De romanos sólo el nombre: Los puentes medievales de Entrambasaguas (Luco de Jiloca) y la Almada (Villarreal del Huerva)
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En el próximo número de la revista Xiloca, el 44, sacaremos también un artículo sobre los puentes de Entrambasaguas (Luco de Jiloca) y la Almada (Villarreal de Huerva). Sus autores, Emilio Benedicto y Mercedes Rubio, reflexionan sobre la construcción de puentes y vías de comunicación a lo largo de la historia. La mayor aportación de este artículo consiste en datar cronológicamente, por primera vez de manera fehaciente, la construcción de estos dos puentes mediante escrituras notariales y otras fuentes documentales. Su vinculación con la época romana es un mito. A modo de conclusión destacan como una parte muy importante de los puentes de piedra del valle del Jiloca fueron levantados en el siglo XV.









La Celtiberia histórica aparece en el interior peninsular, entre los ríos Tajo y Ebro, y nace de la unión de las culturas de pueblos celtas e íberos, quienes contaban con una serie de costumbres y rasgos culturales propios. La noticia más antigua de mítica Celtiberia corresponde a Tito Livio en torno al año 218 A.C. Los celtíberos gozaron de un gran esplendor en su época, por su heroica resistencia a la conquista del Imperio Romano, su pericia en la fabricación de espadas, porque alguna de sus ciudades llegó a acuñar moneda, incluso llegaron a cambiar el calendario romano…

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Medioambientalmente en estos últimos años es cuando están surgiendo iniciativas para la recuperación de riberas. Se trata de una coyuntura que se debe aprovechar, de modo que no sea otro tren que nos pasa sin dejarnos nada. Hay algunos ejemplos en la comunidad Aragonesa (acometidos o en fase de proyecto) como son Zaragoza con la Expo 2008 (recuperaciones del río Gállego, el Huerva), Alcañiz con el río Guadalope y las riberas del Turia en Teruel. A nivel nacional no son muchas las actuaciones, concentrándose generalmente en la mitad Norte de España. Ejemplos de ello son Cataluña y Castilla y León, así como el País Vasco. Se trata de aprovechar otras coyunturas locales como el empuje que está teniendo Gallocanta (Calamocha podría ser la puerta de entrada a la laguna). Asimismo este tipo de actuaciones puede servir para relanzar la importancia del río y los humedales del Jiloca, que puede ser el complemento perfecto a las visitas a Gallocanta.
La enorme riqueza medioambiental y cultural que nos ofrecía el río Jiloca nos animó a presentar al Ayuntamiento de Monreal del Campo un proyecto para realizar un Centro de Interpretación del río Jiloca en el antiguo lavadero de esta localidad.
Los lavaderos son uno de los conjuntos que han sido utilizados desde tiempo inmemorial. Han sido durante generaciones espacio de reunión de una sociedad en la que el tiempo no era lo más abundante y las horas de ocio brillaban por su ausencia. Aquí confluían las gentes, sobre todo mujeres, para realizar las labores de la colada cotidiana y a la vez conversar con aquellas otras personas que al lugar se acercaban. Así pues los lavaderos son testigos mudos de una sociedad, de unas formas de pensamiento y una cultura que se ha transformado progresivamente desde mediados del siglo XX. La llegada del agua corriente a las casas y posteriormente el empleo de lavadoras mecánicas han hecho que estos espacios pierdan su utilidad primigenia, quedando en desuso hasta que son consumidos por el tiempo y el olvido.
Las instalaciones del lavadero componen un amplio y diáfano recinto de unos 90 metros cuadrados. Este espacio, al carecer de una línea de pilares que impidan la visión, presentando sólo uno central que no impide la visión de conjunto, su rehabilitación como sala de exposiciones sería algo factible. El centro de Interpretación se organizaría sobre tres conceptos/espacios diferentes: