La visión del Jiloca a través de sus moradores. El semanario Jiloca publicado en el diario Lucha de Teruel (1956-1959) / José María de Jaime Lorén
Fiestas y tradiciones
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1956
Se quejaba en junio Sixto Arnal del deplorable estado de los árboles de la plaza España de Calamocha cuyas ramas había sido rotas y arrancadas durante los festejos taurinos celebrados en las fiestas. Proponía por ello controlar mejor a los gamberros arboricidas.
Las fiestas de San Antonio de Tornos se celebraron en junio cantando solemnes vísperas y completas, misa y panegírico. Además, los casados ofrecieron una comida de hermandad que concluyó con un baile en la plaza del pueblo.
Llega agosto con su aroma de fiestas y Ramón Blasco evoca desde Zaragoza las viejas peñas “Perol”, “Pandi” o “Pequeños” y se pregunta qué habrá sido de sus formidables componentes. Mientras tanto el cronista entrevista en esta ocasión a los toreros calamochinos que se forman en la escuela que dirige José Manuel Vaquero, desde hace seis años guarda rural y oriundo de Salamanca donde se crió entre ganaderías de reses bravas. “Unos cuernos, una manta y … ¡a torear!” En esta ocasión hacen el paseíllo de la entrevista “El Niño de la Balsa”, “El Coto” lector de El Ruedo que quiere ensayar el día de San Roque el “pase del fusil”, “Pujillos” con sus gafas “Amor”, “El Nene” también futbolista, pelotari, nadador, balonmanista y comerciante y por último “Gorriso” amigo y peón de confianza de todos.
Dos orejas y la vuelta al ruedo fue el premio que mereció Pepe Luis Tora en el novillo de la ganadería de Andrés Arjol que mató el día de San Roque en Calamocha con la colaboración de Riverita. Destaca asimismo fue la intervención de los aficionados locales Francho, Pugillos, El Coto, El Nene y Gorriso[1].
Volteo de campanas, pasacalles, cohetes, cabezudos … las fiestas en honor a la Virgen de la Natividad llegan el 5 de septiembre a Monreal del campo (antes el patrono era Santiago). Y ello gracias a la concesión por Felipe V del título de villa y de ocho días de feria de toda clase de ganados.
Sobre las fiestas se quejaba la Comisión que llevaban diez años con el mismo presupuesto. No obstante habían preparado “un buen cuadro de joteros de la localidad”, toros de una ganadería de primera con “reses fuertes y con bastante peso”, tiro al plato también bajo la modalidad de carambola[2].
Recordando las fiestas celebradas en 1939 con motivo del traslado de la imagen de la Virgen de Pelarda desde la iglesia de Olalla, donde había permanecido durante la guerra, donde se congregaron los fieles de todos los pueblos de su Cofradía, en la explanada de la ermita hubo un concurso de jota aragonesa con premios de canto y de baile, y otro de tiro de barra que dio como vencedor a Gregorio Lahoz[3].
Triunfo de Francho, el torero de Calamocha, en las vaquillas de Monreal del campo, “torea con un jersey y pone pares de banderillas con sarmientos”[4].
Sin haber concluido todavía las obras, el 14 de septiembre se celebraron en Calamocha las fiestas del Santo Cristo, con disparo de cohetes y bombas reales, hoguera y verbena la víspera. Tras el oficio religioso, el día siguiente a las 4 de la tarde tuvieron lugar las carreras de entalegados, con cestos en los pies, burros con la albarda al revés, pedestre y de bicicletas. La crónica dejaba constancia de los nombres de los tres primeros clasificados en cada competición[5].
Como en otros lugares de la comarca, en Pozuel del Campo celebraban las fiestas en honor a San Miguel con volteo y repique de campanas el mediodía de la víspera y música por la noche. Diana o “alegre despertar” y Rosario de la Aurora en la madrugada del día 29 de septiembre, con misa mayor solemne celebrada por el párroco Domingo Julián con actuación del coro de seminaristas y jóvenes de la localidad, con un vino español servido a las autoridades presentes. Por la tarde carreras pedestres y baile popular en la plaza con orquestina “hasta las primeras horas de la madrugada”. Similares actos tuvieron lugar el día 30 a los que asistieron también numerosos hijos del pueblo que vivían fuera[6].
Con una misa y disparo de cohetes y tracas, festejó el personal del Campo de Aviación a su patrona la Virgen de Loreto, seguido todo de una suculenta comida en el Campo con juegos y diversiones para los soldados.
Sobre las fiestas de Lanzuela en honor a Santa Bárbara deja el corresponsal una cumplida reseña. En la víspera hubo celebración en la iglesia de Completas y Rosario, el día 4 de diciembre diana, pasacalles musical y volteo de campanas, misa solemne en la iglesia cantada por el coro parroquial y procesión a la ermita. Nueva misa que contó con la presencia de sacerdotes llegados de Ferreruela, Lagueruela y Mainar y predicación del párroco del pueblo mosén Manuel Beltrán. En sesiones de mañana y tarde la banda de música de Burbáguena “supo captarse las simpatías de la juventud con sus bonitas y seleccionadas piezas de baile”[7].
Las fiestas de Santa Lucía en Torrecilla del Rebollar comenzaron la víspera con la hoguera preparada por los jóvenes en la plaza del pueblo. El día siguiente comenzó con una misa solemne celebrada por el párroco mosén Joaquín Soro, la predicación corrió a cargo de mosén Emilio Quílez Juste, cura de Torrelosnegros, participando el coro parroquial bajo la dirección del pianista y organista Ramón Lambeja. Hubo luego vino de honor y la orquesta Bolero Club de Daroca “interpretó unos bonitos pasodobles […] y modernísimas melodías” en el trinquete en sesiones de mañana y tarde.
1957
En el número inaugural se entrevista a varios niños de Calamocha con motivo de la cabalgata de los Reyes Magos, trata de “Antoñico Barrado, Paquita Berbegal Villalta, hermanos Angelín y Manolo Rubio, Mª Jesús López y Pili López”.
Pasada la festividad de San Antón, Sancho Andreu deja una bellísima descripción de las celebraciones monrealeras. La recogida de leña y vencejos por las eras y campos, contemplar desde lo alto del pueblo “los cuatro puntos cardinales cuajados de resplandor y de humo […] Hogueras, solo hogueras […] De la calle Mayor cinco, de la de Zaragoza solo tres”. Círculo apretado de hombres alrededor de la lumbre, el vino como tema de la conversación, “Yo, el otro año, empecé desde el barrio las Huertas y no terminé hasta … Sí, sí, flojico el vino de Monreal, para el que no tiene. Si es solo de 11 grados, pues te bebes dos jarras y serán 22”. Recuerdos al santo protector de los animales, a pasadas tradiciones. En las casas pudientes, “jolgorio familiar, interfamiliar. Allí está el comercio, la banca. Hay confetis y serpentinas y petardos chinos y chocolate, licores y música y muchas horas por delante”. Abajo, a pie de calle, “el porrón que circula. Ellos comerán chocolate con calefacción. Pero más ricos estaban los chorizos asadicos en las varas del carro” viejo que ardió. Hay algo de baile en algún patio, “Allá dentro hay una porfía de jotas. En aquella otra casa vieja hay barullo con sopeta y muchos jarros de tintorro en las manos: -¿De dónde vienes? -De Cuba. -¿Has pagado aduanas? -Nooo. -Pues al calabozo. (Un jarro más ha sido condenado)”. A la mañana hay manchas oscuras en la nieve. “Durante la pequeña procesión de los ocho cofrades y algunos devotos han caído más copos y todo ha quedado blanco”[8].
Como en la mayor parte de los pueblos de la Ribera, en Caminreal amanece “con voces de los carreteros, ruidos de los carros y mulas que empiezan la tarea cotidiana”. A lo lejos se escuchan los silbatos de locomotoras recién encendidas y las prisas de la gente que quiere tomar “el Chispa”. Todo cambia en día de San Blas que arranca con un pasacalles musical, sus botellas de aguardiente y la comparsa de chiquillos. Mozas en las ventanas y mozos en la torre tocando campanas. Para desayunar “torta del Santo”, luego misa cantada por el coro parroquial delante de la imagen de San Blas lindamente adornada por las mozas y a pasear por la carretera para lucir los trajes nuevos. A comer puntualmente que el arroz se pasa. Carreras y competiciones por la tarde, premios, discusiones, jotas con la rondalla del pueblo. La novedad este año la trae el cuadro de teatro que escenifica Apostolado bajo la dirección del párroco mosén Jesús, seguido de la obra cómica Las solteronas. Y baile para acabar la fiesta[9].
En el mismo número Asandez trae el bello recuerdo de un San Blas que los jóvenes de Santa Eulalia pasaron en Torremocha. Marcharon hasta allí después de comer andando por la vía suponiendo que los “emprenderían a pedradas, porque poco tiempo antes, para las fiestas del Pilar, habíamos hecho lo mismo con ellos cuando pasaban junto a los huertos de la Azucarera. Pero no fue así”. Pacíficamente comieron las tortas finas de San Blas, jugaron en la rifa, bailaron en la calle a los sones “de la reducida orquesta valenciana”. Antes de las 6 acaba el baile de la plaza y seguía en un salón junto a la carretera, “donde los músicos estaban colgados sobre un tablado que descendía del techo. Entonces los forasteros no pagaban. Bailar, tampoco bailamos, pero comentamos con los del pueblo los estragos del águila de Palomera, que a la sazón era la fantasía de la temporada”. Entrada la noche regresaron a Santa Eulalia. El día siguiente comentarían en la escuela las incidencias del día de San Blas en Torremocha convenientemente exageradas. Era 1944 y tenían los jóvenes 11 años[10].
Como todos años Bañón celebraba a San Valero con misa de sermón, procesión y bailes organizados por los mozos más decididos. Pero no fue la música, ni la acogida, ni las muchachas, ni las magdalenas y pastas, ni el baile lo que más hizo disfrutar al invitado cronista, fue el magnífico espectáculo que se contempla desde la puerta de la iglesia teniendo a los pies toda la ribera del Jiloca invernal.
Para el 24 de febrero se convocaba en Monreal del Campo una Asamblea comarcal de jóvenes a iniciativa de Acción Católica, con un retiro espiritual dirigido por el consiliario D. Mauricio Alegre. En el editorial del último número de febrero se volverá sobre esta cuestión.
Prohibida toda exhibición de caretas que oculten el rostro, en el carnaval de cierto pueblo del Jiloca que no se menciona lo que si hubo fue el uso del carmín y del azulete para embadurnar los rostros de vecinos y forasteros. Al parecer esta
“[…] tradicional diversión es excusa suficiente para saltar balcones, invadir moradas, corrales y graneros para deslizarse por la ventana más alta en pintoresca y agitada persecución … Por las calles el espectáculo de sal gruesa en carromatos engalanados con follaje de invierno … para acabar -¡claro!- en una noche de baile más divertido cuanto más largo […] Son las fiestas. Eso sí, sin caretas. No dejan. ¿Para qué? Las llevamos todo el año”[11].
En honor del venerable P. Selleras celebraba su pueblo de Torrelosnegros las fiestas patronales que, como era tradición, comenzaban la víspera con volteo general de campanas, pasacalles de la orquesta, disparo de cohetes y hoguera nocturna, costumbre “típica y hermosa que hace congregarse a ancianos y jóvenes en torno al familiar rescoldo”. A la mañana siguiente despertar con “las angelicales voces de los niños cantando la Aurora” como preludio del Rosario. Nuevo volteo de campanas, misa de comunión y luego misa solemne celebrada por los sacerdotes D. Miguel Bello (Barrachina), D. Ángel Altares, D. Alfonso Montes y D. Joaquín Soro (Torrecilla del Rebollar) como predicador. El coro de la parroquia bajo la dirección del párroco D. Emilio Quílez Justo interpretó la misa de Angelis a dos voces, para concluir con una procesión solemne. Vino de honor para las autoridades y festejos populares “destacando los tradicionales bailes de Pasatrés y Zorra”[12].
Empieza a hablarse a mitad de abril del proyecto municipal de construir en Calamocha una plaza de toros.
Como en muchos otros lugares de Aragón, en Pozuel del Campo se procedía el 3 de mayo a la bendición de los campos. Después de la misa parroquial, el pueblo asciende hasta un monte cercano mientras reza el Rosario. En el sitio de costumbre, al pie de la Cruz se bendicen los términos. Después de la comida hay tiempo para diversiones populares o ejercicios deportivos, se retorna a Pozuel despidiendo el párroco la jornada[13].
La primera noticia que llega de Villahermosa del Campo narra las fiestas en honor a sus patronos los Santos Gervasio y Protasio, “a quienes se atribuye la gracia de sanar a los herniados”. Como era tradición siete niños del pueblo o de los circunvecinos, “debidamente acondicionados y atados con bandas a las andas, fueron portados y trasladados desde la iglesia a la magnífica ermita que hay a la entrada del pueblo a ellos [Santos Gervasio y Protasio] dedicada, a hombros de vecinos con verdadera fe y coraje”. Hubo allí misa solemne cantada y orquestada por la banda de música de Encinacorba que dirigía Emilio Gimeno. Finalizada la misa los Santos fueron trasladados en procesión a la iglesia parroquial con los estandartes. Por la tarde tuvo lugar la tradicional carrera pedestre que ganaron Braulio Anadón, Antonio Izaguirre y Vicente Monterde que se llevaron los premios en metálico. Nueva procesión por las calles y “baile selecto para la juventud en la plaza del pueblo hasta largas horas de la noche”[14].
Sobre la costumbre de plantar el “ramo” la víspera de San Pedro trata una de las “Monrealerías” en el primer número de julio. En este caso para criticar un poco esta vieja costumbre, pero sobre todo por el peligro que ofrecía a los viandantes el “ramo” colocado en la plaza España.
De reciente creación en Monreal del Campo, la Hermandad de San Cristóbal que tenía como prior a Miguel Monzón celebró el 7 julio a su patrón. La víspera hubo ya “completas” seguidas de una procesión nocturna con la imagen del Santo engalanada e iluminada sobre un camión y escoltada por motoristas y fieles. Misa solemne y bendición de coches el día del Santo, con comida de Hermandad, baile con la orquesta “Donald” de Burbáguena, partido de fútbol y cohetes abundantes.
Para Santiago recuerdan en Monreal el antiguo patronazgo de este apóstol del que solo queda el retablo del altar mayor. “Santiago en Monreal. Viviremos para la añoranza de unas fiestas que fueron y que las circunstancias se nos llevaron”.
Con la presencia del obispo de Teruel Fr. León Villuendas se inauguró la iglesia de Godos tras la importante reforma realizada con la colaboración de todo el pueblo: “Embaldosado, bella decoración, instalación eléctrica toda entubada, 32 bancos nuevos, dos altares de escayola, sagrario y un magnífico baptisterio”. Para recibir al prelado se colocaron en las calles “esplendorosos arcos de follaje adornados por escudos y pancartas alusivas”, los niños con banderas multicolores. Bendición de la iglesia, misa solemne, responso ante la Cruz de los caídos y, almuerzo de hermandad. Por la tarde un grupo de niños interpretaron la “jota turolense” bajo la dirección de la maestra. “Sirva de ejemplo la hazaña de este pueblo pequeño y de sierra, y que no es rico ni pobre, pero es generoso, tiene su iglesia y esto basta”. Pendientes quedan por pagar 5.000 p., que seguramente serán saldadas pronto por los donativos de alguna persona generosa[15].
Con volteo general de campanas comienzas las fiestas de San Roque en Calamocha, diana floreada, salida de “Gigantes y Cabezudos acompañados de los clásicos dulzaineros”, “concierto de música selecta”, “espectacular colección de fuegos artificiales” mientras la banda interpreta “los más modernos bailables”, “comida a los necesitados de la localidad, rondalla de los aficionados locales, juegos infantiles, nuevo concierto ahora de zarzuelas españolas y fin de fiesta con verbena y “gran traca final”.
Noches verbeneras las del julio monrealense, destacando la de la Virgen del Carmen que organizaban los vecinos de la calle Zaragoza, con baile que se acompañaba de juegos como la chocolatada con los ojos vendados dándose de comer unos a otros, arrancar monedas pegadas en sartenes, buscar en la harina una moneda de cinco pesetas con la cara mojada, carrera pedestre para chichos, chicas y abuelos, carreras de cintas con bicicletas y trampolín, nombramiento de la guapa de la calle, etc.
Concluidos los sanroques de Calamocha la opinión es que “las fiestas han estado dentro del Casino”. Lo que no debe ser así aunque todos los forasteros tienen allí abiertas las puertas. El programa oficial ha sido modesto por limitaciones económicas, pero todos tienen derecho a disfrutarlas con plenitud.
Después de una cosecha “inmejorable” de cereales, Godos festejó a San Roque con misa de terno que terminó con el “clásico pan bendito”, luego fue ofrecido por el Ayuntamiento un vino de honor en casa del depositario. Por la tarde “corridas pedestres y de entalegados y baile popular en el trinquete amenizado por jóvenes aficionados de la localidad”. También hubo fiesta el día de San Bartolomé con misa cantada y sermón, vino español a cargo del mayordomo saliente, por la tarde vísperas y maitines de difuntos con responsos en la tumba y en el trinquete, luego el mayordomo entrante invitó al “tradicional pan y vino”[16].
En honor de San Miguel celebró sus fiestas Pozuel del Campo con Rosario de la Aurora, pasacalles por la banda de música de Burbáguena, solemne misa mayor, refresco en el Ayuntamiento. Por la tarde carrera ciclista y de cucañas, baile popular en la plaza y verbena por la noche hasta las primeras horas de la madrugada. Similares festejos hubo el día siguiente.
Las ferias de Todos Santos cambian el panorama de Calamocha duplicando casi su población, retirando de los bares los tapetes verdes del juego para permitir a los tratantes de la blusa y el bastón en la mano realizar con la mayor comodidad sus negocios. Pero sobre todo lo que seguramente más llama la atención es la abundancia de puestos que ofrecen las típicas postas de bacalao.
Preciosa tradición monrealera de la Nochebuena que todavía se conservaba. Grupos de jóvenes marchaban de casa en casa ofreciendo sus villancicos a cambio de la sencilla dádiva de unos higos, turrón o mandarinas. Prudentemente en la copla inicial preguntan: “Cuando se llega a una puerta / se debe de preguntar, / si es a gusto de los amos / pasaremos a cantar”. Si era a gusto se componían sobre la marcha coplas alusivas a los miembros de la familia anfitriona o a las dádivas que recibían, siempre con su toque cómico: “Si nos dan unos higuitos / no les corten los pezones / que llevo un compañerito / que se los come a serones”. Al cabo de un rato de cantos y bromas solían marcharse a otra casa: “Danos, danos, danos / si nos has de dar, / que la noche es corta / y hay mucho que andar”. Si no eran bien acogidos, se marchaban sin contemplaciones: “Estas puertas son de hierro / los cerrojos de alambre, / y quien habita la casa / siquiera se muera de hambre”[17].
Como era tradicional, el personal del Ejército del Aire de Calamocha festejó a la Virgen de Loreto con una misa a la que asistieron todas las autoridades, disparo de traca y de cohetes por las calles de la villa, y ya en el aeródromo hubo comida de confraternidad con canciones y bromas.
La última entrega de Anselmo Sanz está dedicada casi en su integridad al Baile de San Roque, incluyendo noticias curiosas y poco conocidas junto a un par de dichos. Por su interés lo reproducimos en el anexo 4.
1958
Hogueras de San Antón en Monreal del Campo, cumplida reseña nos deja su poeta:
“[…] los críos organizados en grupos, armados de carretillas, iban y volvían a los campos de cañizo, a los zarzales, a los arbustos secos, a recoger, en fin el puñado de leña o de zarza que diera más altura a la tradicional hoguera de su calle.
-En la nuestra haremos patatas asadas como el año pasado.
-Tenemos que sacar morcillas y asarlas allí, y luego trago va y trago viene.
-Nosotros sacaremos un par de haces de sarmientos y si está la noche fría a dormir enseguida […]
Los mozos bota al hombro y guitarra a toda cuerda, recorrieron de calle en calle las concurridas fogatas. En cada una, llamas primero y lumbre después, y porrón y patatas y críos desviviéndose para atrapar leños por doquier.
Las mozas cogidas del brazo, saltarinas de un lado para otro corriendo aquí y chillando más adelante, hicieron el habitual recorrido”[18].
El mismo poeta y en el mismo Jiloca evoca la bella estampa de los viejos carasoles de los pueblos:
“Salían cada atardecer con el canastillo de su labor bajo el brazo y la silla pequeña en la otra mano. Cada barrio tenía su carasol preferido donde se contaban los chismes del día […] pero salían y cada atardecer ponían botón al ojal, agujas al jersey y ánimo al sol que se pierde para salir de nuevo al día siguiente […]
Cada atardecer al carasol. ¡Y cómo se hablaba! ¡Y de qué manera! Entre el bullicio originario se iba tejiendo, con disimulo, el tema preferido del pueblo: la desvergüenza de las mozas con tan amplios escotes, la casa que se vendía más cara, el ánimo del que la compraba, el mal gusto en el vestir de las mozas del pueblo vecino, lo que, sin concretar en personas, era cosa de la gente … que decía la gente […] Ahora, los carasoles han perdido parte muy notoria de su habitual clientela. Tira más escuchar el serial de la radio que transmite novelas de gozosos amores, de los que no existen, de los que ponen ilusión en la escondida vida de los pueblos”[19].
Llega San Blas con los rollos de masa y azúcar que se llevan a bendecir a la iglesia, los quintos a punto de entrar en filas, los niños de Santa Eulalia se acercarán hasta Torremocha para bailar en la plaza o en el salón si hace mal tiempo, en Caminreal “tendrán el aguardiente desayunado y la bailada en la fonda, como hace años, mirando de reojo a las torrijanas, también como hace años. De Fuentes Claras irán en bicicleta y en la estación de entrambas silbarán las locomotoras entre la bulliciosa alegría de cada pueblo […] Y aun quedará algún pedazo de rollo para saludar a la amanecida con el anís que sobró de la fiesta”[20].
Marchan los quintos a cumplir con la Patria y en cada pueblo se suele hacer con una misa, fiesta y ronda nocturna a madres y a novias.
Bella como siempre es la evocación que deja Hernández Benedicto de la fiesta de la Carrasca en el día de Santa Eulalia, mientras ardía en la plaza del Ayuntamiento. El tío Parranda vendía por una perra gorda tramuzos y tocaba su guitarra, los niños preferían pitillos y puros con anisetes dentro, pero le daban también al tabaco y a los cohetes baratos para asustar a las mozas. Más peligro tenían los carburos que costaron algún ojo que otro. Otras veces tiraban por la cuesta del Hoyo la rueda de una trilladora vieja o cocían en una deteriorada caldera de vapor mil mejunjes asquerosos. En el bar de la Rosa solo se bailaba para el Pilar, lo normal era hacerlo en el salón del cine que los chicos contemplaban desde una ventana alta a la que accedían por estratégicos peldaños labrados en la pared. Por razones que ignoraba los viejos preferían bailar en la plaza, los quintos entonaban alrededor de la carrasca ardiente “Ya la higuera se secó”. Con las cenizas de la hoguera la gente volvía a la “monotonía sencilla de cada día […] y salían a la estación para ver pasar los trenes […] como ahora, como mañana, como siempre”[21].
Este año las fiestas de Torrelosnegros en honor a su patrón el Venerable Pedro Selleras han contado con el inconveniente que la nieve caída el día anterior impidió la llegada de sacerdotes para la misa mayor y dificultó los festejos. Aun así hubo recogida de tortas en el pasacalles “de las Espadas”, procesión “a pesar del pésimo estado de las calles”, invitación del Ayuntamiento a todo el pueblo para tomar unas pastas y licor, el “baile de la Zorra en el que han participado desde el niño que empieza a ir a la escuela hasta el anciano que no hace ya otro extraordinario en todo el año”, y fin de fiestas con la “tradicional merienda de huevos y reparto de tortas y roscones entre todos los mozos del pueblo”[22].
Con motivo de la Pascua florida muchos pueblos salían al pueblo a merendar, como Santa Eulalia y su Día de las meriendas o Torrijo del campo.
A la ermita de la Virgen de la Carrasca sale el pueblo de Monreal cada primer domingo de mayo en romería de carros para pedir la última lluvia que salve definitivamente la cosecha. Comienza con una procesión de despedida a los romeros hasta la salida de la villa donde forman los carros tras “el de las Capas” que lleva la imagen de la Virgen y la del Ecce Homo. Bullicio y alegría familiar. A la entrada de Blancas, a la altura del pilón de San Pascual, aguardan en procesión los vecinos del pueblo, se inclinan los estandartes de ambas parroquias como mutua reverencia, se abrazan los sacerdotes y se funden las dos comitivas procesionales para formar una sola hasta llegar a la iglesia, donde se rompen otra vez para marchar la de Monreal a la ermita. Misa con sermón, comida campestre, nueva visita a Blancas y regreso a Monreal donde suenan las campanas nada más atisbar a lo lejos el carro de las Capas. Hasta la Casilla salen otra vez en procesión llevando los niños pequeñas peanas con imágenes que ya no se vuelven a ver en todo el resto del año[23]. En un número posterior se dará la cifra de 108 carruajes de Monreal que participaron en la romería a la Virgen de la Carrasca, sin contar los vehículos a motor.
Notables fueron los festejos organizados este año para San Isidro por la Hermandad de labradores de Villarquemado que presidía Isdro Aldabas López. De buena mañana los quintos del año decoraron una carroza en la que pasearon a las señoritas del pueblo ataviadas con el traje regional, misa con sermón, procesión llevando el anda los mismos quintos, “apetitoso refrigerio” a los participantes en el Hogar sindical de la Hermandad. Cucañas y concursos por la tarde, en la carrera de entalegados resultaron vencedores por este orden José Ángel Tomás Sierra, Constancio Fombuena Esteban y Adolfo Torres Ferrer. Exhibición folclórica de baile de jota bajo la dirección de Agustín Pérez (a) Carenas e Irenea Salesa Villel, así como de canto donde se lució Manuel Paricio Soriano. Al final baile para la juventud a cargo de la orquestina de Joaquín Estaban Martínez[24].
Con gran afluencia de forasteros se celebraron las fiestas de San Juan en Villafranca, aunque no pudo estrenarse todavía el salón de cine por retraso de la instalación técnica.
Ante las fiestas de Calamocha el teniente alcalde informaba que llevaban muy adelantadas las obras de la plaza de toros. Aunque para ese mismo año no estarían concluidas, podrían disponer ya en San Roque de chiqueros, ruedo de madera interior y anillo de barrera. Confiaba que para la inauguración pudiera estar el torero Isidro Marín que se había ofrecido.
La gente en Calamocha tiene ganas de que haya toros en la nueva plaza este mismo año. Como faltan peones por las labores agrícolas, cuatro jóvenes calamochinos que trabajan en las oficinas del Banco Zaragozano, Caja de Ahorros e Instituto nacional de previsión (Ángel, Mariano, Sireto y Ramón), se ofrecen voluntarios para fabricar en el tiempo libre y hasta altas horas de la noche bloques de argamasa en una mísera chabola junto al Cuartel de la Guardia Civil. Eso sí, a las 8’30 de la mañana estarán impecables en su trabajo como si nada. Desde el semanario se reclama el agradecimiento que merecen[25]. De este artículo se harán eco los periódicos Ya, Heraldo de Aragón y El Noticiero.
Dos vaquillas y un novillo eral adquirió el Ayuntamiento de Calamocha en una ganadería de Orihuela del Tremedal a finales de julio, para torear en las vaquillas de las fiestas de San Roque.
La fiesta del 18 de julio en Calamocha es sinónimo de día de campo:
“Por la mañana … preparativos en las calles, camiones, autobuses. Mucha gente con atavío campero. Cestas, paellas y pantalones, muchos pantalones. Motos, bicicletas. Todos los vehículos se han dado cita … Y a las 10 de la mañana no queda nadie en las calles. Vida en el campo. Descanso … que produce cansancio […]
En el campo la vida transcurre normalmente extraordinaria. Los críos nadan y se tuestan. Las madres de familia preparan la paella. Algún marido muele café. Otros refrescan los melones y el postre … y la mayoría preparan el ponche.
Y sin embargo la comida … es en la sombra. Mezclando con armonía guitarras y bandurrias. […]
A las nueve de la noche vuelve la gente […] Y a la entrada … todos cantan.
Y ahora … la gente sube muy deprisa … para volver a bajar al cine. Día completo”[26].
Como era la costumbre, a primeros de agosto la junta de mozos preparaba en Caminreal las fiestas de San Roque.
Lo mismo sucede en Calamocha cuyo Casino, “Ateneo científico, literario y artístico”, después de la intensa actividad cultural desplegada a lo largo del año, tenía “contratada una afamada orquestina valenciana” para amenizar las verbenas de las inminentes fiestas en su pista de verano.
El programa oficial de festejos de Calamocha incluye, además de las procesiones con el Baile de San Roque y de numerosas actividades deportivas, los consabidos cabezudos, conciertos, bailes en la plaza, Rondalla popular por el Cuadro de jota de la villa dirigido por su director Mariano Aparicio, vaquillas y “entretenimientos taurinos con la intervención del popularísimo matador de toros Isidro Marín que, dando muestras una vez más de generosidad y gallardía, con la sencillez y entusiasmo que le caracteriza se nos brindó olvidando que esto queda muy por bajo de su categoría torera”.
Con alegres festejos celebró la Asunción de la Virgen el barrio de Zaragoza de Monreal. Rojearon los vecinos las puertas de sus casas, por la tarde hubo carreras y competiciones con abundantes premios y por la noche una animada verbena con magnífica orquesta e instalación de altavoces. Sin embargo “Las fiestas de San Roque, como el año pasado, un poco viejas y desanimadas, reducidas a una procesión de escasa concurrencia y unas carreras bajo el tradicional izado de pollo y cebolla. Corrieron críos y mayores, sonó el tamboril y se llenó de alegría la calle Mayor de nuestro pueblo”[27].
Con animados bailes y verbenas se celebraron las fiestas de Caminreal, “decreció la animación en el segundo día por los jóvenes que marcharon a Calamocha atraídos por la anunciada novillada a cargo de Isidro Marín”.
En Villafranca están animados con la posible celebración en las fiestas de septiembre de lo que sería el primer espectáculo taurino en la localidad. Sin embargo, no podrán tener programación de cine por el insuficiente suministro eléctrico que padecen. El propietario del cine tratará de solventarlo con un grupo electrógeno.
Aun reconociendo las limitaciones económicas del programa de fiestas de Monreal, “las fiestas se van y quedan mil necesidades apremiantes que cubrir”, considera que el de las ferias de septiembre está “falto de originalidad. No hay movilidad en los actos de nuestras fiestas. Son repeticiones cada año que están muy bien para los actos populares que gustas; pero no así para aquellos que sabemos por la experiencia anterior que no arrancan expectación ni siquiera participación”.
Repasando las fiestas de Calamocha recordaba el cronista tratando del Baile de San Roque que “El origen de esta danza según contaba mi abuela, que hubo una gran epidemia y cinco o seis la pasaron y se ofrecieron al Santo bailar en la procesión todo el trayecto descalzos. Y le echaron algún dicho dándole gracias al Santo, y así esto fue progresando y hoy lo bailan cien parejas entre mozos y muchachos”[28].
Según el programa las fiestas comenzaban con disparo de bombas reales y pasacalles de la banda de Alcácer (Valencia). Además de las pruebas deportivas que se indican en otro lado, había programados conciertos, volteo de campanas, pasacalles, misas, procesiones, festival de jota con la rondalla de La Salle, cucañas, bailes y la retreta final del fin de fiestas.
Grato el recuerdo que han dejado este año las fiestas de Fuentes Claras con la colaboración de los mayordomos que hicieron la colecta entre los vecinos. “Hubo animados bailes en la plaza pública con afluencia de forasteros, proyecciones cinematográficas en los dos salones de la localidad, carreras infantiles sobre el agua, carreras sobre asnos, carreras de viejos y chocolatada pública”. Se rumoreaba la posibilidad de traer vaquillas el año siguiente. En otra reseña más amplia de los festejos se indica que actuó la orquesta del maestro Salvador Linares de Teruel, la labor organizadora de la Peña Chipén, etc.
La gran devoción del Arrabal de Calamocha al Santo Cristo se ha manifestado siempre en las fiestas que le dedicaban a mediados de septiembre. Solían limitarse siempre a la misa solemne y al baile de la plaza. Tras la guerra languidecían las celebraciones, pero desde hacía unos años se formaba una comisión de vecinos encargados de organizarlas. Las de este año revistieron especial brillantez. Tras el volteo de campanas y engalanado del barrio con banderas se encendió la tradicional hoguera para disfrute sobre todo de los niños. Siguieron fuegos artificiales y disparo de petardos para dar comienzo a la verbena que amenizó la orquesta local Iris con sus “danzas y bailes movidos como el bugui-bugui y el rock and roll. Cuánto les gusta el baile a los jóvenes, señor … Si se preocupasen así de los deportes …” El día grande de la fiesta misa solemne y numerosas y divertidas competiciones deportivas[29].
Contentos están en Rubielos de la Cérida cuando preparan sus fiestas patronales. Son las últimas que esperan celebrar sin luz eléctrica y, además, se presenta una buena sementera. Con el criterio práctico de los serranos festejan a su Virgen de la Merced a finales de septiembre, precisamente entre la trilla y la siembra. Bandeos de campanas, mostachones y magdalenas regadas con la copa de anís, orquesta para amenizar los pasacalles, el baile y las carreras para “forasteros” y “del lugar”, otras de burros con la albarda al revés, cucañas, etc. Dos cosas nada más necesitan para su completa satisfacción: ver” brillar las bombillas y un medio de locomoción que los unos con nuestra Ribera”[30].
Con la acostumbrada animación se celebraron también las fiestas de Torrijo, con su misa mayor y la “aparición de las hachas típicas de la localidad”, procesión, competiciones y las carreras del pollo y de los candiles, así como el baile en la plaza. Más de doscientos jóvenes llegaron el domingo de las fiestas desde Monreal, la mayor parte andando por el camino o por la carretera debido a la subida de los precios del ferrocarril.
La banda de música de Almonacid de la Sierra fue la encargada de amenizar las fiestas de Castejón de Tornos de septiembre con sus pasacalles y bailes. Hubo gran afluencia de hijos ausentes de la localidad que llenaron las calles y plazas, participando en el disparo de cohetes, carreras pedestres de mozos o en la de burros con la albarda al revés. A destacar el espléndido refresco servido por el prior de la Cofradía del Santo Ecce-Homo.
También las fiestas de Navarrete estuvieron muy animadas, en este caso merced a la presencia de D. Ramón Pineda, marqués de Casal de los Griegos y Grande de España. También por la proverbial unidad y sencillez de los vecinos y las mejoras que se están consiguiendo en el pueblo aunque, como no, esperaban mejorar el abastecimiento de agua. Además de los festejos religiosos con el rosario de la Aurora, misa solemne y procesión, destacó el concurso de baile organizado por el comercio de Manuel Barrado Herrero, de Calamocha. Hubo 28 parejas participantes, quedando como vencedores por este orden las formadas por Julián y Lorenza Roche, José Pellicer y Juana María Láinez, y Joaquín Martín y Elisa Gómez. Los caballeros recibieron de premio “una bonita corbata y las señoritas un precioso par de medias de nylon”. También hubo un simpático premio de un par de botellas de champán a los últimos clasificados, Julián y Pilarín García[31].
Algunos cambios se aprecian este año en las fiestas de Torrelacárcel en honor a Santa Úrsula. Para empezar dieron comienzo ya la víspera, en una costumbre ya extendida en muchos otros pueblos pero no en este. El 21 de septiembre la plaza del Mandrús estaba desde por la mañana totalmente llena de personal. Ahora vienen orquestas que han sustituido a la tradicional dulzaina y tamboril cuando tocaban piezas en el baile solo para los casados o solo para los solteros. Antes también los clavarios viejos daban paso a los nuevos en el segundo día y los hacía subir al escenario para decir unas palabras … o alguna gracia como aquella de “En el corral de la Vieja, / tenemos una carga de ‘setas’, / para convidar a los forasteros / que vengan a las fiestas”[32].
En honor a la Virgen de los Olmos celebró Tornos sus fiestas patronales en septiembre con gran concurrencia de forasteros y de hijos del pueblo que viven fuera. El párroco D. José Vallespín dijo la misa solemne en la ermita, hubo también carreras pedestres para mayores y niños y baile en la plaza a cargo de la Banda municipal de Teruel que dirigía Joaquín Reñé Esteve.
Los alumnos de la Academia San Roque preparaban en diciembre la cabalgata de Reyes de Calamocha. En la verbena del día de la Madre actuó en el Casino de Calamocha la orquesta local Iris con Mariano Julve como vocalista.
Evocación de los juegos de la infancia rural como el corro de la bola chirimbola con las chicas cogidas de la mano que cortaba cada uno por aquella que empezaba a gustarle sumándose así a la rueda: “pasos y pasos, saltos y canciones, agáchate y vuélvete a agachar, la señorita Antonia ha entrado en el baile, que lo baile, que lo baile”. Cánticos de “romanzas que proclaman aventuras o amores, poesía en fin que sueña la infantil edad creando un mundo ingenuo, soñador, predivino”. También había, naturalmente, las envidias y disputas correspondientes que los chicos resolvían lanzando cachurros al pelo de las mozas. Pero llegó la vanidad proyectada en la indumentaria infantil que “hoy viste puntillas y popelines, almidones y empaques que les dan lujosa presencia robándoles la alegría de mi generación que jugaba a todo” sin preocuparse de mancharse en el barro[33].
Santa Lucía es tiempo de hogueras en la ribera donde arden “toyagos” y vencejos que recogen los chicos por las eras, los vecinos aprovechan para hacer limpieza de cachivaches que arrojan al fuego como cajas de sardinas, cuévanos viejos y fajos de sargatillo o de carrasca y otra leña de monte. Pero los tiempos cambian y los niños no echan sal o azufre a las llamas que acababan socarrando las cejas al saltar, tampoco corre el porrón entre los vecinos, ni el chocolate familiar, ni hay costillas de cordero asándose en las brasas. “Ahora son otros tiempos. La radio con sus seriales y música hace que las tertulias sean al amor de la estufa oyendo la tragedia de la pobre huérfana o el cha-cha-chá de moda, mientras el gancho teje puntilla o las agujas preparan punto de ‘ocho’ […] los hombres prefieren el rabino”. Duran ya muy poco las tertulias entre los vecinos[34].
Prosigue la organización de la Cabalgata de los Reyes magos en Calamocha organizada por el Frente de Juventudes y la Academia San Roque. El programa anuncia la llegada de SSMM a las 8 de la tarde del día 5 de enero recibidos por una gran traca al entrar en la villa. Recorrido por las calles hasta llegar a la iglesia donde adorarán al Niño Dios, luego desde el balcón del Ayuntamiento dirán unas palabras a los niños que luego recibirán sus regalos en el Teatro ideal cinema.
Van pasando las fiestas navideñas en paz y con notable afluencia de estudiantes y de familiares que residen fuera de los pueblos. Algunas rondas callejeras se han celebrado sin incidencias.
1959
Después de cuatro años sin la cabalgata de los Reyes Magos en Calamocha, organizada por el Colegio San Roque y el Frente de Juventudes se celebró este año con un notable éxito de participación. Sus Majestades salieron a las 6’30 de la tarde desde lo alto del Arrabal para recorrer las calles más céntricas y detenerse en la Jefatura local del Movimiento desde cuyos balcones dirigieron la palabra a los niños a través de “potentes altavoces”, obsequiando a los que se habían portado bien con regalos y caramelos[35].
“Gran nevada de confeti, espesas y largas tiras de serpentina, explosiones producidas por el descorchado de botellas de espumosos, música de baile, brumas de champagne, estrépito, alegría, frenesí …” Así arranca la reseña de la fiesta de fin de año en el Casino de Calamocha, “Sin prejuicios sociales, sin discriminaciones de clases ni acepciones personales, en este ambiente de ejemplo y de vida societaria, dentro del más precioso marco de aprecio personal”. Amenizó la velada el Quinteto Larumbe de Zaragoza que también intervino en la sesión del vermut y en el baile de la tarde[36].
Resucitada después de 50 años de olvido, este año Caminreal celebró la Cabalgata de los Reyes Magos. El Ayuntamiento y la Sección Femenina acogieron la idea de la Inspección de zona del Frente de Juventudes para organizarla con la ayuda de la parroquia y de la Hermandad de labradores. A las 10 de la mañana del 6 de enero, al concluir la misa mayor llegaban a la plaza de la iglesia los Reyes con sus pajes, pastores y zagalas que pasaron a adorar al Niño Dios. De allí marcharon en comitiva cantando villancicos hasta el almacén agrario recién construido donde se escenificó un cuadro escénico del Belén “lleno de plasticidad” al que siguió la entrega de regalos y de obsequios a la “casi totalidad de niños caminrealenses”. Recorrió la cabalgata a continuación las calles de la localidad ordenadamente y cantando villancicos con la rondalla y el coro parroquial hasta la iglesia, donde concluyó uno de los actos más entrañables de la historia reciente de Caminreal[37].
Organizada en esta ocasión por el párroco D. Aurelio Gómez, con la colaboración de los jóvenes y de los escolares que hicieron dos sesiones de teatro para recaudar fondos, Burbáguena también recibió a los Reyes Magos en una preciosa cabalgata que traía obsequios, dulces y alegría a todos los niños del pueblo.
Pueblo festero, Caminreal se planteaba en febrero la fecha más adecuada para celebrar a San Roque. La gente mayor entiende que debe hacerse el 16 de agosto como marca el santoral. Los jóvenes ya no están tan de acuerdo, prefieren retrasarlas sobre diez días como ya se hace en Cutanda y otros pueblos, para terminar con tranquilidad la recolección de los cereales y para poder ir a los sanroques de Calamocha y permitir a los calamochinos ir a los de Caminreal.
Alguna carta al director opinará en marzo sobre la fecha más adecuada para las fiestas de Caminreal.
Por primera vez Fuentes Claras elegía una reina para sus fiestas patronales, se trata de Ángeles García de Sanz, y es posible también que sea también la primera de toda la comarca. Fue elegida por aclamación popular de todo el pueblo reunido en la plaza en un día de fiesta. De esta forma en los festejos patronales en honor a la Virgen de los Navarros que el Ayuntamiento financia para los días 8 y 9 de septiembre, se añade otro más el 10 financiado voluntariamente con donativos de los vecinos y los hijos ausentes del pueblo[38].
Organizado por la Hermandad de labradores, Monreal del Campo festejó a San Isidro Labrador con cohetes, bandeo de campanas y rondalla jotera, tanto la víspera como en la mañana del día del patrón. Misa, refresco en la Casa sindical y magnífico festival de jota en la pista del frontón en la que tomaron parte la rondalla, cantadores y catorce parejas de baile, todos hijos del pueblo.
Además de los actos religiosos con misa y procesión Villarquemado festejó el 15 de mayo a San Isidro, hubo también refrigerio en el Hogar del productor y por la tarde en la plaza cucañas organizadas por el Cabildo sindical y exhibición de folclore aragonés con bailes y cantos joteros. Acompañado de la rondalla del pueblo, destacó sobre todo el cantador local Manuel Paricio Soriano que dejó estas reivindicativas cuartetas:
“He oído en los cafés / que nus van a trair la teja, / ridiez que rico sería / este pueblo con el agua esa”.
“Hoy que tan tiradas van / nuestras cosechas del campo, / pedimos a San Isidro / que nos alargue su brazo”.
“A San Isidro ayudó / un angélico a labrar, / hoy el labrador precisa / de angelicos un millar”[39].
En el Almacén de la Hermandan hubo luego baile para la juventud y por la noche la proyección en el cine de la localidad la famosa cinta El último cuplé.
Desde Villarquemado comentaban con admiración a principios de junio las fiestas de Cella en honor a Santa Rosina, una localidad “que siempre quiere ser más, que tiene metido en su sangre el espíritu de superioridad que un pueblo precisa” Hemos visto engalanadas sus calles, su perfecta iluminación, la limpieza, el magnífico espectáculo del Cuadro de jota del Centro Aragonés de Valencia, la novillada y el resto de festejos taurinos e, incluso, el arreglo de la carretera de entrada al pueblo. Todo lo contrario de lo que pasa en Santa Eulalia, con unos pésimos accesos desde la carretera general o desde la Estación de ferrocarril, así como sus calles llenas de barro y de baches. No en vano fue considerado el pueblo con más barro de toda la comarca.
Casi sobre la marcha, en la amable conversación de un velador calamochino surgió la idea de agrupar a todos los profesionales del motor y del volante de la villa para celebrar convenientemente a su patrón San Cristóbal. Inmediatamente se nombre una comisión provisional para proponer la idea a los talleres, conductores, transportistas, etc. Se trató de la compra de una imagen del Santo para lo que la dirección de Jiloca adelantaba ya 50 p., incluso de comprar un novillo para torearlo, sacrificarlo y comerlo. No faltaron ideas y planes[40].
Notas
[1] ANÓNIMO (1956): Toros. Triunfo de Pepe Luis Tora en Calamocha. Jiloca, 32, 20 agosto, 1-2
[2] ALCONCHEL (1956): Al habla con el delegado de la Comisión de festejos, don Estanislao Guerrero [Monreal del Campo]. Jiloca, 34, 3 septiembre, 1-2
[3] BLASCO, Segundo (1956): De nuevo a los pies de la Virgen de Pelarda. Jiloca, 35, 10 septiembre, 1-2
[4] SOLOM (1956): Tarde de toros en Monreal del Campo Jiloca, 36, 17 septiembre, 1
[5] LARNA (1956): Fiestas del Santo Cristo del Arrabal. Jiloca, 36, 17 septiembre, 1
[6] ESPAÑOL, Luis (1956): Pozuel del Campo. Celebra sus fiestas en honor a San Miguel Arcángel. Jiloca, 39, 8 octubre, 1
[7] EL CORRESPONSAL (1956): Desde Lanzuela. Jiloca, 49, 17 diciembre, 2
[8] SANCHO ANDREU, M. (1957): Desde Monreal. Fantasía de Sanantonada. Apuntes para un folklore monrealero. Jiloca, 54, 21 enero, 2
[9] ACIRÓN ROYO, Ricardo (1957): San Blas, en Caminreal. Jiloca, 56, 4 febrero, 2
[10] ASÁNDEZ, JOSÉ A. (1957): San Blas, en Torremocha. Jiloca, 56, 4 febrero, 2
[11] PETRONIO (1957): Al margen. De carmín y azulete. Jiloca, 61, 11 marzo, 2
[12] CORRESPONSAL (1957): Torrelosnegros. Fiestas patronales en honor de su paisano venerable Fr. Pedro Selleras. Jiloca, 62, 18 marzo, 2
[13] SÁNCHEZ, D. (1957): Pozuel del Campo. Un día de romería. Jiloca, 69, 7 mayo, 2
[14] S.J. (1957): Villahermosa del Campo y sus fiestas. Jiloca, 77, 2 julio, 1
[15] ANÓNIMO (1957): Godos. Solemne inauguración de la iglesia. Jiloca, 80, 23 julio, 2
[16] EL CORRESPONSAL (1957): Godos. Jiloca, 88, 24 septiembre, 2
[17] J. (1957): Desde Monreal del Campo. ¿Es a gusto? Jiloca, 101, 24 diciembre, 1-2
[18] J. (1957): HERNÁNDEZ (1958): Las hogueras se fueron. Jiloca, 105, 21 enero, 2
[19] BENE (1958): Monreal de antaño. Los carasoles. Jiloca, 105, 21 enero, 2
[20] J. (1958): San Blas de los rollos. Jiloca, 106, 28 enero, 1
[21] J.H.B. (1958): Desde Santa Eulalia. La carrasca de la Santa. Jiloca, 109, 18 febrero, 1
[22] CORRESPONSAL (1958): Fiesta en Torrelosnegros. Jiloca, 113, 18 marzo, 2
[23] JOAS (1958): Desde Monreal. ¡A la Carrasca! Jiloca, 119, 29 abril, 1-2
[24] OIVATCO OZNARI (1958): Desde Villarquemado. Hermandad y alegría. Jiloca, 123, 27 mayo, 2
[25] SALAS, José María (1958): Bloques y sacrificio. Jiloca, 130, 15 julio, 1-2
[26] HARRI (1958): ¿Crearemos tradición? Jiloca, 131, 22 julio, 1
[27] ASÁNDEZ, José A. (1958): Desde Monreal. Celebró su gran verbena el barrio de Zaragoza. Jiloca, 135, 19 agosto, 1
[28] LUCIA ANECHINA, Martín (1958): Calamocha y sus populares fiestas a su patrón San Roque. Jiloca, 138, 2 septiembre, 1
[29] EBLAMA (1958): El barrio del Arrabal honra a su Santo Cristo. Jiloca, 139, 16 septiembre, 2
[30] EBLAMA (1958): El barrio del Arrabal honra a su Santo Cristo. Jiloca, 139, 16 septiembre, 27
[31] MORAGRIEGA MARTÍN, Amable (1958): Un bello paralelismo. En Navarrete del Río: unas fiestas deliciosas y un público atento y caballeresco. Jiloca, 140, 23 septiembre, 2-3
[32] EVELIO (1958): Torrelacárcel y sus fiestas. Jiloca, 141, 30 septiembre, 2
[33] ASÁNDEZ, José A. (1958): Al corro la bola. Jiloca, 151, 9 diciembre, 2
[34] TONO II (1958): Cosas y cosicas. Santa Lucía, las hogueras y las tertulias. Jiloca, 152, 16 diciembre, 2
[35] LA DIRECCIÓN (1959): Vistosa Cabalgata de Reyes en Calamocha. Jiloca, 155, 6 enero, 2
[36] ANÓNIMO (1959): Una noche de verbena en nuestro Casino. Jiloca, 155, 6 enero, 2
[37] ARPA ROMERO, Antonio (1959): Popularísima Cabalgata de Reyes en Caminreal. Jiloca, 155, 6 enero, 1-2
[38] M.P.R. (1959): Fuentes Claras tiene su reina. Jiloca, 174, 19 mayo, 1-2
[39] IRANZO, Octavio (1959): Desde Villarquemado. La fiesta de San Isidro en mi pueblo. Jiloca, 175, 26 mayo, 1
[40] ¿TONNO? (1959): Con brillantes actos piensa honrar a su patrón San Cristóbal el gremio del volante de Calamocha. Jiloca, 180, 30 junio, 1-2