T17:23:34Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;80.58.205.35: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;#Redirect *[[Abd Allah b. Yausan al Azdi]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>80.58.205.35</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Arte_renacentista&amp;diff=4344</id>
		<title>Arte renacentista</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Arte_renacentista&amp;diff=4344"/>
		<updated>2008-05-02T15:58:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;80.58.205.35: LyogRXNjdWx0dXJhICov&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;La portada de la capilla del Patrocinio de Daroca realizada en yeso por Juan de Salazar en 1512 puede considerarse como una de las obras más tempranas del renacimiento aragonés. Además de Salazar , trabajaron en los comienzos del siglo XVI otros mazoneros e imagineros: Juan de Palamines, Juan de Huerta, Pedro Serrano y Pedro Laguardia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos dos últimos son los autores de la bella sillería del coro de San Miguel de Daroca. Este coro, que fue contratado en 1518 y acabado en 1540, es otra de las más ricas obras del Renacimiento en Daroca. Fue decorado con motivos vegetales y relieves de cabezas humanas, rosetas, estrellas, cruces, animales y escenas de la vida de San Miguel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Arquitectura ==&lt;br /&gt;
En época renacentista se acomete la mayor ampliación de Santa María de los Santos Corporales, alimentada por el continuo crecimiento del número de fieles que acudía a contemplar el misterio. Las obras duraron más de treinta años, de 1586 a 1598. Se derriba el claustro del siglo XIII y se construye una nueva cabecera al norte. En 1603 se le añade la nueva puerta principal, de estilo manierista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También son importantes los palacios renacentistas. A partir de la floreciente época del Renacimiento, los nobles y ciudadanos de la comarca se aplican a construir palacios y residencias familiares magníficas, dentro de los conjuntos urbanos, de las cuales se conservan numerosos ejemplos todavía hoy en día. En época medieval el fuero de Daroca, que constituía el marco legal en el que discurría la vida de la comarca, había prohibido explícitamente la construcción de palacios, y sólo grandes casas como los Luna, pudieron durante la Baja Edad Media soslayar la normativa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se trata de edificios que responden a un modelo clásico en Aragón. Suelen constar de tres plantas. En la planta calle destaca la entrada, característica por su forma arqueada, y en cuya clave se suele disponer el escudo familiar. En ella se sitúan las caballerías y la cocina, estructurada en torno al hogar. La planta segunda está destinada a la residencia familiar, y está por lo general decorada con más cuidado y nobleza. La superior -y, por tanto, menos húmeda- se destina a granero y despensa. La planta tercera destaca por su característica galería de arquillos corridos, en ocasiones enmarcados en alfiz. Por fin, del tejado en dos vertientes sobresale a la calle donde se dispone la entrada principal un alero de madera generoso, a manera de estrecho pórtico, y que, en las casas más nobles destaca por su primorosa decoración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos de los palacios renacentistas y barrocos más grandes llegaron a poseer el típico patio central de las casas nobles mediterráneas. En la ciudad de Daroca se conserva el palacio de los Luna, el mejor ejemplar de la comarca. Otros palacios destacados situados en la ciudad de Daroca son el de los Terrer de Valenzuela, construido en el primer tercio del siglo XVII, el de los Gil de Bernabé, la Casa Palaciega situada en el nª 120 de la Calle Mayor, donde está la actual casa de la Diputación Provincial de Zaragoza, ambas también del XVII, la medieval residencia de los canónigos -llamada &amp;quot;Casa del Diablo&amp;quot; tras convertirse en residencia del un famoso anticlerical apodado el Diablo Royo -, o la Casa-palacio de los Amor Cruz, del XIX.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como ejemplo de palacio cívico persisten las Casas de la Comunidad de Daroca, del siglo XVIII, y la Casa de los Soportales, donde se situaba el almudí, construidas el siglo XVII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Escultura ==&lt;br /&gt;
Durante el primer tercio del siglo XVI se produce con fuerza la penetración del renacimiento italiano en la escultura aragonesa. Precisamente los dos escultores renacentistas aragoneses más destacados de este periodo resultan ser de una familia de Daroca: los Morlanes. No se conservan obras de estos autores en la comarca de Daroca y Calamocha.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A partir de la entrada del Renacimiento en Aragón, la escultura conoce un extraordinario desarrollo, y desbanca en las iglesias a la pintura como arte decorativo por excelencia. La representación plana de los murales y retablos medievales deja paso a la tridimensionalidad de la nueva narrativa escultórica&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas localidades de la comarca cuentan con ejemplos de retablos y pinturas renacentistas. Destaca en Daroca, por ejemplo, el retablo de la Virgen del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo. También en Acered se puede encontrar un Cristo del siglo XVI o XVII arcaizante, cuyo autor pudo conocer alguna obra del Greco; el retablo del Santo Cristo de la escuela de Joly, según Abbad Ríos, en Balconchán; la Virgen del Tocón policromada del siglo XV o principios del XVI en la iglesia de Langa del Castillo; el Cristo crucificado que preside el retablo del Santo Cristo en Torralba de los Frailes; el coro de San Miguel, la Portada del Patrocinio y los Retablos de la Virgen del Rosario en Daroca.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El clasicismo y el equilibrio de los primeros conjuntos deja paso enseguida a un Renacimiento más vitalista y de una técnica más depurada, denominado en España Manierismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De estilo manierista son algunos conjuntos destacados de la Iglesia de Santa María de Daroca, a saber, su Portada, la capilla de la Anunciación, diseñada por el escultor Juan Miguel de Orliens, autor del retablo, y la mazonería del retablo de la capilla del Patrocinio, probablemente de Juan de Palamines.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Pintura ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pintura renacentista llega a Aragón en fechas más tardías que la arquitectura y la escultura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se pueden destacar las cuatro tablas que representan el Martirio de Santa Julita, dos santos, el Nacimiento y la Asunción de la Virgen, en el retablo mayor de la Iglesia de Balconchán; el retablo de San Roque en Langa del Castillo; la Virgen de negro como viuda, en el retablo de Pentecostés en Retascón; las tablas del Ecce Homo, el Calvario y San Juan en Bello.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es conveniente hacer un repaso de los retablos de pintura y los retablos mixtos de la zona, así como a la obra de los Morlanes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Retablos renacentistas ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un grupo de &#039;&#039;&#039;retablos escultóricos&#039;&#039;&#039; de finales del siglo XVI y primera mitad del XVII, realizados en los talleres de Daroca, Calatayud o Zaragoza, en gran parte dedicados a la Virgen del Rosario. La devoción a la Virgen del Rosario aumenta considerablemente a partir de 1573, año en el que Gregorio XIII instituye la festividad de la Virgen del Rosario. Es la escultura denominada romanista, dada a conocer en los últimos años por Ernesto Arce. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos retablos procedentes de los talleres de Daroca .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del taller de Miguel Sanz:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Retablo de la Virgen del Rosario de Retascón. &lt;br /&gt;
Retablo de San Juan Bautista de Monreal &lt;br /&gt;
Retablo de la Virgen de Fuentes Claras &lt;br /&gt;
Sagrarios de Santed y Ojos Negros. &lt;br /&gt;
Se conservan imágenes de la Virgen del Rosario en Cucalón, El Poyo, Villafranca y Gallocanta. &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
De otros talleres de Daroca son :&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Retablo de la Virgen del Rosario de Bueña. &lt;br /&gt;
Retablo de la Virgen del Rosario de Singra. &lt;br /&gt;
Retablo de la Virgen del Rosario de Valdehorna. &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los talleres de Calatayud &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Retablo de la Virgen del Rosario de San Martín del Río y el retablo de la Virgen del Rosario de Calamocha. &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del escultor zaragozano Juan Miguel Orliens&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Retablo mayor de San Martín del río dedicado al titular de la iglesia y del pueblo &lt;br /&gt;
Retablo mayor de la iglesia de San Pedro y San Pablo de Used &lt;br /&gt;
Retablo de San Pedro de Blancas y el retablo de la capilla de Terrer de Valenzuela de la Colegial de Daroca.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una serie de retablos en los que predomina &#039;&#039;&#039;la pintura&#039;&#039;&#039;, aunque en algunos casos la hornacina central del titular o la titular del retablo está ocupada por una escultura. Los retablos conservados de este primer grupo y de más calidad son:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*En la iglesia de Anento: el de San Roque, el de San Juan Bautista y el de San Antonio, los tres de la primera mitad del siglo XVI.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Se conserva otro de San Roque en la iglesia de Langa, aunque con mazonería del siglo XVII.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Hay otro de Pentecostés en la iglesia de Retascón, y dos en la iglesia de Romanos: uno de San Pedro y otro de la Virgen del Rosario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Otro de la Virgen del Rosario se guarda en Torralbilla; uno de San Miguel en la iglesia de Villadoz y otro de San Antonio Abad en la de Villarroya del Campo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Son también de este momento dos retablos de Bello: uno de la Virgen del Rosario y el retablo Mayor de la Asunción, en el que se insertaron varias tablas góticas de mitad de siglo XV.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Sin duda el conjunto más importante se conserva en Daroca: además del retablo de la Virgen de la Sacristía de la Colegial, hay cuatro en la iglesia de Santo Domingo: Retablo de San Juan Evangelista, Retablo de San Gregorio, Retablo de los Desposorios de la Virgen, Retablo de la Virgen de Loreto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay otros &#039;&#039;&#039;retablos mixtos&#039;&#039;&#039;, en los que se conjuga la escultura y pintura. El de Valconchán ( 1585 ), dedicado a la Virgen del Rosario; en él intervinieron al menos Julián de Laguardia y Jerónimo de Vera. Tiene doce pequeñas esculturas de santas y santos, una grande de la Virgen del Rosario, y varias tablas pintadas con los apóstoles y escenas de la vida de la Virgen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El retablo de San Gil Abad de la iglesia parroquial de Villanueva de Jiloca. h.1575.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Son interesantes dos retablos de Valdehorna, dedicados a la Virgen del Rosario y a Santa Bárbara; son de tipo popular y realizados hacia 1600.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros retablos están en las ermitas de los pueblos: es el caso de un retablo de San Pedro en la ermita de la Virgen de las Cuevas, en Caminreal, otro de San Miguel en las ermita de la Virgen de la Cuesta, en Odón, de hacia 1560 ; y otro de principios de siglo en la ermita de San Fabián y San Sebastián de Torrijo.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>80.58.205.35</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Hondo_de_Villarquemado&amp;diff=3982</id>
		<title>Hondo de Villarquemado</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://xiloca.org/xilocapedia/index.php?title=Hondo_de_Villarquemado&amp;diff=3982"/>
		<updated>2008-04-28T18:12:25Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;80.58.205.35: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;#redirect [[Prado de Cella]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>80.58.205.35</name></author>
	</entry>
</feed>