La visión del Jiloca a través de sus moradores. El semanario Jiloca publicado en el diario Lucha de Teruel (1956-1959) / José María de Jaime Lorén
Arte y Literatura
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1956
Noticia de la primera actuación del Grupo artístico de Torrijo del Campo el 6 de enero en la visita del obispo de la diócesis a esta localidad de la que era natural y a la de Monreal del Campo, donde le dedicaron la siguiente jota: “Y la torre de Torrijo / le dice a la de Monreal: / si tuvieras un obispo / habrías crecido más”.
El director y fundador del Cuadro de Jotas de Calamocha, Mariano Aparicio, natural de Albalate del Arzobispo comentaba en “Cada semana un rostro” que no era partidario de enseñar el Bolero de Calamocha, “para que lo conserven en toda su pureza solo los nativos”. Señala que lo creó sobre el Baile procesional a San Roque agregando la letra, “los cruces y la jota final” pero manteniendo la música. Con relación a otros boleros destaca su menor teatralidad pero que en cuanto a “danza es superior a cualquier otro regional”. Aunque para entonces residía ya en Zaragoza, desde allí continuaba al frente del mismo. Por entonces lo formaban cinco cantadores, cinco parejas de baile, varios números de rondalla, y había actuado en Madrid (Televisión Española, Radio Nacional, Centro Aragonés y Círculo de Bellas Artes), Cuenca y Teruel. Por lo demás sugería la creación de un gran Cuadro de Jota de la provincia de Teruel[1].
La gran cantidad de abonados que tenía por entonces el Teatro Ideal Cinema de Calamocha hacía que en muchas sesiones de tarde de los domingos se agotaran rápidamente las entradas.
De notable belleza literaria y sociológica es el artículo que Hernández Benedicto dedica al “Chispa”, ese modesto tren que de mañana pasa por los pueblos de la ribera con su carga de ilusión por las compras o de los negocios en la ciudad, de estudiantes y niños por los pasillos, quintos que van al sorteo:
“Los pueblos pasan y los hombres se conocen […] Aquí Radio Chispa … En Torrijo han dicho … Ayer en Calamocha … Mañana en Monreal … Los de Cella decían … Lo mejor de Santa Eulalia … Todos dicen que … Allí sí, allí no … Mi pueblo mejor por … El otro día … Las chicas … los trigos … los hielos … los novios […] Billetes por favor; gracias”[2].
Pocos números después con similar galanura trata el mismo autor del mentidero femenino que constituye el lavadero o el horno del lugar. Son las auténticas “asambleas de los pueblos”.
En ocasiones se citan actuaciones de grupos musicales como la Rondalla de la Centuria “Arizón” de Torrijo del Campo en Radio Teruel, la Banda de tambores y cornetas que se organizó en Calamocha, el concierto en el Teatro Ideal Cinema de Calamocha a cargo del “joven concertista de armónica Juan Ortego” que había formado en la Academia San Roque “una escuadra de armónicas”.
La instalación en Torrijo por el Teatro Ideal Cinema de Calamocha de una sala de cine fue acogido en 1956 con gran júbilo por la población.
Con satisfacción desde Báguena se daba la noticia que el músico natural de la localidad Valentín Martín, había sido nombrado director de la Orquesta de Radio España, con una foto suya y un breve currículum de sus méritos profesionales[3].
El joven seminarista calamochino José María Salas publicaba en mayo varios poemas y alguna reseña de actos de carácter religioso en Jiloca.
En la III Feria Internacional del Campo de Madrid el escultor calamochino Vicente Cutando Pamplona expuso un grupo escultórico evocador de la Historia de Aragón con figuras como la de Agustina de Aragón. Un retrato suyo ilustraba la reseña[4].
Aprovechando el paso por Calamocha de la compañía de teatro de Rafael Duque, Jiloca entrevista al director que considera al público de la villa “muy amable […] aunque la entrada ha sido floja”. Se trata de la antigua compañía de Miguel Ligero que en el repertorio lleva obras como La Muralla, La herida luminosa o La cigüeña dijo si de Carlos Llopis. Sobre la presunta crisis del teatro opina que en realidad se trata de una crisis de empresarios que reservan los mejores días para el cine y relegan al teatro los peores. Después de actuar en Segorbe, Andorra, Daroca, Molina de Aragón, Monreal y Calamocha se encaminaban a Ateca[5].
Tras la representación a finales de junio en el Teatro Ideal Cinema de Calamocha de La muralla de Joaquín Calvo Sotelo, se plantea la revista si en realidad no se trata de una obra religiosa que indaga sobre el origen de la propiedad del dinero.
Sobre los programas que se exhibían en el cine de Calamocha, Tomás Alvira estimaba en la entrevista que le hacen en julio que echaba de menos películas de mayor calidad.
En agosto se hacían públicas las bases del I Certamen regional de fotografía “Valle del Jiloca” organizado por el Ayuntamiento de Calamocha y dirigido a los aficionados aragoneses, con tema libre, tres premios de 500, 300 y 200 p. más los correspondientes diplomas, y exposición de las obras en los salones municipales. Las obras permanecieron expuestas los días 15 a 17 de agosto, destacando las de Santiago Serraller junto a las del resto de participantes: Cebrián, Gargallo, Layunta, Del Val, Corredor y Gimeno. El jurado, finalmente, premió a todos por su desinteresada colaboración[6].
Interesante es la descripción que deja J. Guarinos de la iglesia parroquial de Calamocha en el número de sus fiestas patronales.
Monreal cuna de joteros, y entre ellos Marcelino, 24 años, agricultor, casado. Ha actuado en Valencia, Castellón, Zamora, con grupos de Coros y Danzas. En breve lo iba a hacer en Calamocha “con los de Acción Católica que van a hacer comedias”. Toca la guitarra y suele cantar con “Pedrín” y el “Royo del Parador”[7].
Efectivamente, desde Calamocha llegaban noticias de la actuación en el Teatro Ideal Cinema del Cuadro artístico de Monreal del Campo para poner en escena El Divino impaciente de Pemán, junto a Marcelino y otros joteros.
A modo de una especie de greguerías, sospechamos que Hernández Benedicto deja en octubre una serie de simpáticos comentarios sobre el Chispa y sus viajeros de la ribera. Sin embargo, la redacción rechaza con gracejo un par de poesías por su baja calidad literaria: “Ea, señores poetas, compórtense. Dejen de pensar en la tristeza amarilla de dos álamos de nuestro río, en el dolor que les produce el desvío de aquella ingrata. Y si lo piensan, no nos lo cuenten, que ya nos las sabemos”.
No era rara la presencia de actuaciones de artistas notables en el Casino de Calamocha, como la brillante actuación en octubre del rapsoda Ángel Jiménez Lalanza o del prestidigitador Reynolds.
Aunque aparece en el reverso de Jiloca nº 44, en realidad la noticia es de Lucha. Se trata del homenaje que el Centro Aragonés del Puerto de Sagunto dedicaba al poeta y escritor Adelino Gómez Latorre, natural de Caminreal, que era nombrado Socio honorario de la institución.
Dedicado a “las huestes de Román Díaz de Greñu” como jefe del Campo de aviación de Calamocha en la celebración de su patrona, a finales de noviembre se publicaba un divertido poema anunciando la comilona que se preparaba.
Vicente Cutando Pamplona, el escultor de Calamocha fue objeto de una de las entrevistas semanales en la que cuenta sus inicios en el arte animado por su maestro Ricardo Mallén, sus primeros trabajos con el barro con el que modeló un busto a su padre que exhibió con orgullo en su bar. Marchó luego Vicente a Teruel donde perfeccionó su dibujo con el pintor Ángel Novella y se preparó para ingresar en la Escuela especial de San Carlos de Valencia. Una vez en allí aprovechó también para formarse con el gran imaginero valenciano de estilo clásico José Arnal, donde mejoró su formación técnica y su sensibilidad artística. Con una beca de la Diputación provincial de Teruel ingresó como alumno en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, consiguiendo en la modalidad de escultura en años sucesivos el 1º premio del Estado, el Carmen del Río y el Molina Higueras, compitiendo con los condiscípulos de la Escuela. Tuvo como profesores a Moisés de Huerta o Pérez Comendador.
Sobrino del escritor y guionista de cine turolense Clemente Pamplona, tras una primera exposición en Calamocha con bustos de familiares y de vecinos junto a fotografías de José María Cebrián, ha participado en otras en Teruel donde llevó el busto del P. Polando o en Madrid donde intervino en la Nacional de Educación y Descanso (se seleccionaron todas sus obras para otra exposición itinerante), Hispanoamericana Postal (1º premio por el busto del Director General de Correos) y Nacional de Bellas Artes con su figura “Adolescente” que mereció una mención honorífica. Tras exponer en el pabellón de Aragón de la Feria del Campo, trabajaba ahora en el escudo de la ciudad de Albarracín.
Lucas Antonio Yuste Moreno, el “Poeta de Monreal del Campo”, “Joaquín” para los más íntimos, deja la villa y sus amigos para marchar a Barcelona a cuidar a su madre y cuenta su vida en una entrañable entrevista. Este hombre sencillo y bueno, de cuerpo débil y un tanto encorvado por el trabajo, desgrana con generosidad sus versos en cualquier festejo, boda, bautizo o jolgorio. Solo pudo ir a la escuela hasta los once años, sin padre y el mayor de cuatro hermanos no tuvo otra alternativa. Autodidacta, no escribe sus primeros versos hasta los 18 años, el tema la muerte del torero Manolete. Desconoce el ritmo y la métrica pero compone poemas, más tarde el maestro nacional Francisco Lara le indicó algunas lecturas. El servicio militar mejoró su ortografía y le proporcionó los primeros éxitos con su “Canto a la Inmaculada” que le valieron 400 p. y un mes de permiso, quedando por delante de auténticos escritores. Su estilo es personal, sin que la hayan influido mucho las lecturas, aunque siente “preferencia por lo narrativo y religioso”[8]. “El Poeta” marcha a la ciudad, Monreal pierde además a un amigo bueno.
Guarda de campo en Calamocha a donde llegó desde Salamanca, José Vaquero Sánchez era un magnífico artesano autodidacta trabajando el asta de toro. Con maestría transforma este material en tinteros, brocales de bota de vino, petacas, polvorines para armas avant carga, generalmente adonados con motivos taurinos. Para su trabajo necesita templar el cuerno al calor que queda luego dúctil casi como la cera, dispuesto para usar la gubia, lezna o buril.
Sus primeros trabajos los hizo con 17 años para la productora de cine “Cifesa” cuando rodaba en su tierra “El cura de la aldea” y que le valieron 200 p. Evoca su condición de “charro” auténtico criado en la frontera con Portugal, Villavieja de Yeltes, donde trabajó como pastor y como “chavalón” o “motrilón”, con la función de reponer en las gañanías las yuntas de bueyes cansadas que llevaba al “rodeo” o descanso por otras frescas. Ha presentado sus obras a algunos certámenes, pero echa de menos una mínima formación artística[9].
1957
Nos cuenta en la entrevista Joaquín Peribáñez el famoso jotero de Monreal del Campo que su primera actuación pública la tuvo al poner la primera piedra en la Escalinata de Teruel (marzo de 1921) en presencia de Carlos Castel al que la dedicó. Desde entonces no ha cesado de actuar siempre que su profesión de ferroviario se lo permite. Recuerda también que en el verano de 1927 cantó para el general Miguel Primo de Rivera en Teruel, Monreal y Daroca, sus actuaciones en el Centro Aragonés de Valencia, “quizá la ciudad que mejor sabe sentir la grandeza de la jota”, o en Bilbao en el Teatro Eliseo Albia, en Castellón con la Rondalla Baturra de Teruel que tenía 40 instrumentos y, sobre todo, en Teruel donde lleva actuando 30 años seguidos. En fin, la emoción que tuvo al “estrechar la mano del Generalísimo Franco en 1953 cuando vino a Teruel”.
Cantante con estilo propio reconoce la influencia de la escuela zaragozana “porque me parece el más auténtico”, sobre todo de Miguel Aso, Pepe Esteso, de la rondalla Santa María y del cuadro “Alma aragonesa”. En 1936 ganó el primer premio del Certamen oficial de jota de Zaragoza, ha cantado para películas como La Dolorosa (Juan Grémillon, 1934) o Los mayos de Albarracín (Santos Núñez, 1950), pero apenas tiene grabaciones por falta de ayuda y de medios[10].
La rondalla del Frente de Juventudes de Caminreal es ya un hecho a comienzos del año. El escritor José María Salas ha cambiado la poesía por la prosa que resulta tal más poética en sus bellas semblanzas.
Hija del famoso Joaquín Peribáñez a quien tiene por único maestro, Carmen Peribáñez Álava se inició muy temprano en el canto de la jota. Con apenas 8 años intervino ya en público en la feria de Monreal de 1934. Desde entonces ha cantado con su padre y su hermano Joaquín en Caminreal, Teruel, Rubielos de Mora, Valencia y Zaragoza formando parte del cuadro de Cebollero. Prefiere el estilo zaragozano como su padre y en concreto “La Segadora”, fue premiada en el festival de Valencia de 1942 y reconoce la labor desarrollada en favor del folclore por la Sección Femenina que “ha hecho mucha y buena jota”[11].
Cuando están a punto de colocar una nueva campana en la torre de Monreal, 936 k. y dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, se preguntan los vecinos si no debería aprovecharse el momento, ahora a primeros de febrero, para acometer una reforma de esas pobres cuatro paredes de piedra que se levantan sobre las ruinas del antiguo castillo, colocando el reloj en un nuevo cuerpo sobre las campanas que se remataría con el pararrayos.
Primero fueron las hogueras que en la cima de la Peña Palomera encendía el “ejército rojo acampado en las proximidades” que constituía una amenaza permanente para los pueblos de la llanura que nunca llegó a concretarse. Terminada la guerra proseguía el misterio para los niños de Santa Eulalia que tenía prohibido su ascenso por temor a los posibles explosivos que quedaban. Pero nada de esto era comparable con la leyenda del Águila de Palomera con su nido en un pozo de 40 metros de profundidad. Un águila enorme que podía con sus garras cargar con un carro y dos mulas, como le ocurrió a un carretero que marchaba de Villarquemado a Torremocha una noche oscura. O la expedición de 20 hombres que salió de Torremocha para acabar con el águila en la que perecieron todos menos un cazador escondido entre dos piedras fuera del acceso de las garras monstruosas[12]. Hasta nuestra infancia calamochina alcanzó esta leyenda del Águila de Palomera.
Bajo el nombre de “Monrealerías” se publicaba a finales de febrero una pequeña narración con ancianos de la villa como protagonistas, que en lenguaje del terreno trataban del abastecimiento de agua.
De lo más literaria resultó la despedida de los quintos de las minas de Ojos Negros, como “barrio de escasos habitantes, se vivió con intimidad de familia el adió significativo a los mozos que dejan la mina para entrar en los cuarteles”. Entro otros actos tuvo lugar “en el recinto acogedor y elegante del Teatro, la magnífica puesta en escena de La Muralla, presidida por el señor ingeniero y con una entrada imponente como nunca de público”[13]. Se trata de la famosa obra de teatro de Joaquín Calvo Sotelo, de dos actos divididos en cuatro cuadros, que había sido estrenada en Madrid en 1954, tuvo más de cinco mil representaciones y del libro se hicieron 16 ediciones con más de 50.000 ejemplares vendidos.
José María Moreno Rubio es el alma de la nueva rondalla de Torrijo del Campo. Después de dos años de ensayo y de algunas actuaciones en la provincia se presentan a finales de abril ante los micrófonos de la emisora de radio de los Hermanos de La Salle de Monreal del Campo. Todos son agricultores y aficionados a la música que han contado con el apoyo del Frente de Juventudes que desde Teruel regaló siete instrumentos totalmente nuevos. En agradecimiento cierran su actuación con Prietas las filas.
Al objeto de recabar fondos para sus actividades deportivas, los jóvenes miembros del Monreal Club interpretaron con gran éxito los días 16 a 18 de mayo la obra Marianela de los hermanos Quintero.
Cuenta Martín Lucia en uno de sus Retraticos un par de anécdotas que contempló de primera mano. La primera el incendio que produjo un rayo en la cúpula de la torre de Calamocha pues el cable del pararrayos con hacía contacto con éste, como era de madera forrada de plomo se quemó la madera fundiendo el metal. Dado el peligro nadie quería subir a apagarlo hasta que se decidió José el Monjero que lo hizo cubriendo su cuerpo con sacos bien mojados y con un serrucho cortó la madera para que no siguiera ardiendo. Se llevó una gran ovación y el agradecimiento de todos. Unos albañiles de Santa Eulalia lo arreglaron, pero con los años y el peso del cable el pararrayos se inclinó peligrosamente amenazando con caer. Fue ahora Tomás el Monjero y Pedro Lucia los que subieron a arreglarlo pese al riesgo que corrían. Cuando estaban terminando de soldar el cable al pararrayos se incendiaron los tablones del andamio que apagaron orinando encima al no tener a mano ningún otro líquido[14].
Un colaborador anónimo dedicaba un interesante artículo a primeros de octubre a los retablos de la iglesia de San Martín del Río.
Para amenizar las largas jornadas del desbrinado del azafrán durante el mes de noviembre, la emisora de radio de los Hermanos de La Salle de Monreal preparaba cada día una emisión especial que tenía una gran audiencia.
El Casino de Calamocha organizaba en diciembre el I Salón de pintura, fotografía, dibujo y arte manual, con temas libres. Los premios consistían en trofeos y las obras se expondrían en los salones de la Sociedad.
En la sección En el “Chispa” que va y viene deja Hernández Benedicto bellas un puñado de conversaciones de vagón de ferrocarril con las inquietudes, problemas y pequeñas alegrías de los viajeros que salen de los pueblos de la ribera.
1958
León Esteban dejaba de vez en cuando en las páginas de Jiloca bellas composiciones poéticas, generalmente de asunto religioso, sin embargo en el primer número del año regala a sus lectores un precioso texto sobre “Platero”, nombre de un burrillo de ¿Santa Eulalia? cuyo humilde dueño conocía bien la obra del gran Juan Ramón.
En el mismo número se reproduce con autorización municipal, el “Romance calamochino” que el catedrático Francisco Barquero Lomba dedicó a su villa natal y que se publicó años atrás en un programa de fiestas.
En el número siguiente se entrevista precisamente a León Esteban por el premio de la Delegación de Juventudes a su poema “Epifanía”. Colaborador de Jiloca residía entonces en Santa Eulalia, estudiaba Magisterio en Teruel y residía en el Colegio San Fernando. Sobre su estilo en prosa lo asimilan a Azorín mientras en verso es más personal. De los pueblos del Jiloca lamenta “la tremenda falta de cultura […] no se lee ni hay inquietudes culturales”.
Ya no sale la ronda en Monreal. Pasaron los tiempos, pero no la memoria del cronista que recuerda con los mozos de la quinta de 1918 y otras anteriores:
“[…] aquellas rondas, a golpe de cuerda y jota que, saliendo de la plaza de España hacía su recorrido semanal por la alegría de la calle Las Huertas, Recogedero, plaza Mayor, Barrio Alto, Olma, Mayor …
Cada sábado, la tarea semanal del día, la ronda conquistaba la calle. Y la esperaban los mozos y mozas, porque en cada esquina surgía un baile y muchas alegres canciones […] Era bonita, muy bonita, la ronda de cada sábado; pero sobre todo era popular y a cada son llevaba la ilusión alegre de los mozos y la emoción nostálgica de los viejos […] ¡Cómo se hablaba después en el horno y en el lavadero de aquellas jotas de ‘picadillo’ que iban del barrio Alto al Bajo y del Bajo al barrio de las Huertas o a la Ermita o al Parador […] Hacia en 1925 dejó, la ronda, de salir en sábado para hacer su aparición en la mañana de cada domingo, pero tenía la misma alegría, la misma popularidad, la bravura de las jotas de Arnal, eterno enamorado del aire y de los cánticos de su tierra”[15].
Con nostalgia reconoce que “La ronda a muerto en el declinar del espíritu de sus hombres”. Nada tiene que ver ya la jota que se canta o baila en los escenarios donde pierde toda espontaneidad. “Nació, como expresión popular, para conquistar el aire cotidiano de la calle, para acompañar el arreo del duro carretero o el amor del gallardo rondante; el homenaje a la madre o en mensaje profundo a la Patria; los piropos a la Virgen y el recio estilo de los hombres de la misma tierra, con el orgullo entero de su raza”.
El teatro y la zarzuela en Monreal del Campo. Entre la parte final del muro de la iglesia y la primera casa del barrio Bajo, se montaba en tiempos un curioso catafalco donde actuaban las compañías de teatro que desde Zaragoza recorrían los pueblos del Jiloca, “llevando la amorosa y sencilla canción de la zarzuela, repartían la alegría entre los hombres y mujeres de nuestros pueblos”, siempre con las mismas representaciones en sus visitas. Ignora el cronista la calidad del espectáculo, pero no que las mozas se aprendían las canciones y las repetían en sus parodias de los carasoles. Hay quien dice que a veces sacaban los bancos de la iglesia:
“Lo cierto es que cada cual se llevaba su silla y acomodaba su sitio para mejor oír y ver”. “Y después … ¡Ah después! Cómo se cantaba en cada casa mientras se hacían las camas del nuevo día, se acariciaban los pisos de tierra con escobas […] Las compañías distribuían a sus personajes por las casas particulares, como mejor se consideraba para su acomodo. Y allí iban los mozos a que les repitieran la canción de la tarde anterior o les leyeran lo que ellos no sabían.
Entre los indígenas los había tan aficionados que, a veces, reforzaban la lírica escena, ya que a fuer de años se sabían el nutrido repertorio de cada compañía, que era un poco de todos”[16].
No hay muchas referencias a los cines de los pueblos, pero sabemos que a mitad de marzo en San Martín funcionaba una sala de proyección y, “aunque sea el pueblo pequeño, ponen películas muy buenas. Ya es el tercer cine que ponen. Espero que no lo suspendan como los otros”. Mientras tanto se habla en Calamocha de traer al Casino la revista hablada Pinceladas que triunfaba en la capital y en Santa Eulalia miembros del Frente de Juventudes de Teruel hicieron representaron varias obras de teatro guiñol.
En la entrevista que hacen a Antonio Pardos Plumed a finales de marzo sostiene que “Monreal y jota son conceptos semejantes […] Se canta siempre y para todo. Mi pueblo tiene los joteros mejores de la provincia para todos los fines y estilos […] El [estilo] que llamamos ‘Cantador’ es de sobra conocido y reconocido. Mi primo Marcelino se encuentra en esa primera línea de selectos”.
Es tal la afluencia al Cine Monreal los domingos y tiene tanta aceptación su programación, que se hace necesaria la presencia de un número de la Guardia Civil en la taquilla para evitar los tumultos. Por otra parte, el cuadro escénico de los antiguos alumnos de La Salle representaba a finales de marzo El trotamundos, completando el espectáculo un grupo de ronda y jota, todo con gran éxito.
Se sigue hablando en abril de las páginas de la Revista hablada Pinceladas de la Sección Femenina en el Casino de Calamocha, así como de los ensayos de la rondalla de Frente de Juventudes de Caminreal.
A falta de una confirmación definitiva, a primeros de mayo se esperaba en el Casino de Calamocha la Revista hablada Pinceladas que había sido un éxito en la capital y que iba a constar de las siguientes páginas[17]:
- Cerámica turolense, por Leocadio Brun Mondragón que exhibiría su magnífica colección y proyectaría una serie de diapositivas
- Musical, por Óscar Alfredo Santracruz Sánchez acompañada de interpretaciones de piano
- “Dos rosas de azafrán”, coordinado por José Hernández Benedicto, con una primera parte dedicada a poesía popular y la segunda a la tarea social de su explotación en la comarca del Jiloca
- Humor, son concretar el responsable
- Cine, sin concretar tampoco
Siguen a finales de abril los ensayos del Cuadro de jota de Santa Eulalia, compuesto de rondalla, cantadores y grupo de baile. Esperan pronto su presentación. También confían que el Casino organice una representación de la revista hablada Pinceladas de la Sección Femenina. Por cierto que se confirmaba su actuación el 30 de abril en el Casino de Calamocha, con el mismo contenido que en su estreno en Teruel pero adaptado a la villa. El programa constaba de portada y cuatro páginas con estos responsables[18]:
- Portada: Carmen Martínez para presentar y explicar el tipo y contenido de la revista
- Primera página: José Hernández Benedicto desarrollará el tema “Dos rosas de azafrán”
- Segunda página: Vicente Cutando Pamplona responderá primero a las preguntas que le haga la redactora de la revista sobre el tema “Arte y oficio”, realizando luego demostraciones prácticas de modelado
- Tercera página: Leocadio Brun Moragón hablará sobre “La cerámica y yo”, mostrando piezas de su colección y proyecciones sobre el tema
- Cuarta página (musical): Óscar Alfredo Santacruz Sánchez bajo el título de “Serenata española” interpretará al piano diversas piezas de su repertorio
El éxito cosechado por Pinceladas lleva al editorial de Jiloca a poner como ejemplo de convivencia social y bien hacer cultural al Casino de Calamocha. En el mismo número se reseña el acto que fue presidido por Ventura Pamplona que estaba acompañado de numerosas autoridades. Carmen Martínez actuó como presentadora y en la Portada explicó “la breve historia de la revista y su carácter marcadamente cultural […] lo grato que resultaba para la revista salir de los muros de la capital y presentarse en un pueblo de tal significación como Calamocha”.
Dividió en dos partes la primera página Hernández Benedicto. Una para describir las diversas especies azafraneras, costumbres de los pueblos, el “día” azafranero con su picaresca y su poesía, o los usos que tiene esta valiosa hebra. La otra, de justicia social, para exponer los principales problemas de la producción: irregularidad de los precios en perjuicio del cultivador pobre y abundancia de intermediarios que gravan el coste. Ambos fáciles de resolver con un sistema cooperativista que comprara la producción completa manteniendo el precio constante y se encargara luego de su venta. Y todavía podría intentarse la elaboración del producto en las inmediaciones de los campos de recolección.
En la presentación a Vicente Cutando Pamplona en la segunda página, no faltaron anécdotas como el premio que mereció por el Niño de los seis dedos que le valió “un premio nacional por la perfecta imperfección de su obra”. Después de modelar allí mismo una bella figura, respondió a las preguntas de una redactora sobre los pormenores de su arte.
Leocadio Brun destacó el enorme valor de la cerámica turolense con todas sus variantes, destacando el papel central de Calamocha como confluencia de las tres grandes zonas alfareras de Teruel, Villafeliche y Muel. Mostrando bellísimas muestras de su colección mientras proyectaba imágenes de piezas restauradas. Cerró su intervención con un simpático llamamiento a las amas de casa para que en esta época del plástico conserven y aprecian la vajilla artística familiar de toda la vida.
Destacó Óscar Alfredo Santacruz el papel que venía realizando la Sección Femenina en la conservación y recuperación del riquísimo folklore español, “Pandero que toco, y yo, aunque piedras tocase, sonido saldría, por el éxito de estas mujeres que hacen amor y poesía sencilla, intima y grandiosa”. Posteriormente interpretó al piano una selección de piezas clásicas.
Al finalizar la Revista, su directora agradeció al Casino y a los asistentes su presencia, saliendo todos altamente satisfechos de la velada. Todas las páginas fueron largamente ovacionadas por el numeroso público que llenaba el casino y las salas adyacentes[19].
En el mismo número que reseña la Revista se anuncia también que el Casino de Calamocha llevaba gestiones muy adelantadas para organizar un cinefórum.
La Cátedra ambulante de la Sección Femenina seguía a primeros de junio trabajando en Fuentes Claras donde se estaba formando un cuadro de jota bajo sus auspicios.
Pese a la labor realizada por el director del Cuadro de jota de Calamocha Mariano Aparicio, la jota languidece en la Villa. Un editorial de fines de julio anima a recuperar esta importante actividad destacando la intervención de los jóvenes Manolita Benedicto Cameo y Mariano Julve que cantaron en Radio Teruel dentro del Concurso de jota para aficionados organizado por la Delegación provincial de sindicatos. “En el salón Rojo del magnífico y acogedor Casino se habían congregado gran número de parientes, amigos y simpatizantes de estos joteros y creo que todos los receptores de radio de la localidad estaban sintonizados con dicha emisora para oírles cantar”.
De regreso de Lourdes hizo escala en Calamocha a mediados de julio un grupo de excursionistas de Cartagena en la que figuraba D. Juan Sanz Recio, teniente capellán de la Armada y antes coadjutor de Calamocha. El Cuadro artístico de la villa los deleitó con un festival de jota (Bolero de Calamocha incluido) en el que intervinieron los bailadores Miguel y Manolita Lacruz, los cantadores Manolita Benedicto y Mariano Julve, acompañados a la guitarra por Fernando Cutando, Tomás Giménez y Manuel Lucia.
De regreso de la plaza de Tudela donde tuvieron una gran actuación, a primeros de agosto se detuvieron unos instantes en el Bar Aragón de Calamocha los diestros Luis Miguel Dominguín y Jaime Ostos, que departieron amablemente con los vecinos que allí se encontraban.
En las páginas de Lucha se publicaba el 20 de agosto la reseña de la novillada de Calamocha con ganado de Pedro García de Terriente en la que el tudelano Isidro Marín, “al son de la música realizó una gran faena, con pases de todas las marcas. Gran estocada, cortando dos orejas y rabo”. Por su parte el turolense Marieto “toreó muy bien con el capote, cinco pares de banderillas extraordinarios que tiene que saludar. Con la muleta hizo una gran faena entre olés y música. Cobró una gran estocada rodando sin puntilla, cortando dos orejas y rabo”.
Un cine parroquial se estaba preparando en septiembre para El Poyo. Mientras tanto se estrenaba por fin el cine de Villafranca con una máquina de proyección de menor potencia por falta de suficiente suministro eléctrico, lo que obligó a cortes que deslucieron el estreno.
Brillante festival de jota aragonesa el que presenció Fuentes Claras durante sus fiestas con la rondalla que formaban Benito Torrijo, Manuel Moreno, Feliciano Frax, Vicente Adame y Aurelio Sanz. El cuadro de baile estaba constituido por Aurelio y Rosa Moreno, Conrado Garcés y Carmen Pérez. Cantaron Aurelio Sanz, José y Carmen Rando, Lorenzo Bernal Blasco (de Olalla) y Pilar Agustín (de Sarrión). Un grupo de niñas interpretó la Regolvedera[20].
Dentro del volumen Riberica del Jiloca publicaba en noviembre el escritor costumbrista de Caminreal afincado en Valencia, Adelino Gómez Latorre, un cuadro de humor bellamente versificado sobre el Baile de San Roque de Calamocha.
Fernando Cutando Agudo es un calamochino aficionado a la música capaz de tocar a la vez guitarra, armónica y marcas con una adaptación de instrumentos creada por el, sin dejar de ser empleado de Correos y camarero de su propio bar. A través de las gestiones de su hermano Vicente, el escultor que vive en Teruel, ha actuado ya en algunos festivales organizados en esa capital por los Amigos del arte y por la Agrupación musical Santa Cecilia de Educación y descanso. También lo ha hecho en el Teatro Ideal Cinema de Calamocha y en otros lugares. Lo hace por afición, sin cobrar nada a cambio, pues también es consciente de sus limitaciones ya que apenas ha tenido oportunidad de estudiar música. ¿Profesionalizarse? “No lo veo posible, ya que en este pequeño pueblo no hay nadie que pueda ni se dedique a enseñar, y yo comprendo que necesito un maestro para poder perfeccionarme, además que esto lo conservo […] por afición nada más y lo miro bajo ese punto de vista”[21].
Para el día de la Madre los alumnos del Colegio San Roque tienen previsto celebrar el día 8 de diciembre un Festival artístico en el Teatro Ideal Cinema de Calamocha, con la actuación del coro colegial, armónicas, poesías, una obrita de teatro del P. Alcusa y baile de jota. En el número siguiente se reseña el acto indicando las distintas piezas musicales que se interpretaron, también que el coro de armónicas lo dirigía Fernando Cutando, la relación de bailadores de jota del cuadro colegial, lo mismo que los intérpretes de la obra Las flores del padre del P. Luis Alcusa[22].
La recién inaugurada sala de cine de Fuentes ha constituido todo un éxito, “Además de la pantalla panorámica y modernísimas instalaciones técnicas, tiene a su haber la minuciosa selección de sus proyecciones”. Peor van las cosas cinematográficas en Caminreal, donde la deficiente exhibición del 26 de diciembre promovió un “escándalo general con ruidosas y unánimes protestas”. Mientras tanto en Monreal se concluye su “rascacielos” cuya sala de cine tendrá “los últimos avances técnicos. Al parecer la inauguración del cinematógrafo se hará en sesión de gala precedida de una interesante conferencia sobre cine […] el próximo mes de febrero”[23].
El Cuadro artístico de Calamocha debutaba en el Teatro ideal cinema el 22 de diciembre con la representación, nada menos, que de El médico a palos de Moliere y del sainete cómico El Navajerito de Adelino Gómez Latorre (natural de Caminreal y por tanto paisano del director de la Academia San Roque). Como presentador actuó Gisbert que distrajo a la concurrencia con sus finos chistes entre actos. Los actores fueron Clemente Cutando (Bartolo), Matilde Serraller (Martina), Pilarín Lacruz (doncella Andrea), Francisco Corredor (criado Ginés), Sixto Arnal (criado Lucas) y Julio Lucia (Jerónimo). En el sainete el reparto fue como sigue: Victoria Serraller (Marcela), Agustina Sánchez (Carmen), Félix Barri (Pedro), Fernando Cutando (Inocente), María Berbegal (Pita la Revolera), Miguel Lacruz (Trapiche) y Mario Julve (Pedroyo). Bajo la dirección de Emma Lacruz Pamplona el ballet lo formaban Pilar Rubio, Manolita Benedicto, Marifé Barrado, Concha Pamplona, Concha Sebastián, Mª Pilar Barea, Mª Jesús Benito, Concha Lucia, Encarnita Corbatón y Carolina Andrés[24].
1959
En el primer número aparece una carta, posiblemente del empresario del cine de Caminreal, quejándose de la crónica sobre la “bajísima calidad” de la cinta proyectada el 26 de diciembre que “hizo promover un escándalo general con ruidosas y unánimes protestas”. Aceptando el poco nivel de la película mexicana El gran mentiroso, de la que es responsable quien permitió su importación para la exhibición en España, afirma rotundamente que en dicha sala “no hubo escándalo, ni general, ni particular y no hubo protestas, ni unánimes y mucho menos ruidosas”. Dejando caer la “coincidencia” de ofrecer junto a la reseña la noticia tan sospechosamente laudatoria de la próxima inauguración del cine en Fuentes Claras[25].
En este debate cinematográfico intervendrá con acierto el responsable de Jiloca reconociendo en las salas de la comarca dos tipos de espectadores. Los de la sesión de tarde, generalmente padres de familia, novios y jóvenes en general que siempre tienen un comportamiento ejemplar. Otra cosa son los de la sesión de noche, “gente joven, con fe de solteros, duro y llave en el bolsillo que dirían nuestros abuelos”. Mientras aquellos son más pacientes, estos soportan con dificultad un retraso de diez minutos en el comienzo de la proyección, que esta se corte, que la copia sea muy vieja o que el tema de la cinta sea aburrido, circunstancias que motivan manifestaciones de protesta más o menos ruidosas y de mal gusto pero sin llegar nunca al extremo del escándalo, todo lo más abandonar la sala los más descontentos. Algo así contaba “cierto empresario refiriéndose a la maravillosa película Los cuentos de Hoffmann”, dirigida por Michael Powell y Emeric Pressburger en 1951 que, basada en la ópera homónima de Offenbach, es, efectivamente, una maravillosa película inglesa[26].
Por esas fechas se exhibía en nuestros cines la comedia detectivesca La lupa de Luis Lucia (1955), interpretada por los geniales Valeriano León y Antonio Riquelme.
Se habla en Calamocha a primeros de año de terminar antes de las fiestas la plaza de toros, comenzando por sacar a concurso el suministro de piedra para levantar las paredes y graderíos. Muchos aficionados locales, “en vista de que las tres o cuatro corridas o novilladas que pueden brindarles no han de ser buenas, han decidido pasarse al fútbol”.
Aprovechando la festividad de Santo Tomás el 7 de marzo, en el Teatro Ideal Cinema de Calamocha gentilmente cedido por Arturo Zorraquino, los alumnos de la Academia San Roque desarrollaron una obrita de teatro de títeres, proyección de diapositivas de los actos del día de la Madre, representación de la estampa baturra Por un quítame esas pajas del caminrealero Adelino Gómez Latorre que fue interpretada por Villalta, Loma y Colás, y unos cuadros jocosos de costumbrismo aragonés a cargo de Telló y Colás[27].
Adelanta en Monreal la creación de una rondalla con coros y baile por el Sr. Ramos de la obra de Educación y descanso, destacando los componentes del grupo jotero del colegio La Salle.
León Esteban terciaba a finales de abril sobre la definición que de la palabra baturro daba el Diccionario de la Academia, haciéndola descender de “batto” (tonto), cuando en realidad lo hace de “battuere” (esforzarse). Culpa de este error a esa parte de la literatura costumbrista que abusa de la imagen del baturro torpe y tozudo, que nada tiene que ver con el verdadero carácter aragonés.
Para los días 29 y 30 de abril estaba previsto la actuación en el Teatro Ideal Cinema de Calamocha el Cuatro artístico de la villa para representar la obra de Joaquín Calvo Sotelo La Muralla. La actuación del Grupo de jota artístico del Colegio San Roque completaba con su actuación el programa[28]. Destacar que La Muralla es una obra de teatro en dos actos divididos en cuatro cuadros, que se estrenó en el Teatro Lara de Madrid el 6 de octubre de 1954, superó las 5.000 representaciones y del libro se han hecho 16 ediciones con 50.000 ejemplares vendidos. Como vemos, estaba bastante al día el Cuadro artístico de Calamocha.
En el homenaje a los maestros Ricardo Mallén y Salvadora Barquero que tuvo lugar el 3 de mayo, se recitaron varios poemas compuestos por sus antiguos discípulos.
Bajo el patrocinio de la Agrupación literaria Amigos de la poesía, se anunciaba para el 15 de mayo la disertación del caminrealero Adelino Gómez Latorre en el Ateneo de Valencia sobre el tema “Por los caminos de la Jota”.
Dentro de la Semana deportiva organizada en mayo por el Frente de Juventudes, más de 60 escolares de las localidades de Torrijo, Caminreal, Fuentes Claras, Calamocha y San Martín del Río compitieron en Calamocha en un Concurso escolar de pintura al aire libre con la torre de la villa como tema.
Dos representaciones nada menos realizó el Cuadro artístico de Calamocha de La muralla de Joaquín Calvo Sotelo en el Teatro Ideal Cinema cedido de forma altruista por el empresario Zorraquino. Bajo la dirección de Antonio Arpa, “no solamente vació los vaticinios más pesimistas, sino que superó las esperanzas presumibles, cosechando merecidamente un éxito clamoroso”. Antes habían interpretado ya las comedias El médico a palos y El Navajerito. En la noche del 29 de abril se abrió el telón para que los alumnos del Colegio San Roque representaran la que sin duda era una de las obras de moda en los escenarios españoles de la época. El reparto fue el siguiente: Clemente Cutando (Jorge), María Berbegal (Matilde), Matilde y Victoria Serraller (Cecilia y Amalia), Francisco Corredor (Javier), Julio Lucia (Ángel) y Carlos Álvarez (Romualdo). Así, “la ‘tapia’ que los chungosos auguraban se convirtió en una soberbia ‘muralla’ muy difícil de escalar para los malévolos agoreros”.
Antes habían actuado varias parejas de bailadores de jota que interpretaron la de Zaragoza y el baile de los Pañuelos y los niños representaron dos estampas baturras de Adelino Gómez Latorre. Todo bajo la dirección de la profesora Pilarín Sánchez[29].
En el Salón de sesiones del Ayuntamiento de Calamocha tuvo lugar el 12 de junio un recital poético dedicado a los niños por el actor Pío Fernández Cueto, que llegaba de actuar en el Seminario diocesano de Teruel. Los poemas recitados eran de Pemán, García Lorca, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Miguel Labordeta[30].
Al parecer la actuación calamochina de Pío Fernández Muriedas “Cueto” debió producirse a instancias del escultor Clemente Cutando de quien, sucesivamente, fue primero enemigo y luego amigo, según reconoció en el recital. Destacar la presencia de este actor y recitador bilbaíno, “el más conectado con la vanguardia de su tiempo” según J.M. Bonet. Actuó en la compañía de Margarita Xirgú en América, dio recitalos de Larrea, Diego, Alberti, Hudibro y García Lorca, con frecuentes viajes a Zaragoza. Exiliado en campos de concentración franceses tras la guerra civil, volvió a Bilbao donde sobrevivió con la ayuda de Ibarrola, Miguel Labordeta, Blas de Otero y Chillida. También pintó y escribió en sus largas y habituales estancias zaragozanas[31].
El estudiante de Bellas artes en la Academia de San Carlos de Valencia Francisco Aragón Alares, natural de Caminreal, se alzó como vencedor entre 156 concursantes en el III Concurso de pintura organizado por el Frente de Juventudes de Valencia teniendo como tema la fachada del Ayuntamiento de la ciudad. Era hijo de José María Aragón que durante muchos años fue director del Banco Aragón de Caminreal. Curiosamente, el pasado 15 de octubre de 2021 fallecía en Valencia el citado pintor a los 83 años de edad.
Notas
[1] VENIVIDI (1956): Al habla con el gran jotero Mariano Aparicio. Jiloca, 3, 30 enero, 1-2
[2] ASANDEZ, J.A. (1956): El “Chispa” que va y viene. Jiloca, 8, 5 marzo, 1-2
[3] ANÓNIMO (1956): Un eminente músico baguenense. Valentín Martín, es director de la Orquesta de Radio España, de Madrid. Jiloca, 15, 23 abril, 1
[4] HARRI (1956): Con la antena en la calle. Calamochinos en la III Feria Internacional del Campo de Madrid. Jiloca, 23, 18 junio, 1
[5] GRACIA Y BENITO (1956): Teatro de Calamocha. Al habla con el director de la compañía Rafael Duque. Jiloca, 24, 25 junio, 2
[6] ANÓNIMO (1956): Del I Salón regional de fotografía “Villa de Calamocha”. Jiloca, 32, 20 agosto, 1-2
[7] CO-CA (1956): El Jiloca y sus joteros. En Monreal: Marcelino. Jiloca, 33, 27 agosto, 1-2
[8] M.S. (1956): ¡Más poetas, más poetas! Porque la poesía campesina produce bondad y elevación. En Monreal hay “El Poeta”. Jiloca, 49, 17 diciembre, 2
[9] ANÓNIMO (1956): José Vaquero Sánchez, guarda de campo, es un magnífico artesano. Jiloca, 50, 24 diciembre, 1-2
[10] ASANDEZ, J.A. (1957): Al habla con Joaquín Peribáñez Hernández, jotero de Monreal del Campo. Jiloca, 52, 7 enero, 1-2
[11] ASANDEZ, J.A. (1957): Al habla con Carmen Peribáñez Álava, jotera de Monreal del Campo. Jiloca, 56, 4 febrero, 1-2
[12] HERNÁNDEZ, J. (1957): El águila de Palomera. Jiloca, 57, 11 febrero, 2-3
[13] ANÓNIMO (1957): Sierra Menera también despidió a sus quintos. Jiloca, 63, 25 marzo, 1
[14] LUCIA ANECHINA, Martín (1957): Incendio en la cúpula de la torre de la iglesia. Un arriesgado soldador. Jiloca, 90, 8 octubre, 1-2
[15] BENE (1958): Monreal de Antaño. Cuando pasaba la ronda. Jiloca, 104, 14 enero, 2
[16] BENE (1958): Monreal de antaño. La zarzuela. Jiloca, 106, 28 enero, 2
[17] ANÓNIMO (1958): Notas locales. Jiloca, 118, 22 abril, 1
[18] ANÓNIMO (1958): Desde Calamocha. Mañana, en el Casino, la Revista hablada Pinceladas. Jiloca, 119, 29 abril, 1-2
[19] ANÓNIMO (1958): Desde Calamocha. El número especial de la Revista hablada Pinceladas, constituyó un gran éxito. Jiloca, 120, 6 mayo, 1-2
[20] M.P. (1958): Fuentes Claras y sus fiestas. Jiloca, 139, 16 septiembre, 2
[21] MORAGRIEGA MARTÍN, Amable (1958): Nos habla el joven músico Fernando Cutando Agudo. Jiloca, 148, 18 noviembre, 2-3
[22] ANÓNIMO (1958): La Academia San Roque, del Frente de Juventudes, celebró brillantes actos con motivo del Día de la Madre. Jiloca, 151, 9 diciembre, 1
[23] ANÓNIMO (1958): Notas locales. Jiloca, 154, 30 diciembre, 1-2
[24] ANÓNIMO (1958): Debut del Cuadro artístico de Calamocha. Jiloca, 154, 30 diciembre, 2
[25] MONTÓN, Domingo (1959): El cine malo y el público correcto de Caminreal. Jiloca, 155, 6 enero, 1-2
[26] TONNO (1959): Cosas y cosicas. El cine y el público. Jiloca, 155, 6 enero, 2
[27] ANÓNIMO (1959): La selección de fútbol de las Escuelas nacionales, vence por dos tantos a uno al Colegio San Roque. Jiloca, 164, 10 marzo, 1
[28] ANÓNIMO (1959): De nuevo el Cuadro artístico. Jiloca, 171, 28 abril, 1
[29] MORAGRIEGA MARTÍN, Amable (1959): El teatro local, vehículo de la cultura. Jiloca, 175, 26 mayo, 1-2
[30] EBLAMA (1959): Pío Fernández Cueto, en nuestra villa, generosamente dedicó un recital poético a los niños. Jiloca, 178, 16 junio, 1
[31] TEXTO GEA (2003): Fernández Muriedas “Cueto”, Pío. Gran enciclopedia aragonesa. El Periódico de Aragón. En http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=20134. Consulta: 12 de octubre de 2021