Semanario Jiloca. Industria y comunicaciones

La visión del Jiloca a través de sus moradores. El semanario Jiloca publicado en el diario Lucha de Teruel (1956-1959) / José María de Jaime Lorén

Industria y comunicaciones

[Menú principal] [Libérica nº 6]

1956

Después de dos años de trabajo experimental, Pablo Saz y Damián Latorre, empleados ambos en la Harinera de Monreal del Campo, han conseguido perfeccionar con su inventiva, trabajo y paciencia perfeccionar los motores de gas, patentando su invento. Se trata de un motor de explosión de cuatro tiempos movido por el poder expansivo del acetileno, que resulta muy económico dado su precio y la gran cantidad de aire que admite en la mezcla. En las experiencias han obtenido resultados muy satisfactorios aunque todavía imprecisos al estar construido a mano el motor, la limitada calidad de los materiales y de los medios disponibles por los artífices[1].

La privilegiada situación geográfica de Calamocha en el seno de la comarca le permite ser un importante nudo de comunicaciones. Como comentaba graciosamente Juan Ibáñez, concesionario de varias líneas de autobuses, “Si a alguno le va mal en Calamocha, cada media hora tiene oportunidad de dejarla”. Además del flamante campo de aviación de uso militar, estos eran los servicios que entonces se ofrecían[2]:

  • Ferroviarias: con dos estaciones activas:
    • Calamocha Nueva: línea Zaragoza-Valencia con estos trenes en ambas direcciones:
      • Expreso: martes, jueves y sábado
      • TAF: lunes, miércoles y viernes
      • Correo, Automotor y Mensajero: diarios
    • Calamocha Vega: línea Teruel-Calatayud con estos trenes en ambas direcciones:
      • El Chispa: diario
      • Omnibus: lunes, miércoles y viernes
      • Mensajero: martes, jueves y sábado
    • Servicio de autobuses. Líneas que dan servicio directamente a varios pueblos y a otros muchos más a ellos afluentes. Son:
      • Teruel-Zaragoza (empresa Zuriaga): salidas de Teruel y de Zaragoza a 07’00 y 14’00 h.
      • Calamocha-Odón: diario, servicio doble miércoles y sábado
      • Calamocha-Portalrubio: salida de Portalrubio a 07’00 llega a Calamocha a 08’40, de donde sale a 18’30 para llegar a Portarubio a 20’20 h.
      • Calamocha-Torrecilla del Rebollar: sale de Torrecilla a 07’00 y llega a Calamocha a 08’40 h.
      • Calamocha-Vivel del Río: salida de Calamocha a 10’30, llegada a Vivel a 12’25, de donde vuelve a salir a 12’25 para llegar a Calamocha a 17’00 h. donde pernocta
      • Calamocha-Plou: sale de Calamocha a 10’00 que llega a Plou a 12’30, de allí sale a 13’00 y llega a Calamocha a 16’00 h.
    • Servicio de taxis y discrecional de autobuses: empresas Ibáñez, Talleres León, Constantino Andrés y Corbatón

El Buzón municipalista dedicado a Torrijo del Campo a finales de abril destacaba la adquisición de un inmueble y las obras del mismo para habilitarlo como alojamiento de dos maestros, secretario, médico y otra para alquilar a particulares (107.700 p.), ampliación y embellecimiento del cementerio (20.000 p. sin contar las prestaciones personales), teléfono público (30.000 p.), apeadero del ferrocarril (10.000 p.), apertura de una calle para llegar al apeadero, figurando entre los proyectos el abastecimiento de agua y la construcción de aceras en las calles y un lavador[3].

Como jefe del Destacamento de Calamocha responsable de su Campo de Aviación, Román Díaz de Greñu informaba en una entrevista que disponían entonces de siete emisores, dos para comunicaciones a larga distancia con los aviones y emisoras de tierra, dos para el servicio interior de aviación y los tres últimos automáticos para el servicio permanente de radiofaros que suplían a los radiotelegrafistas. Acuartelamiento en perfecto estado de revista, motor para suplir cortes de energía eléctrica, edificio para el radiogoniómetro, observatorio meteorológico, etc. Además de Román Díaz de Greñu (sargento radiotelegrafista que llevaba ya 15 años en Calamocha), en el Destacamento había otro sargento, un cabo primero, 5 ayudantes de radiotelegrafía, 3 soldados de 1ª informadores de meteorología, 2 soldados para el servicio telefónico, 2 operadores de radio civiles y 2 mecánicos de radio. Generalmente los aterrizajes en Calamocha se producían como consecuencia de fuertes vientos, por lo que antes de hacerlo un operario lanzaba al campo un bote de humo para que el piloto conociera bien la dirección del viento[4].

Entre los proyectos que barajaban en Tornos se hallaba la mejora del acceso a la carretera pues con las lluvias se convertía en un barrizal, así como el camino de Berrueco donde faltaba la parte correspondiente a la provincia de Teruel.

Continuaban las quejas en agosto por la falta de iluminación en el trayecto que lleva desde Calamocha a cualquiera de sus dos estaciones. Poco después llegarán idénticas quejas desde Caminreal, planteando:

“[…] un problema nada fácil, por cuando hace muchísimo tiempo que está enunciado y todavía no se ha visto un pequeño indicio que lleve a un total planteamiento y solución acertada. Y es lástima que se engrandezcan unos señores con el sacrificio, no ya del pueblo […], sino por lo que respecta a tantos y tantos pueblos que tienen la desgracia de ser suministrados de fluido eléctrico en una extensa red, cuando por la capacidad nada hacen por elevar la producción, han acaparado más obligaciones que deseos de cumplirlas [… en] Caminreal, Fuentes Claras, Torrijo del Campo y otros muchos”[5].

Vuelve mosén Feliciano a tratar del “complejo industrial” de Calamocha reconociendo que buena parte de los “problemas sociales, económicos, culturales y religiosos que se entrelazan y confunden”, podrían empezar a despejarse si se consiguiera para la villa la pequeña empresa siderúrgica solicitada. En cualquier caso, desde “hace unas décadas podemos apreciar un desarrollo y hervor industrial que antes no existía. Antes apenas contaban con las centrales eléctricas “La Salumi” y la de Daudén, “con algún que otro comercio regularmente abastecido”, hoy es un “centro comercial indiscutible” en una amplia zona. Cuenta además con la fábrica de mantas, dos de sopa y una de harina que con otras de menor importancia dan cierta vida industrial[6].

Sobre el entrañable “Chispa”, el tren que hacía diariamente el trayecto Teruel Calatayud siguiendo la ribera del Jiloca, se ocupa una de las entrevistas semanales que glosa el tipo de usuario que tenía: enfermos que acuden al especialista, parejas de novios que prepara el ajuar doméstico, vendedores ambulantes de baratijas, tratantes de ganados, estudiantes o señores que viajan en primera para distinguirse de los demás. Hablan para el periódico Timoteo Moreno (revisor), César Mañas (maquinista) y Juan Gracia (fogonero) que cuentan algunas anécdotas, los jornales corrientes que cobran o la excelencia de la locomotora con rodado muy alto que consume 7 kg. de carbón por km.[7]

Con el tiempo aparecerá el “Tomasín” otro simpático tren que hacía también el trayecto Teruel-Calatayud.

Para repostar aterrizaron en el Campo de aviación de Calamocha a primeros de noviembre dos helicópteros para repostar, uno americano y el otro español.

Charlando a finales de año con el chófer que hace el trayecto Calamocha-Vivel del Río, Antonio López Rubio, comentaba que pernocta en Torrecilla del Rebollar a mitad de camino y que el coche difícilmente saca más de 15 km. por hora de media.

 

1957

La reciente creación de una fábrica de piensos en Calamocha, antiguo molino maquilero, motivó la entrevista a su director Jesús Lacruz Pamplona, profesor mercantil que explica el interés del propietario Alfredo Benedicto Layunta por instalarla en su pueblo para proporcionar un medio de vida a sus paisanos. Elaboraban un pienso base para el Servicio Nacional del Trigo formado por trigo (90 %) y desnaturalizante (10 %), de esta forma quedaba asegurada la abundancia de pienso y se frenaban los precios de los cereales ya que el pienso se vende a 3’35 p./k., aunque para adquirirlo debía solicitarse oficialmente lo que dificultaba su venta por el papeleo. La fábrica constaba de las secciones de molturación, mezcla, granulación y secadero, con maquinaria alemana y francesa. Los almacenes tenían capacidad para doscientos vagones de mercancías y había un veterinario especializado en nutrición del ganado para resolver las dudas de los clientes[8].

Fundada entre 1886 y 1890, la central eléctrica “La Salumi” fue la primera en suministrar fluido eléctrico en Calamocha. Su gerente ahora era Luis López Lacruz que informaba que desde 1950 disponía de un nuevo grupo con potencia de 72 Kw que aprovechaba un santo de 0’7 m. y un motor térmico “Matacás” de 54 C.V. para garantizar el servicio en épocas de estiaje y de disminución del caudal del río por los riegos[9].

Pascual Moreno Zorraquino es el cartero de Rubielos de la Cérida. Tiene 37 años y desde hace 11 baja diariamente a Monreal del Campo en bicicleta para traer y llevar la correspondencia. Total 42 km. diarios hiele, llueva o nieve (en este caso hace el recorrido andando). No tiene descanso dominical ni vacaciones, en todos esos años solo ha tenido 15 días de permiso para casarse de los que solo le abonaron 10. Tiene cerca de las 800 p. mensuales de sueldo con subsidio y seguro, pero al principio cobraba 250 p. No se queja, pero está deseando que le concedan un día libre a la semana. Fue a la escuela hasta los 13 años y es el corresponsal de Lucha en Rubielos de la Cérida.

Pocos pinchazos en la bici, una docena al año. Tampoco reparte muchas cartas, 12 ó 14, y en cuanto a periódicos Lucha (7), El Noticiero (1) y alguno de las Hermandades. Telegrama un par al mes. Por lo demás, Rubielos carece de luz eléctrica y de coches[10].

Unas “Monrealerías” recuerdan en marzo que en la villa había un salto de agua en el Molino Alto que ahora aprovecha Harinas Górriz, también hay ahora otros en el Molino Bajo y en Villacadima o Molino Milla que tal vez pudieran aprovecharse, pues hoy hay un notable consumo de electricidad de particulares y de empresas como Pascual Franco, Manuel Latorre o Miguel Monzón.

La situación de aislamiento de los pequeños pueblos de la sierra llegaba al extremo que faltaban a veces los más elementales anuncios orientadores en las carreteras. De eso se quejaba a primeros de abril un vecino que marchando de Villafranca del Campo a Peracense se encontró en la carretera con una bifurcación sin indicación de los pueblos y fue a parar a Villar del Salz.

Aprovechando la celebración en julio de San Cristóbal, patrón de los conductores, surgen quejas sobre el estado de la carretera general a su paso por el peligroso centro de las localidades, especialmente de Caminreal, Luco y Báguena, donde “salimos a más de un accidente diario [por] las velocidades imposibles que quieren alcanzar los vehículos de ahora, lo estrecho de la calzada, los nervios de hoy, la borrachera de las prisas de nuestra vida agitada … el sueño de los chóferes, la monotonía de las rectas, lo imprevisto de dos o tres curvas, dos calles, los chopos … son enfermedades que nos elevan a la invocación de San Cristóbal […] que desciende del vehículo, por mucho que se le encomiende, tan pronto como se alcanza más de sesenta por hora [de velocidad]”[11].

Entre los fastos inaugurales de la jornada del 18 de julio, la comitiva que visitó varios pueblos de la comarca con “los camaradas Torán y Blasco Vilatera” llegó a las 8 de la tarde a Rubielos de la Cérida:

“Un pueblo este como los muchos que tenemos en la provincia, pequeño y humilde, a la vera de sus trigales y huerta: Pero este es más sencillo que casi todos. No tiene luz eléctrica. El Ayuntamiento es una casucha vieja. Las escuelas insuficientes, sórdidas y malsana. El alcalde y jefe local, camarada Ángel Ocón y el secretario, Francisco Remón le exponen al subjefe esta angustiosa situación […] Todos se lamentan de la falta de luz eléctrica, de escuelas dignas, de comunicaciones. Rubielos, está aun a mucha distancia de la civilización entendida en su aspecto material. Saludamos después a un hijo preclaro del pueblo: don Mauricio Ramos, teniente coronel de Estado Mayor del Ejército del Aire […] Aquí se inauguran dos fuentes, procedentes de un manantial aflorado por iniciativa e influencia de don Mauricio, autor de un interesante y práctico tinglado hidráulico que permite no solo disponer de agua potable para consumo humano y animal sino también un sistema de riego de lo más ingenioso”[12].

La cosecha de cereal había sido buena en el Campo de Bello que empezaba a mecanizar su agricultura. Sin embargo, desde Tornos se denunciaba a finales de agosto que la mayor parte de los pueblos de la zona carecía todavía de servicio telefónico. Los labradores, por ejemplo, no podían comunicarse con los talleres de Calamocha cuando se averiaba la maquinaria.

Con motivo de la inminente inauguración de la Estación de servicio de Calamocha por iniciativa de José León y Fermín de Pablo, comentan al semanario los propietarios que de ese tipo de instalaciones tan modernas había muy pocas en la carretera en Segorbe y Teruel, principal vía de comunicación del Mediterráneo levantino con el Norte que ya empezaba a llevar bastante tráfico “por término medio un vehículo cada dos minutos […] en general son transportes; aunque en esta época los turismos son muy numerosos”, aunque “A no ser por avería, ninguno” para en Calamocha. Ofrecía el nuevo establecimiento “abastecimiento de gasolina, gas-oil, aceites, etc. Limpieza a presión, lavado, reparaciones. Además dispondrá de los adecuados comedores, dormitorios con todos sus servicios”, precisando para atender todos los servicios cuatro o cinco personas pues se trata de un servicio permanente[13].

Ante las generalizadas críticas que se hacían sobre el deficiente suministro eléctrico a numerosos pueblos de la comarca, entre los que no figura Calamocha, fruto sin duda de la incapacidad de las industrias fabricantes de electricidad, el director de Jiloca propone en septiembre abrir un debate para abordar entre todos tan trascendente problema.

Recuerdan unos Retraticos de antaño que en Calamocha solo llegaba una vieja diligencia que salía de Teruel a las 7’30 de la mañana y llegaba a la villa a las 2 de la tarde, mientras que otra salía de Calatayud a las 8 de la mañana y se cruzaba con la que llegaba de Teruel. Ambas subvencionadas por el Estado al llevar el correo, tenían 15 plazas y había que esperarlas con media hora de antelación. Si había más viajeros de los que cabían tenía preferencia el que iba más lejos, quedando el otro con preferencia al día siguiente. Eran de cuatro ruedas y tiraban de ellas seis caballos. La empresa tenía cuatro mayorales y media docena de zagales, cada uno se hacía cargo de seis caballerías que renovaban cada 30 km. Por eso de Calatayud a Calamocha costaba sobre seis horas, en verano con un calor sofocante pues los caballos iban al galope por muy malos caminos levantando mucho polvo, en invierno con mucho frío que obligaba a echar paja en el suelo y, lo mismo que en los trenes, había asientos de primera, segunda y tercera. Cuando se inauguró el Central de Aragón desaparecieron las diligencias. En los pueblos que atravesaba la diligencia salían los guardias civiles para recibir la novedad del mayoral por si había habido algún problema. En lo que se refiere a la industria calamochina recordaba que:

“Había doce o catorce batanes ya que en el pueblo trabajaban varios tejedores de mantas y se dedicaban a limpiarlas quitándoles el aceite, dos fábricas de papel de estraza para cuya fabricación se empleaba la suela de alpargata de cáñamo, pero cono la industria de la alpargata llegó a menos por emplearse más albarcas, los zapatos y las esparteñas. Una de las fábricas intentó seguir trabajando con pasta de álamo o chopo, pero también tuvo que cerrar por no encontrar material. Conocí también dos martinetes, uno de ellos todavía lo vi trabajar, o sea, forjar las calderas de cobre [… que] extraían de una partida de montes que se llamaba Las Menas. Así que en Calamocha había muchos caldereros de oficio que eran los que terminaban todo lo que en los martinetes fundían con el mineral en dichas partidas. Es suponer que por agotarse el filón se interrumpió el trabajo. También conocí en Calamocha un lavadero de lanas. Pero desde luego, estas industrias no tenían la importancia de las de hoy: la famosa fábrica de mantas de Daudén con más de un centenar de operarios, la de mosaicos y tuberías de Hernández, la de Ignacio Corbatón, etc.”[14]

Recientes disposiciones aparecidas en el Boletín oficial del Estado “tendentes a despertar del letargo y de la miseria en que se hallan sumidos muchos pueblos de España”, especialmente el Plan de red frigorífica nacional que afecta “de modo especial a los pueblos ganaderos, pesqueros y fruteros”, `pueden ser de interés para la vega del Jiloca, productora de la fruta más selecta con más de cuatro millones de kilos anuales de producción. Especialmente para Luco de Jiloca donde cierta empresa estudia la instalación de una factoría frigorífica frutera. Esta posible planta era de vital importancia para evitar al campesino “entregarse a la usura o al primer comprador eventual que trate de exprimir sus fatigas […] librándole de tener que ceder su fruto en flor hasta con un 75 % de descuento”, o las pérdidas por putrefacción, evaporación, etc. que asciende en la comarca a más de cinco millones de pesetas. Sin contar las industrias subsidiarias que podrían crearse de conservas o mermeladas aprovechando los subproductos[15].

Manuel Algás Royo era el propietario de la fábrica de elaboración de pastas de sopa, con maquinaria moderna de manipulación automática que venía trabajando desde 1931 instalada en lo que era el antiguo viejo de Adentro. Antiguo jefe local de Falange habla de la buena cosecha de cereales de ese año, que la trilladora proporciona trigos más limpios, que el centeno es el segundo cereal cultivado y de la conveniencia que el Servicio Nacional del Trigo trajera cada año semillas puras de las variedades Florence Aurora pues la calidad degenera debido a la pobreza de las tierras. Descontado el trigo que se consume y el que se deja para sembrar, el 80 % aproximadamente se comercializa. A diferencia de los molinos donde cada labrador se lleva la harina de su propio trigo, en la industria harinera se llevan harina de trigos del SNT lo que la hace menos atractiva por la burocracia. Antes de la molturación se toman muestras del trigo que se analizan en el laboratorio de la fábrica para conocer el peso específico, la humedad y otros factores. Entre las dos fábricas que tenía trabajaban 20 obreros, tenían medios de transporte propios y elaboraban pasta de fideo, cortada y macarrón bajo la denominación de FEHYPA (fabricación, exportación, harinas y pastas alimenticias), con una producción de tres mil kilos diarios que preferentemente se llevaban a la zona mediterránea. Podría duplicarse la producción si se solucionase el problema de la escasez eléctrica y mejorando las comunicaciones con el Campo de Romanos[16].

El alcalde de Villarquemado solicitaba en octubre al propietario de la línea de autobuses Calamocha-Teruel, Mariano Zuriaga, la conveniencia de establecer los horarios de forma que los vecinos de los pueblos pudieran llegar a la capital a tiempo para realizar los trámites administrativos.

Con amargura se siguen quejando en Monreal del Campo del pésimo suministro eléctrico que padecen. Todas las industrias deben proveerse de motores generadores de electricidad, el Colegio de La Salle se alumbra por la noche con uno de gasoil, no funcionan los aserradores de madera, la luz pública apenas alumbra, la emisora de radio funciona con dificultad, los electrodomésticos de las casas deben esperar el momento adecuado para enchufarlos, hay casas donde han desbrinado a la luz de un carburero. “Y Monreal es un pueblo de más de 3.000 habitantes. Y quisiéramos -respetuosamente- que en la provincia se enterasen”[17].

La chimenea de la Azucarera de Santa Eulalia humeaba intensamente al comienzo de la campaña de remolacha, sin embargo pronto decaerá la actividad cerrándose la llegada del producto con un mes de antelación.

 

1958

En el taller de Juan Plumed de Monreal del Campo los obreros Pablo Sanz y Damián Guillén vimos ya que habían preparado el prototipo de un motor de acetileno. Pues bien, patentado con el nº 223.332 le daban los últimos retoques con un blindaje de chapa para protegerlo y regular la refrigeración. Dentro de la discreción lógica del invento afirmaban “que con una piedra corriente de carburo ha estado revolucionado 112 minutos. En cuanto a su potencial mecánico, llevó, con suma tranquilidad el torno de Juan que se mueve con 2 C.V.” Esperaban confirmar sus posibilidades técnicas con datos numéricos para buscar una firma industrial que esté dispuesta a lanzarlo al mercado. Se trata de “un motor potente y económico” que podrá utilizarse desde una simple “aventadora hasta el gran motor industrial, pasando por los de adaptación a vehículos”. El único problema que encuentran es que carecen de medios para explotarlo[18].

“Apuntalado en el orgullo majestuoso de su torre”, el pueblo de Báguena contempla “el Arguilay que lanza sus aguas con ímpetu capaz de producir la energía que precisa el alumbrado eléctrico de mi pueblo. Sí, porque igual que puede ser llevada por montes y barrancos a 9 km. de distancia, podía alumbrar en las escasas noches cerradas las calles del pueblo que ve su nacimiento”. Así se expresaba el corresponsal a finales de enero.

Además de algunos arreglos en las cunetas de las calles para evitar barrizales hechas a concejada, la noticia en Monreal a finales de febrero es el proyecto de construcción de una fábrica de hielo.

Cuentan de Singra que llamaban a misa desde la iglesia con una manta, de tanta fuerza como el viento la sacude. El caso es que a comienzos de marzo se aprecia el arreglo del camino que llega hasta la carretera y de la construcción de un apeadero al pie de la misma para proteger a los viajeros del viento y de la lluvia.

Se muestran contentos en Fuentes Claras por el proyecto para construir un apeadero junto a las vías del tren, donde puedan guarecerse los viajeros que esperan su llegada.

Se felicitan en Monreal porque la nueva línea de autobuses de Teruel a Madrid tiene parada en la villa. También se informa de la intensa poda que han sufrido los chopos de la carretera general, algunos incluso talado, proponen por ello la construcción de un paseo en sustitución de la carretera por el intenso tráfico que lleva.

Es posible que el origen del error se encuentre en viejos caciquismos locales. Puede ser. Lo que no puede ser es que el pésimo emplazamiento de la estación de ferrocarril de Monreal del Campo obliga a sus vecinos a un largo desplazamiento y aun los que llegan de Bueña o de los pueblos hacia Molina de Aragón. Con lo sencillo que sería ubicarla en la actual casilla del paso a nivel en la avenida del Generalísimo, mucho más cerca del pueblo y de mejor acceso para todos, contando además que la tierra de las inmediaciones es de baja calidad[19].

Se hablaba a finales de abril en San Martín de la posibilidad de trasladar hasta allí el origen de la línea de autobuses Calamocha-Teruel, para lo que se ofrecía el garaje apropiado.

En el diario desplazamiento que realizaba Hernández Benedicto a Teruel, ida y vuelta en el “Chispa”, se queja a veces que sobraban coches de primera y de segunda, “Pues no saben que aquí viaja todo el mundo en tercera. Pues que pongan más terceras”. Eso sí, nadie quería ir en el del final con asientos de madera amenazando ruina y a veces con los cristales rotos.

Llueve a primeros de junio y el “Chispa” va con un solo vagón de tercera repleto de gente en pasillos y plataformas, pues muchos jóvenes marchan a Teruel para examinarse como alumnos libres en el Instituto, pero el revisor con cara de pocos amigos prohíbe que pase nadie a los vagones de segunda que van completamente vacíos. Cosas de la Renfe … o de los revisores de mal genio. Alguna invectiva más veremos contra estos en la sección.

Después de cinco años de usar vehículos de motor, en Monreal se restablecía en junio “el antiguo servicio en coche de caballos entre la estación y el centro urbano”, en línea “con la vuelta del cuplé y la llamada línea saco”. Ironiza.

Las cosas van cambiando y en otro “Chispa” de junio los viajeros de tercera pueden subir en vagones de segunda o primera al faltar “aquellos terceras entablados y chirriantes que en otros tiempos tuvimos. Sin embargo, el transporte de mercancías “cada día está peor. Te gastas una fortuna en un camión y luego no puedes trabajar.- Es que la cosa se pone fea. Mira, Valencia que es la madre de las cargas, cada día da menos. Y luego, claro, para veinte cargas van cien camiones y la competencia”[20].

Antonio López Rubio lleva 35 años como chófer de autobús, 21 de ellos en la línea Calamocha-Vivel del Río. Antes el trayecto era hasta Montalbán pero al quedarse la línea Juan Ibáñez limitó el recorrido pernoctando desde entonces el conductor en Torrecilla del Rebollar, aunque desde hace dos años lo hace en Vivel del Río. Entiende de todas formas que debería volver a hacerse el trayecto Calamocha-Montalbán como antaño, para unir por autobús ambos partidos judiciales. Lo peor de su profesión el mal estado de la carretera por la que circula, “Más que en pésimas condiciones, está infame, completamente deshecha. Hace unos diez años que la repararon, pero el tránsito de camiones de gran tonelaje es tanto, además de los carros agrícolas, que efectivamente es una verdadera pena”[21].

Siguen muchos pueblos de la comarca del Jiloca aislados telefónicamente. Por eso miran con esperanza el nuevo plan de la Compañía telefónica nacional que quiere llevar este servicio tan importante a 102 pueblos agrupados en 17 rutas que abarcan áreas enormes de la provincia de Teruel que comprende a 21 pueblos de la comarca. Se intenta así:

“[…] que la provincia salga de ese sopor primitivo que la caracteriza desde hace tiempo (no por falta de buena voluntad sino por falta de recursos) […]

El problema que ahora surge es de fácil solución. Aquí, concretamente, en la ruta 6-A que es la nuestra, los 21 pueblos en cuestión abarcan un perímetro aproximado de 200 km., y las distancias más largas de Norte a Sur (Collados-Ojos Negros) son de 80 km., mientras de Este a Oeste (Barrachina-Odón) son de 40. Por otra parte, estos pueblos pueden agruparse en otros cinco bloques completamente independientes entre sí. Es decir, que si por una parte el bloque Tornos-Bello-Odón-Torralba de los Sisones-Villalba de los Morales puedan partir de Calamocha por la izquierda, el otro bloque Lechago-Navarrete-Barrachina-Fonfría- Bañón lo harían del mismo sitio pero por la derecha. Los pueblos restantes enlazarían fácilmente con alguno de los otros”[22].

Después de diversas reuniones en Tornos, “con el mejor deseo de servir al progreso (que también en los pueblos hay cierta querencia hacia esta ciencia impositiva), se trató y discutió los mil puntos del problema”, se acordó la necesidad de imponer “un desglose acertado y rápido, y una vez hecho se empiecen a plantar postes y a colocar cobre que traiga, en un suspiro” la tan ansiada comunicación telefónica.

Con la llegada de los fríos de noviembre se nota más la lejanía de la parada del autobús y de la estación del ferrocarril con relación al casco urbano de Villafranca, por lo que se van a iniciar gestiones para que al menos el coche de línea llegue hasta el pueblo.

En Navarrete trabajaba en noviembre un equipo de la Compañía telefónica para instalar un teléfono público en la localidad, reconoce el cronista que es un pueblo que trabaja y que progresa “a pesar del éxodo que se observa en estos medios rurales”.

A últimos de noviembre iniciaba la Azucarera de Santa Eulalia la campaña intensiva de fabricación. La duración se estimaba en unos 50 días, más corta de lo normal debido a la mala cosecha de remolacha. A finales de año las tareas estaban dificultadas por las lluvias frecuentes, pues hacen “costoso el arranque y laborioso el lavado” de la remolacha.

A finales de año sigue en vía muerta en Monreal el proyecto de reconstrucción del camino de la Vega hasta Torrijo.

Tres años de vida cumplía el 28 de diciembre Radio Monreal en las Escuelas de los hermanos de La Salle con programas semanales especialmente activos en la temporada azafranera. Más de mil emisiones bajo la dirección del H. Jaime, con la colaboración de Julián, Macipe y otros vecinos de la villa, con escasísimos medios, “La tónica de sus programas ha sido la alegría, una alegría sencilla asistida de la mejor voluntad para proporcionar amenidad a los radioescuchas de la comarca en número muy crecido. Primero fue un reducido locutorio que se amplió y mejoró en fases sucesivas, un micrófono corriente que no modula del todo bien lo que hace necesario un micro-cristal que mejoraría la entrada notablemente[23].

 

1959

La prensa provincial anunciaba la posible creación en Teruel de una industria lechera. Buena noticia, de confirmarse, primero para los consumidores de la capital por las garantías y controles, pero también para los pueblos ganaderos de vacuno como Villarquemado que cuenta con 350 reses, sobre todo ahora que estaban explotando razas selectas como la santanderina. De esta forma los productores se evitan intermediarios y tener que enviar sus productos a lugares distantes como Valencia, Castellón y otras provincias a precios bajos para el esfuerzo que supone la explotación de este ganado. “Industria es lo que necesita nuestra provincia y nuestra ganadería lechera, que entren en nuestro pueblo 2.000 p. diarias de leche y veremos cómo aumenta nuestra afición a lo nuestro, cómo nos esmeramos en la selección”[24].

Hay quejas a finales de marzo por los abusos de Renfe con los viajeros, que a menudo carecen en los vagones de asientos suficientes para todos y deben marchar de pie hasta que queda alguno libre.

Todavía no había teléfono público a últimos de marzo en Torrecilla del Rebollar y se intenta por todos los medios llevarlo cuanto antes.

Hasta 1949 funcionaba un servicio de autobuses de Calamocha a Montalbán que cumplía una función social muy importante, pues servía para comunicar la zona del Jiloca con Alcañiz y el Bajo Aragón y, sobre todo, porque era la única forma que tenían una serie de pueblos pertenecientes al partido judicial de Montalbán para poder acceder a esta villa para realizar sus gestiones administrativas. Desde entonces el concesionario calamochino Juan Ibáñez Ibáñez llegaba únicamente hasta Vivel del Río. Paralelamente el ferrocarril Minero de vía estrecha Zaragoza-Utrillas salía únicamente días alternos y era extraordinariamente lento, teniendo fundadas sospechas de su total eliminación. Por ello, desde Calamocha se proponía a la Administración recuperar de nuevo el enlace por medio de autobuses entre esta villa y la de Montalbán, dando para ello facilidades a Juan Ibáñez[25]. Como puede apreciarse, el problema de las comunicaciones y de los ferrocarriles en la provincia de Teruel viene de muy atrás.

Notas

[1] ASANDEZ, J.A. (1956): Tras dos años de trabajo experimental, dos obreros obtienen una patente de invención. Jiloca, 14, 16 abril, 1-2

[2] ANÓNIMO (1956): Lo bueno de mi pueblo. Las comunicaciones de Calamocha son inmejorables. Jiloca, 14, 16 abril, 1-2

[3] ANÓNIMO (1956): Buzón municipalista [Torrijo del Campo]. Jiloca, 16, 30 abril, 1-2

[4] S.L. (1956): Intervíu con D. Román Díaz de Greñu, Jefe del destacamento de Calamocha. Jiloca, 23, 18 junio, 1-2

[5] CALA (1956): Desde Caminreal. Sin luz. Jiloca, 30, 6 agosto, 2

[6] NUEZ, Feliciano (1956): La torre, testigo de presencia en nuestra vida. Jiloca, 31, 13 agosto, 1-2

[7] B. (1956): Esta semana el “Chispa” […] habla para nuestros lectores. Jiloca, 40, 15 octubre, 1

[8] ANÓNIMO (1957): Al habla con Jesús Lacruz Pamplona. Jiloca, 53, 14 enero, 1-2

[9] ANÓNIMO (1957): El Jiloca industrial. Central eléctrica “La Salumi”. Jiloca, 54, 21 enero, 1-2

[10] SANCHO ANDREU, M. (1957): Hablamos con Pascual Moreno Zorraquino, héroe anónimo del pedal y sacrificado cartero-peatón de la provincia. Jiloca, 58, 18 febrero, 1-2

[11] PETRONIO (1957): Esa carretera. Jiloca, 78, 9 julio, 1

[12] ANÓNIMO (1957): Inauguraciones de obras de interés local con motivo del 18 de julio. Comenzaron ayer en Singra, Villafranca del Campo, Ojos Negros y Rubielos de la Cérida. Jiloca, 79, 16 julio, 2

[13] G.R. (1957): Los señores José León y Fermín de Pablo, dueños de la nueva Estación auto-servicio de Calamocha. Jiloca, 85, 3 septiembre, 1-2

[14] LUCIA ANECHINA, Martín (1957): Retraticos de antaño. Jiloca, 87, 17 septiembre, 1-2

[15] LAFUENTE, J. (1957): De interés para la zona “Vega del Jiloca”. Se aproxima la hora de redención. Jiloca, 87, 17 septiembre, 1-2

[16] ANÓNIMO (1957): Interesantes opiniones del conocido industrial de Calamocha Don Manuel Algás Royo. Jiloca, 89, 1 octubre, 1-2

[17] ANÓNIMO (1957): Monreal tiene su problema. Jiloca, 94, 5 noviembre, 4

[18] ASANDEZ, J.A. (1958): Al habla con don Pablo Sanz y don Damián Guillén, inventores del motor de gas acetileno. Jiloca, 103, 7 enero, 1

[19] ASÁNDEZ, José A. (1958): Desde Monreal. Problema de la Estación. Jiloca, 114, 25 marzo, 1-2

[20] BENE (1958): En el “Chispa” que va y viene. Jiloca, 127, 24 junio, 2

[21] MORAGRIEGA MARTÍN, Amable (1958): Interesantes manifestaciones de D. Antonio López Rubio, chófer modelo del autobús de viajeros de Calamocha a Vivel de Río. Jiloca, 131, 22 julio, 1-2

[22] JAUM (1958): Campo de Bello. ¿Tendremos teléfono? Jiloca, 132, 29 julio, 1-2

[23] BERNUZ, Ana (1958): Tercer cumpleaños de “Radio Monreal”. Jiloca, 154, 30 diciembre, 2

[24] IRANZO, Octavio (1959): Desde Villarquemado. Ante el proyecto de la industria lechera. Jiloca, 158, 27 enero, 1-2

[25] EBLAMA (1959): Problemas de transportes. En pro del servicio de viajeros directo Calamocha-Montalbán. Jiloca, 175, 26 mayo, 1


Menu Title