Category Archives: Paisajes de la Celtiberia

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Un ensayo de historia económica: Sierra Menera

A mediados de enero, Emilio Benedicto, bibliotecario de Calamocha y miembro del Centro de Estudios del Jiloca, defendió su tesis doctoral sobre “Sierra Menera y la siderurgia tradicional en la cordillera Ibérica, siglos XV-XIX”, que viene a culminar un largo proyecto de investigación centrado en el estudio de la minería férrica y su repercusión en el desarrollo económico y social de las comarcas montañosas de la Ibérica. Antes de nada, felicitar al autor por esta investigación de historia económica ambientada en nuestro territorio.

Esta tesis doctoral podrá ser consultada libremente en la Base de datos de Tesis Doctorales (TESEO):

https://www.educacion.gob.es/teseo/irGestionarConsulta.do

De momento, y hasta que actualicen esa página, hemos puesto un resumen de la tesis que se puede consultar en la pagina web del Centro de Estudios del Jiloca.

http://www.xiloca.com/espacio/wp-content/uploads/2016/01/resumen-tesis.pdf

 


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Una tesis doctoral sobre los chopos cabeceros

Hace unas semanas Chabier de Jaime, profesor del I.E.S. Valle del Jiloca y miembro del Centro de Estudios del Jiloca, defendió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza su tesis doctoral sobre “Distribución geográfica, estimación de la población y caracterización de las masas de chopo cabecero en las cuencas del Aguasvivas, Alfambra, Huerva y Pancrudo”. Esta síntesis es el resultado de muchos años de estudio, que Chabier nos ha ido dosificando en numerosos artículos y libros.

Queremos darle, en primer lugar, la enhorabuena, pero también recordar a todos los interesados que esta tesis doctoral podrá ser consultada libremente en la Base de datos de Tesis Doctorales (TESEO):

https://www.educacion.gob.es/teseo/irGestionarConsulta.do

De momento, y hasta que actualicen esa página, hemos puesto un resumen de la tesis que se puede consultar en la pagina web del Centro de Estudios del Jiloca.

http://www.xiloca.com/espacio/wp-content/uploads/2016/01/Resumen_tesis.pdf


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El árbol europeo del año 2015 es “El Roble en un campo de fútbol”

Se acabó el concurso. La votación terminó el 28 de febrero de 2015. El árbol ganador es “El Roble en un campo de fútbol” de Estonia con 59 836 votos. El segundo lugar lo mereció “El gran platanero de Tata (Hungría)” con 53 487 votos. El tercer lugar le pertenece al “Chopo cabecero del Remolinar (España)” que obtuvo 13 951  votos.

Queremos felicitar a los estonios, por ganar en esta atractiva competición, y a todos nosotros por la difusión que hemos hecho de los árboles. ¡Gracias y enhorabuena!

El número total de votos llegó a casi 185 000.


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Apoyo al proyecto “Jiloca Laqua”


La Junta Directiva del Centro de Estudios del Jiloca, institución científica de ámbito supracomarcal, en sesión celebrada pasado día 17 de enero de 2014 acordó por unanimidad mostrar su apoyo al proyecto JILOCA LAQUA presentado públicamente por A.C.I.C., y que se desarrolla en el entorno del embalse de Lechago, dado que reúne las características necesarias para poder convertirse en el gran proyecto motor que revitalice la maltrecha economía de la Comarca del Jiloca, incorporando al tejido económico nuevos sectores productivos y la potenciación indirecta de los actualmente existentes.

Es un proyecto ubicado en el Jiloca, porque aquí se encuentran los elementos idóneos para su materialización (embalse adecuado, accesibilidad por vías de alta capacidad carretera y ferroviaria, etc.) pero de trascendencia estatal, y obviamente aragonesa y provincial. Aprovecha inversiones públicas ya realizadas en infraestructuras, para potenciar las sinergias que se derivan de su confluencia en una misma área geográfica, y, con una asumible inversión adicional, ponerlas en valor, conformando un nuevo gran foco de actividad económica, original en su planteamiento, con amplia repercusión social y con gran capacidad de movilización y arrastre sobre la inversión privada.

Es de destacar su especial relación simbiótica con la línea ferroviaria Zaragoza-Teruel, una vez electrificada y convertida en alta velocidad tal como está programado, de la que se servirá para su óptimo funcionamiento y a la que, en sentido inverso, aportara los usuarios necesarios para su supervivencia y rentabilidad, demostrando la trascendencia social de la iniciativa.

Igualmente contribuirá a configurar un destino turístico de primer orden en torno al agua, para el que supondrá el punto de referencia y un revulsivo a todo el turismo de nuestra comarca, ausente en los mapas actuales, permitiendo el auge de un sector que por lo general conlleva también rehabilitaciones de patrimonio que de otra forma no se llegan a realizar.

Es además un proyecto que no está reñido con los otros sectores que tradicionalmente han configurado la actividad económica de la zona, sino que viene a sumar un mercado más, hasta ahora poco explotado, suponiendo su materialización la fijación de población en el territorio, la diversificación económica de la zona y la creación de un nodo desde el que poder desviar flujos de visitas hacia puntos próximos, tanto de la Comarca del Jiloca como de las limítrofes.

Por todo ello desde el Centro de Estudios del Jiloca se quiere manifestar su apoyo al mencionado proyecto como una trascendental oportunidad, quizás única, para el desarrollo de esta parte de Teruel y de Aragón, pidiendo a nuestras Instituciones (Ayuntamientos, Comarca, Diputación Provincial y Diputación General) y en especial al Gobierno de Aragón, su asunción como un objetivo propio prioritario y todo el esfuerzo que sea necesario para que el proyecto pueda llegar a materializarse en un corto plazo.

Calamocha, 19 de enero de 2014

La Junta Directiva del Centro de Estudios del Jiloca


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El camino de San Vicente Mártir: de Cutanda a Burbáguena

En la elección de la segunda de las andadas veraniegas ni Emilio ni yo tuvimos nada que ver. Nos vino impuesta por la insistencia tenaz de nuestro amigo Tomás Guitarte. Ya lo tenía todo dispuesto. Al día siguiente de terminar las fiestas de San Roque en Calamocha y en Cutanda, aprovechando que ese lunes 18 de agosto de 2014 era festivo en ambas localidades, decidimos salir temprano de camino.

Y tan temprano. A las 8 de la mañana debíamos estar en Cutanda, por lo que Emilio y yo salimos media hora antes en coche desde Calamocha. Quince minutos antes de la hora estábamos los dos ya en el punto de salida. No hay ni un alma. Cutanda parece un pueblo fantasma. De momento llega un matrimonio con una maleta, justo a tiempo para montar en el coche de línea. Llega al rato otro matrimonio, también mayor. Están nerviosos porque no llega el coche que esperan. Les decimos que el coche de línea ya ha pasado. Se enfadan un poco, pero tienen su propio automóvil. Todos parecen huir del pueblo una vez acabadas las fiestas.

Mientras tanto, vemos que Tomás ha invitado a sus paisanos por medio de un cartel a realizar con nosotros la marcha. Pero allí sólo estamos Emilio y yo. Hace frío, tan temprano. Sale de momento Tomás de su casa, va con una camiseta amarillo chillón de las fiestas del pueblo que le aprieta, mira alrededor y se vuelve rápido a meter en casa. No sabemos qué busca, pero nosotros permanecemos callados. Vuelve a salir de nuevo y ahora lo llamamos. Nos dice que nos estaba buscando. Mal nos buscas, le contestamos, pues estamos sentados desde hace rato en el banco en medio de la replaceta de su casa.

Llega entonces un matrimonio con atuendo de caminantes, y desde casa de Tomás sale toda una muchachada de hijos y de amigos de los hijos. Al final somos 11 andarines que estamos dispuestos a iniciar formalmente el trayecto entre Cutanda y Burbáguena dentro del Camino de San Vicente Mártir. Vale la pena dejar aquí sus nombres: Manuel y Esther, Olga Sánchez, los hermanos Tomás Efrén, Juan Lorién y Nieves Guitarte Sánchez, las amigas de ésta Alejandra Dupuy de Lome y Ana Posadas, Tomás Guitarte y los dos firmantes de esta reseña. Ahora sí, todos bien equipados de agua y con un pequeño bocadillo para el almuerzo. Así era lo convenido.

San Vicente Mártir y su Camino

Vale la pena, antes de proseguir, relatar un poco el origen de este bonito itinerario que une las ciudades de Huesca y de Valencia, a lo largo del cual se ha desarrollado la vida de tantos y tantos aragoneses que desde los pueblos de Aragón, especialmente de Teruel, hemos partido para vivir en las tierras del viejo Reino de Valencia.

Como señala la web que dedica a este Camino la Asociación “Via Vicentius Valentiae (Vía Romana)”, se trata del recorrido que une los lugares por donde discurrió la vida de este santo aragonés, y los que atravesó para ser martirizado en defensa de su fe ante el implacable cónsul Daciano en el siglo IV de la Hispania Romana. Camino que ha sobrevivido a los siglos, y que hoy vuelve a ver nuevos caminantes que rememoran el viaje de San Vicente Mártir y los lugares donde dejó su huella.

Arranca el itinerario en Huesca, lugar de nacimiento del Santo, sigue por Almudévar, San Mateo de Gállego, Zaragoza (donde predicó Vicente junto al obispo Valero). Desde allí continúa por la vía romana que enlazaba esta ciudad con Fuenllana a través de los valles del Huerva y del Jiloca, pasando por Cariñena, Carae (Cuencabuena), Agiria (Calamocha, Daroca), Albónica (Fuentes Claras) y Bueña. Así hasta llegar por Cantavieja y Morella a Valencia[1].

La muerte de Pedro de Ahonés

Pero el itinerario que vamos a seguir tiene, aparte del motivo vicentino, otro que se encarga Emilio de explicarnos antes de salir de camino. Nos habla de las viejas luchas medievales entre la nobleza aragonesa, que buscaba afianzar y ampliar su poder y sus bienes, y el rey de Aragón que debe apoyarse en estos mismos nobles para extender sus dominios y realizar sus conquistas.

Así, en tiempos del rey Jaime I, se hallaban las fuerzas de éste sitiando en 1225 la plaza de Peñíscola, cuando el noble Pedro de Ahonés, hermano del arzobispo de Zaragoza Sancho de Ahonés, Gobernador de Aragón y miembro destacado del Consejo de Regencia, desoyendo las órdenes reales se levantó en armas contra el rey moro de Valencia con el que había entonces concertada una tregua. Tan grave consideró el rey la rebelión que, levantando el sitio, partió de inmediato con sus fuerzas a por el noble levantisco.

En unas pocas jornadas se presentó en las inmediaciones de Burbáguena donde por entonces se hallaba Ahonés, quien, viéndose perdido al no esperar tan rápida llegada de las tropas reales, partió de inmediato hacia Cutanda. ¿Por qué a Cutanda? Emilio, que es autor de una magnífica historia de esta villa[2], nos explica que la misma nunca fue propiedad del rey sino que perteneció siempre al arzobispado de Zaragoza, donde, a la sazón, gobernaba su hermano Sancho. Pedro de Ahonés precisamente siguió el mismo itinerario que, a la inversa, íbamos a seguir nosotros esa mañana: una variante del viejo Camino Real que coincide con el que hoy conocemos como Camino de San Vicente Mártir. Sin embargo, el noble levantisco fue alcanzado poco después de partir de Burbáguena, fue apresado y decapitado.

“Peor que la de Cutanda”

A las 8’10 de la mañana, con un pequeño retraso debido a las explicaciones de Emilio y a la foto de rigor que nos hicimos los caminantes al pie del peirón de Santo Dominguito de Val, salimos de Cutanda pasando por delante de la ermita de San Juan Bautista hasta llegar a la rambla y torcer a la izquierda. Seguimos un camino que nos lleva a la Fuente Vieja del pueblo y ascendemos una colina ya en el camino de Cuencabuena. Tomás nos invita a darnos la vuelta para contemplar el aspecto magnífico que ofrece la villa, con su poderosa torre parroquial al pie del castillo.

Sin duda, estima, esta imagen de solidez defensiva servía para desechar cualquier idea de tomar la plaza por la fuerza. Aprovecha para recordarnos también la importancia que tuvo la célebre batalla de Cutanda, crucial para la suerte de la Reconquista y donde murieron tantos árabes que, aun hoy, recuerdan con terror el nombre del pueblo. De la batalla quedará el dicho popular “Peor que la de Cutanda”, como una expresión coloquial que denota el resultado catastrófico de algún negocio o lance.

Nos insiste una vez más Tomas en la importancia de realizar una adecuada excavación arqueológica en las ruinas del castillo de Cutanda, para conocer su verdadero trazado y por los posibles hallazgos que puedan aparecer. Sobre todo si tienen que ver con el mundo islámico.

Dejamos atrás Cutanda y llegamos a un camino ancho y bien trazado por donde recientemente ha pasado la carrera automovilística “Baja Aragón”, que no ha dejado mal recuerdo a su paso. Salen tan pocas veces en los noticiarios estas tierras, que cualquier motivo para ponerlas en el mapa se agradece. Además, nos cuentan Manuel y Esther, la organización arregla los caminos y los desperfectos causados por los vehículos.

La marcha se estira pronto. Los jóvenes van en vanguardia y a veces hay que sujetar sus carreras por ganar la delantera. Los mayores detrás, comentando estas y otras cosas. Por ejemplo, nos cuentan que antaño salía un mandadero desde Cutanda muy de mañana para hacer recados y encargos en Calamocha u otros pueblos, por los que cobraba un tanto, regresando a casa ya de noche. También que para coger el tren o el coche de línea debían salir andando hasta Calamocha o Navarrete. Aprovecha Emilio para reflexionar cómo ha cambiado nuestra visión del tiempo y de la vida. Antes nadie se extrañaba de emplear todo un día en desplazamientos que hoy se hacen con los automóviles en un par de horas. Tampoco cree que eso supusiera una pérdida de tiempo. Hoy lo perdemos de otras maneras.

Sigue el camino bordeando el monte bajo y los campos de labor. Las chicas toman definitivamente la delantera; los chicos, al contrario, parecen andar más cómodos al final. Veo que Juan Lorién hace mejores migas con su hermano mayor Tomás que con su hermana gemela Nieves, o es que ésta prefiere la compañía de sus amigas. En medio quedamos los mayores, no voy a decir los viejos. Manuel y Esther nos hablan de unas cuevas que se divisan a lo lejos que parecen interesantes. Al hablar de la muerte del mundo rural, Tomás, siempre optimista, considera que en el futuro debe constituir un complemento imprescindible de lo urbano, aprovechando para ello las buenas comunicaciones.

Por tierras de Cuencabuena

Tomás, preocupado por dejar constancia fotográfica del Camino, encarga a las chicas que ya que van delante se encarguen de hacer fotos. Les deja la cámara y les da las correspondientes instrucciones. El camino ondula, hay algunas subidas pero se compensan luego bajando. Después de alguna parada para beber agua, pasamos la rambla de Cuencabuena, el tendido del ferrocarril y por fin llegamos a la autovía. Emilio respira tranquilo pues no estaba seguro del todo del itinerario que llevábamos.

Mientras tanto les cuento la tradicional enemistad entre Luco y Cuencabuena. La conozco bien pues mis dos abuelas eran de Luco y en muchos de los cuentos que nos narraban de niños quedan mal los de Cuenca (así era como los llamaban), como por ejemplo la burla que hacían de la zorra que crió en su iglesia o de los músicos de allí que sólo se sabían un son.

Seguimos la autovía por un camino paralelo en dirección a Zaragoza, y debemos formar un grupo pintoresco pues nos saludan algunos coches que pasan veloces junto a nosotros. Por fin atravesamos la carretera por un puente ancho, y enfilamos ya hacia una zona de bosque. La gente joven empieza a preguntar por el almuerzo, pero preferimos hacerlo pasado el ecuador del trayecto. Por fin, en medio de un bosquecillo, nos detenemos para comer.

Y aquí viene la anécdota del día de la que soy principal protagonista. Visto mi desinterés para prepararme la pasada excursión por los Tollos, donde ni siquiera llevaba agua, elemento imprescindible en cualquier marcha y más en agosto, la noche antes de salir me preparé a conciencia la cantimplora en la nevera, la ropa, la mochila y un bocadillo de jamón y chorizo que, siguiendo el consejo de mi esposa, guardé en el congelador envuelto en papel de aluminio y dentro de una bolsa de plástico. Pero la fatalidad quiso que el pan sobrante, siguiendo de nuevo las instrucciones de Mª Carmen, lo guardase también en el congelador dentro de otra bolsa de plástico. Adivinarán perfectamente mis agudos lectores lo que ocurrió. Tras levantarme temprano a la mañana siguiente, preparé a conciencia la mochila con el agua fresca de la nevera y saqué del congelador la bolsa del bocadillo. ¿Del bocadillo? No, lo han adivinado. Cuando todos excursionistas sacaban sus suculentas viandas, al meter mano en la bolsa que había sacado del congelador me encontré con un mendrugo de pan en lugar del mi estupendo bocata. Naturalmente, todos se ofrecieron a compartir conmigo los suyos. Con cara de tonto, acepté una bolsa de nueces que me comí con el pan que traía de casa. Eso sí, les hice jurar que no se lo comentarían a mi mujer. Pase quedar como tonto en Cutanda … pero no en casa.

El molino de Burbáguena y el escultor José Azul

Con renovados bríos reanudamos la marcha. Los jóvenes, disipando nuestras dudas, caminan muy bien. A Tomás le pesan un poco los kilos. Ya se lo hemos dicho al principio cuando lo hemos visto con su camiseta amarillo fosforito toda ceñida (a ver si otro año la Comisión de fiestas de Cutanda encarga alguna de talla por lo menos XL para él). Desde lo alto vemos a nuestro nivel el cerro de San Bartolomé que campea sobre Burbáguena. Ya todo es descenso hasta el final que se presiente próximo.

Llegamos por fin a la rambla de Burbáguena que bajamos ya cansados. Todavía queda camino, pero ya aparecen campos cultivados con cerezos, nogueras y algo de viña. Sigue la marcha y, por fin, la rambla se abre al valle y divisamos el monumental cementerio y las primeras casas de la villa.

Aquí se desatan las hostilidades entre el equipo de los chicos y el de las chicas. Éstas que han ido en todo momento en cabeza, ven como un inesperado esprín de Juan les toma la delantera. Reaccionan ellas con prontitud, pero ya es tarde. Los chicos se ponen por primera vez en todo el camino delante. La meta, es decir el final de la etapa del Camino de San Vicente, está en la puerta de la iglesia de Burbáguena. Y aquí viene la discusión. Los chicos han llegado primero a la iglesia, pero las chicas lo hacen en la misma puerta. ¿Quién ha ganado? Polémica. Que resuelva Tomás si quiere. Los demás estamos muy cansados de la caminata para entrar en estas discusiones juveniles.

Decidimos entonces pasar al espléndido establecimiento que hay en el molino de Burbáguena para refrescarnos convenientemente. Caen unas jarras de cerveza de esas que guarda el hostelero en el congelador. Nos sientan divinamente. Comentamos las esculturas que allí tiene expuestas el artista local José Azul que, precisamente, está también allí en esos momentos. Hablamos con él, nos cuenta que ha expuesto con gran éxito en Valencia, cómo hace algunos de sus trabajos, encargos que tiene. En fin, un agradable colofón a nuestro Camino.

Los chicos con las correspondientes cocacolas se han olvidado de discutir, lo que se agradece. Mientras tanto llega Nieves con un amigo en sendos coches, que nos llevarán de nuevo hasta Cutanda para coger el nuestro y regresar a Calamocha. Los técnicos estiman en 24 los kilómetros recorridos. En cualquier caso un trayecto muy bonito en el marco general del Camino de San Vicente Mártir.

 

José María de Jaime Lorén, Emilio Benedicto Gimeno



[1] Camino de San Vicente Mártir. http://www.caminodesanvicentemartir.es/. Consulta 27 de agosto de 2014.

[2] BENEDICTO GIMENO, E. (2002): Historia de la villa de Cutanda. Centro de Estudios del Jiloca, Calamocha, 350 p.


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Calamocha conmemora los 50 años del registro de -30 grados

El próximo día 17 de diciembre se cumplirán 50 años de aquel otro 17 de diciembre de 1963 en que se registraron 30 grados bajo cero en el Observatorio de Calamocha-FuentesClaras, dato que supuso— y todavía se mantiene— el record oficial de frío en zonas habitadas de España. Calamocha no es ajena a los medios de comunicación cuando de temperaturas extremas hablamos. Cuando llega el mes de noviembre, nuestro pueblo empieza a aparecer en los telediarios de todas las televisiones nacionales. Sus registros climáticos se convierten en noticia. No es la nieve inesperada que corta carreteras y hace felices a quienes no están acostumbrados a verla sino el frío seco y pertinaz el que nos identifica. Ernest Hemingway y Herbet L. Matthews lo definieron bien cuando escribieron en el The New York Times “nada impresiona tanto como el increíble mal tiempo… nada servía de protección contra las ráfagas heladas que llegaban aullando desde el norte. El viento nos zarandeaba como podrían haberlo hecho los puñetazos de un boxeador profesional”. Y es que su altitud y aislamiento de las influencias marítimashacen de Calamocha, en innumerables ocasiones, la población más fría de la Península Ibérica. Sus heladas son devastadoras tanto por su intensidad como por el elevadonúmero de días en que se registran.

Tanto aquel record como otros grandes episodios de frio que se producen de forma periódica han hecho que el triángulo geográfico que forman Teruel, Calamocha y Molina de Aragón sea considerado el polo del frio español, una pequeña franja territorial situada entre los 800 y los 1100 metros de altura que supera los 120 días de heladasanuales. Por ello, estos días estamos de celebración en Calamocha para conmemorar laefemérides de los -30º Y para ello se han preparado distintos actos, entre otros, La I jornada sobre Teruel y el frío que tendrá cuatro ponencias sobre las peculiaridades climáticas de la zona. La primera a cargo de Mª Victoria Lozano, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas que hablará sobre los cambios climáticos; en segundo lugar intervendrá Alberto Bayod, historiador; José Ignacio Perruca, y cerrará las intervenciones Vicente Aupí autor de El triángulo de hielo.

Noticia publicada en el Diario de Teruel, 13 de diciembre de 2013

 

El acto de presentación del libro tendrá lugar el día 17 de diciembre, martes, a las 19:30 h. en la sala de exposiciones José Lapayese de Calamocha


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L’entregent humà és d’allò com sempre el més interessant

17-9-13 Calamocha

En el tren. I mentre passe de Sagunt a Algimia i un poc més amunt el paisatge va canviant. Al final, dalt, a Barracas, ja som a l’altiplà. Un altre món unes altres paraules. La transició s’ha fet des del tarongerar al bosc de pi. Després va apareixent carrasca i finalment matoll sec : sabina menuda, alzina xaparra, i, a la  vora dels rierols algun xop. En la plana ja, el moblatge són els núvols , que tenen un relleu especial perquè ací dalt  omplen tot l’horitzó. Si  ja ens endinsem , passat Terol, en la plana, el riu Jiloca va dibuixant-se i mostra , amb el seguit de pobles de la seua riba, l’antic pas que des de fa 2000 anys han seguit els humans per traginar en aquesta terra. El Jiloca és ací la vida. Encara avui.

Calamocha vora riu. Vaig a la biblioteca , moderna, ampla, concorreguda situada en el parc municipal on hi juguen encara els fillets de les mares de classe mitja. Emilio, l’encarregat em parla d’una característica de la comarca « el chopo cabacecero ». Es a dir els arbres d’aquesta classe escapçats que , fa encara poc, abans dels 60 , les famílies tenien en propietat ( com a mínim un) per tal de proveir-se de fusta si calia augmentar la casa familiar. Ara, com a relíquia del passat,  es fan unes jornades dedicades al seu estudi. Promocionades pel Centro de Estudios del Jiloca. Aquests ferramentes culturals com és aquest Centro ,mantenen el seu treball contra tota injustícia econòmica. Això en una economia agrícola i amb uns poc serveis. La crisi i la marginalitat del territori són paleses. De fet he vist uns cartells on salta la frase “ Al Jiloca ya le toca”

L’altiplà es fa notar : l’amplitud tèrmica és enorme. Al migdia uns 28 º  i a la boqueta de nit uns 9. I es suposa que a la matinada baixarà fins els 6. He aconseguit trobar un hostal on, per 25€ , em fan la mitja pensió. El sopar bo i abundant. L’hostal porta per nom, no sé si ajustat de “Carlos Arguiñano”

18-9-13 Calamocha- Tornos-Berrueco- Gallocanta.

No m’ha calgut llevar-me d’hora perquè la distància a fer és d’uns 25 kms. El tram més llarg des de Calamocha a Tornos, uns 15 km per carretera. La qual cosa no m’agrada gens i que acaba confirmant el que suposava. Massa tràfic, no hi ha vorera i les rectes són monòtones. Ara, la temperatura convenient ( uns 24 a 27 º) que em fa suar però  sense matar-me. L’aire net permet una visió en la llunyania que reconforta. En deixar enrere la carretera principal , a Tornos, el camí s’omple de papallones. Deu ser el moment. Cosa que jo no pensava en suposar que són larves i que aquestes deurien aparèixer en primavera… bravo pel meu coneixement de la natura !!

I, de sobte, en passar l’alteró que divideix el poble de Tornos i Berrueco, m’apareix, radiant , blava i humil, la llacuna. Podria haver cridat « Thalassa, thalassa… ! de tant com me n’he alegrat amb la visió. El camí ara es més tranquil. Carretera menuda, solitària i sense tràfic. A mig camí em desvie per vore  les petites runes que queden d’un poblat celtibèric «  El Castellar » que sobre un pujolet ofereix una visió del conjunt de la llacuna encisador. Em sobta aquesta absència de gent al camp. Ni cotxes per la carretera ni persones treballant la terra. Clar que no és moment de collites. I només algun tractor delatat per la polseguera , és visible. El conjunt per tant dona una sensació agradable , per a mi, de serenor i pau.

A Tornos una ambulància del servei aragonès de salut du un vell . Encara funciona l’estat de benestar !!

A mig camí del no res apareix la senyal que indica que passem d’una província a una altra. Ai, aquestes fronteres tan poc naturals !!. Qui la va fer i amb quin criteri ?

Em pare a menjar un poc i me n’adone que el que tinc és set. I que acabe bevent-me un litre de suc.

Em crida Francesc  i em provoca una forta alegria perquè fa temps que ho desitjava. Aquell malestar sobtat seu em va afectar i haver recuperat la relació em fa molt de bé.

19-9-13 Gallocanta – Calamocha

A les 9’30 tire cap a la llacuna. I torne a admirar aquesta distribució  dels pobles al voltant de la seua riba. Els pobles baixos de mesura per on només sobreïx el pardalot de l’esglesia . esglésies del XVII que mostren, encara avui, tot el poder que aquesta  ha tingut i té.

Dine a l’ombra d’una xopera. La vida , el seu cost , ací dalt és en general més barata que a la costa. Els cafés valen al voltant de l’euro. Comprove que  la gent , també als pobles, ha acceptat aquesta tendència de preocupar-se per la salut: el nombre de gent que veig que camina quan cau el sol pels voltants és considerable. Ara… com quasi sempre, més dones , en grup encara que siga petit, que homes. Per la nit sorpresa gran i divertida. Mentre sope sent una veu que canta. Al principi pense que es tracta de la tele però en eixir comprove que no. Dos homes, Jesus i Joaquin, canten , guitarra en ma i micròfons sobre el raconet  que els deixa la barra del bar. Caçons meloses , dels anys 70, 80 i també, el més jove, un “blues de la jarra” com elogi del topí amb la carn del porc que tenien en casa. Quan deixen de cantar ixen a fumar i jo amb ells. Els pregunte i contesten. Parlem de la necessitat de mantenir actes  i actituds com aquesta. No morir ni resignar-se, fins i tot en llocs , o tal vegada més ací, com aquest. Els en faig l’elogi i ens posem contents.  Jo, fins i tot l’he acompanyat en una cançó de Moustaki. Una vetlada de rics. Només per aquesta nit val la pena fer aquestes eixides. L’entregent humà, tal i com diu Pla, és d’allò com sempre el més interessant.

Tomás Escuder Palau


 


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Los paisajes del Jiloca en un nuevo libro

Este mes hemos recibido una grata sorpresa de la mano de Mariano Palomares Martín, un joven investigador  valenciano con fuertes lazos familiares y sentimentales con el valle del Jiloca. En julio leyó, en el Departamento de Geografía de la Universidad de Valencia, un interesante proyecto titulado Los paisajes de la comarca del Jiloca, con el que daba fin a un máster sobre “Técnicas para la gestión del medioambiente y del territorio”.  No ha tardado nada en ponerse en contacto con nosotros y ofrecernos el proyecto, para que lo difundamos entre nuestros socios y entre todos aquellos que quieran conocer con mayor grado el valle del Jiloca y sus paisajes naturales y culturales. Nos ha enviado una copia en formato PDF, maquetada en forma de libro, y un visor cartográfico autoejecutable para visualizar los numerosos mapas que ilustran el trabajo.

A lo largo de 412 páginas, Mariano Palomares nos realiza una interesante identificación, análisis, posible gestión y difusión de los paisajes que podemos encontrar en la Comarca del Jiloca. Aplicando métodos científicos promovidos por la geografía, consigue individualizar veintiún áreas paisajísticas en la comarca, planteando posibles aprovechamientos humanos que servirían para generar riqueza. En el fondo, este investigador muestra una enorme preocupación por otorgar un valor añadido al paisaje natural y cultural de nuestros municipios.

En la primera parte, además de plantear los objetivos y la estructura del trabajo de investigación, se realiza una revisión de las bases conceptuales y teóricas de la noción paisaje, el análisis de los orígenes del término y la revisión sus bases legislativas contemporáneas.

La segunda parte, se centra en el diseño integral del método de paisaje, dividido en dos partes: en la primera, se efectúa un análisis espacial de la estructura territorial mediante Sistemas de Información Geográfica, mientras que en la segunda se propone un método de caracterización y evaluación del paisaje de tipo indirectos, para que una vez evaluados los resultados sea posible realizar propuestas de gestión en diferentes ámbitos y escalas.

En la tercera parte del trabajo se procede a la implementación de la metodología propuesta mediante su aplicación directa en una zona piloto. Para ello se procede a la preparación de un Catálogo de Paisaje que cuenta con una extensa descripción y caracterización de los principales componentes e hitos territoriales en la comarca del Jiloca (Aragón), permitiendo comprender así las dinámicas territoriales y los procesos que se han llevado a cabo en el territorio especialmente en los últimos 15 años. Una vez analizados los principales componentes, valores globales y específicos de la comarca, se procederá a una difusión correcta de los mismos para su mejor comprensión.

Finalmente, en una última parte se pretende abordar la fase ejecutiva del proyecto donde, mediante una serie de propuestas concretas, dotar de herramientas para la difusión de conocimientos, en forma de rutas, museos, visores web…; en definitiva, una serie de mecanismos que permitan el conocimiento y concienciación sobre el paisaje y patrimonio cultural de la sociedad.

El trabajo, que merece la pena leer con detenimiento, finaliza con una serie de reflexiones y conclusiones acerca del estado de la cuestión del paisaje en tierras aragonesas y algunas propuestas de futuro.

– Libro “Los paisajes de la Comarca del Jiloca

– Visor cartográfico

Dar las gracias a Mariano Palomares por su generosidad y, desde esta página, poner a disposición de todos los interesados en el tema la posibilidad de descargarlo de forma gratuita.


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II Jornadas Celtíberas de Badules

El próximo 11 de agosto tendrá lugar en Badules (Zaragoza), la II Fiesta Celtíbera.

Organizada por la Asociación Amigos de Badules, os pasamos el programa por si os apetece acercaros

 

 

Programa


– 11.00 horas: Apertura de la jornada y de los puestos del mercado de artesanía.

– 11.15 horas: Inicio de los  talleres inspirados en diferentes elementos característicos de la cultura celtíbera: fabricación de adobes, de pulseras celtíberas, de alfarería, de fabricación de pan, de tiro con arco o de armas para caza con salida a cazar con los más pequeños.

– 12.00 horas: Conferencia a cargo del profesor Francisco Burillo sobre el asentamiento celtíbero existente en el cercano paraje de Datos.

– 13.30 horas: Comienzo del concurso de tapa celtíbera.

– 14.00 horas: Comida celtíbera.

–  17.00 horas: Presentación del comic Thurrakos el celtíbero, editado por Territorio Iberkeltia 2.0, escrito por Luis Majarena e ilustrado por Moratha. Actualmente se encuentra en las librerías la segunda edición de esta novela gráfica, tras haberse agotada la primera tirada.

– 19.00 horas: Baile celtíbero y una batalla entre romanos y celtíberos.

 

PROGRAMA_Badules_12

 


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Héroes medievales, nuevo curso organizado por ADRI

ADRI Jiloca y Gallocanta convoca un nuevo curso dentro de la Universidad de Verano de Teruel. Su tema principal serán los Héroes Medievales, tratando de aproximar a los alumnos las figuras de los héroes y heroínas de la Edad Media desde una visión contemporánea y multidisciplinar. La presencia del Cid, el héroe medieval hispano por antonomasia, en las tierras del Jiloca a fines del siglo XI y su impacto en el imaginario colectivo ha generado en las comarcas de Daroca y Jiloca un gran interés, que puede proyectarse a mayor escala mediante la puesta en valor de su ruta a partir de los hitos arqueológicos existentes, como sobre todo su asentamiento en el cerro de San Esteban de El Poyo del Cid, todavía visibles, y que serán visitadas durante el curso.

El director del curso es José Luis Corral Lafuente, escritor y profesor de la Universidad de Zaragoza, natural de Daroca.

El plazo de inscripción está abierto hasta el 25 de junio de 2012. Más información en el folleto del curso.


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